Histórico
22 enero 2014Jose David López

De Klassieker: Ajax-Feyenoord y el orgullo ‘oranje’

Bañada por las aguas del Rin, jamás pudo ahogar sus escritos históricos. Entramado valioso por su ubicación, las citas siempre aluden a peleas, luchas, mitos asesinados y sobre todo, refugiados. Familiar de uno de estos apenados trabajadores de la industria textil de antaño, es Mark, que desde esa misma zona de batalla, intenta lidiar a diario la suya particular. Leiden, en la Holanda Meridional, cumple condena deportiva entre sus habitantes ya que se encuentra a poca distancia de Ámsterdam pero también de Rotterdam (pertenece a su zona de influencia política), con lo que la afición al fútbol está completamente dividida entre Ajax y Feyenoord. Tanto, que Mark, cuyos hijos reflejan perfectamente esa dualidad bajo un mismo techo, tiene que soportar un acongojante silencio familiar durante las horas previas y posteriores al Klassieker, el auténtico clásico del fútbol holandés.

El salón de su casa experimenta las emociones y sentimientos más enemistados y agresivos del país. Ambas ciudades, reflejaron históricamente ese choque cultural, pues sus habitantes, pese a la cercanía, jamás coordinaron simpatías. Martin, el menor de los hijos, explica como Rotterdam presume de tener el mayor puerto de Europa y desprender el aroma arcaico de quien logró progresar en base a una estricta dinámica trabajadora. Ricky, el mayor, siempre prefirió Ámsterdam por sus sensaciones culturales, su libertad y la impronta financiera que la coloca como epicentro económico del país. Este domingo, a la hora del aperitivo, la batalla vuelve al césped con el Klassieker más igualado de los últimos años. Fútbol y algo más, en cada salón holandés.

La prestigiosa revista World Soccer, valoró al clásico holandés como el quinto de mayor impacto entre enemigos futbolísticos de todo el planeta. Una rivalidad que más allá de lo social y mundano, nació en el césped en 1921, cuando se cruzaron por vez primera al máximo nivel del fútbol nacional. Tal fue la polémica tras varias acciones puntuales que levantaron ampollas, que incluso la Federación tuvo que trastocar el resultado una vez finalizado el choque, pasando de la victoria ajaccied (2-3) a un empate que acabara siendo más pacífico para todos. Aunque la lista de noches inolvidables abarca, sobre todo, partidos alocados y goleadas increíbles. Desde victorias del Ajax por 7-1 o 8-2, hasta venganzas del Feyenoord por 7-3 o 9-4, siendo curiosamente los cuatro tantos ajaccied marcados por su leyenda más universal, Johan Cruyff. Igualmente inolvidable fue el disputado en enero del 66, un igualadísimo 1-1 que acrecentó la historia del Klassieker pues en las gradas de De Kuip (‘La Bañera’, proyecto de ayuda por desempleo durante la crisis económica de la década de 1930 y construido acorde a las peticiones de sus hinchas), se aglutinaron más de 65.000 espectadores en una cifra record hasta la fecha. Así mismo, es un clásico de goles pues sólo un partido, en octubre del 78, terminó en 0-0.

El Feyenoord fue el primer equipo holandés en situarse en el escenario mundial, pues ganó la Copa de Europa de 1970 con un equipo mítico, único y terriblemente poderoso en defensa que sólo recibió dos goles en los siete últimos partidos claves por el título europeo. Se coronaron en Meazza, ante el Celtic de Glasgow y con el mítico Ernst Happel en el banquillo, sacando provecho a una plantilla sin estrellas internacionales pero sí con mucho oficio y disfrutando de un momento de forma sencillamente irrepetible. Desde el capitán Rinus Israel (único representante de categoría en la posterior etapa de gloria del fútbol holandés), a los creadores Wim Jansen y Van Hanegen, pasando por el idolatrado Coen Moulijn (considerado jugador más querido de su historia) y el ‘salvador’ de aquella noche, el goleador sueco Ove Kindvall. Un grupo unido, incansable, de plena voluntad y que moría físicamente en cada partido, algo clave para el ADN del club. Un sudor ‘extra’ que también les llevó a dominar el mundo meses después venciendo en la Intercontinental a Estudiantes de la Plata. Para gloria feyenoorder, su historia conoció letras de oro antes que su gigantesco rival pues el brillo de las noches continentales encumbró al Feyenoord como primer equipo holandés en subir a lo más alto.

La habilidad futbolística, el fútbol asociativo, la capacidad de permutar y las grandes transiciones ofensivas, llegaron con el fútbol revolucionario del Ajax, que reinó justo después del éxito de su ‘vecino’. La metrópolis más cosmopolita de Holanda emergía de la mano de su fútbol, una constante renovación que encontró el actor ideal para que la partitura fuera deliciosa, Johan Cruyff. Sus conceptos futbolísticos crearon la primera gran piedra filosofal a nivel de clubes, que ayudaría a la posterior ‘Naranja Mecánica’. Pese a ser un desconocido hasta entonces, tres Copas de Europa consecutivas (71-72 y 73 ante Panathinaikos, Inter y Juventus), lo catapultaron como epicentro futbolístico perenne. Aquel equipo basó su éxito en conceptos claros e innovadores pues explotaba cono nadie la alternativa del fuera de juego, ejercía una gran presión sobre el rival y siempre buscaba crecer en el dominio de los partidos en torno a la posesión de la pelota. Esta mezcla unida a la animosidad y talento de muchos de sus jugadores, así como al buen hacer de sus técnicos (Rinus Michels y Stefan Kovacs), ayudó a que Cruyff, junto a Suurbier, Krol, Neeskens, Haan, Muhren, Swart o  Keizer, pasaran a la historia como uno de los clubes más importantes del panorama global.

En esos años donde ambos reflejaban su poderío continental, multiplicó la rivalidad, que pasó a ser mal entendida con actos violentos demasiado repetitivos. Tanto, que en 1977 uno de los más agresivos y radicales hinchas del Ajax, Carlo Picornie, fue asesinado justo antes de un Klassieker en la conocida como Batalla de Beverwijk. Cada año suele haber enfrentamientos y disturbios entre ambas aficiones. Y es que la enemistad llega a cualquier rincón donde se crucen ambas camisetas porque en 2004, un partido entre juveniles terminó antes de tiempo pro el ataque de los hinchas ajaccied a los adolescentes llegados de Rotterdam. No ayudan a la tranquilidad de los enfervorecidos hinchas las palabras del poeta feyenoorder, Jules Deedler, que lleva sus colores hasta lo más profundo: “El dinero del país se gana en Rotterdam, lo dividen en La Haya y se marcha por e inodoro de Ámsterdam”. Toda una declaración de intenciones y sentimientos enfrentados que vivirá este domingo un nuevo asalto por el tronío del fútbol holandés. En De Kuip y en miles de salones…

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