Histórico
30 enero 2014Francisco Ortí

Celtic: Paul Slane: Cambio cadera por sexo y alcohol

Comenzó bebiendo para olvidar las penas, pero acabó olvidando las penas, las alegrías y hasta su propio nombre en una fiesta (antológica, por lo visto) en la que perdió dinero. Entre prostitutas y alcohol se esfumaron las 10.000 libras que le había concedido el Celtic de Glasgow como indemnización tras romper su contrato. La peor parte es que ese dinero estaba destinado a una operación a la que debía someterse para recuperarse de una grave lesión de cadera que le impedía continuar siendo un futbolista destacado en Celtic Park. Esa es la historia de Paul Slane, un futbolista que perdió la cabeza después de que el Celtic de Glasgow prescindiera de sus servicios y acabó arruinando su vida.

Slane es un joven y habilidoso extremo escocés que tras destacar en las categorías inferiores del Motherwell fichó por el Celtic de Glasgow. Sus condiciones técnicas le catapultaban a lo más alto y muchos le veían como uno de los proyectos más ilusionantes del fútbol en Escocia. Sin embargo, problemas físicos le impedían despuntar definitivamente. Las lesiones le imposibilitaron disfrutar de continuidad durante los tres años que estuvo con los católicos. El Celtic, consciente de las dotes como futbolista de Slane, decidió continuar creyendo en él. Tuvieron paciencia, le esperaron, pero a comienzos de 2013 la esperanza desapareció. Dejaron de creer en él.  En enero de 2013 se agotó la tolerancia del conjunto escocés y rescindió su contrato. Aunque amortiguaron el golpe compensándole con una indenmización de 10.000 libras.

“Fui un completo estúpido. Me gasté un montón de dinero invitando a copas a mis amigos. También gasté bastante en prostitutas” – Paul Slane

Ese dinero tenía un único destino. Slane era plenamente consciente de que necesitaba utilizar ese dinero para financiar una operación de cadera que le permitiría recuperarse definitivamente de la lesión que le había impedido triunfar en el Celtic de Glasgow. Antes, sin embargo, decidió tomarse unas mini vacaciones con sus amigos para asumir su cambio de vida. Una especie de interludio entre un acto y otro de lo que se esperaba continuaría siendo una carrera profesional en el mundo del fútbol. No era más que un inocente viaje a Ámsterdam con los amigos. Sin embargo, ese paréntesis de le escapó de las manos. “Me excedí totalmente”, confiesa el jugador escocés de 22 años.

El Celtic me pagó 10.000 libras por lo que quedaba de mi contrato y la mayor parte de ese dinero era para costear mi operación de cadera, pero me gasté la mitad de ella saliendo de noche. Mi estancia en Amsterdam me costó una fortuna. Fui un completo estúpido. Me excedí totalmente. Me gasté un montón de dinero invitando a copas a mis amigos. También gasté bastante en prostitutas“, confesó poco después y totalmente arrepentido Paul Slane en Scottish Sun Tuesday. “Pensé en pasar un buen rato. Cuando miro atrás no tengo ni idea de lo que estaba haciendo ni por qué. Me volví un poco loco. Fue demasiado lejos. Estaba viviendo en una burbuja“, agregó.

 Actualmente, Paul Slane se encuentra sin equipo, sin dinero, y con una lesión de cadera que le impide jugar a fútbol.

Sus excesos en Ámsterdam salieron a la luz a través de Facebook. Slane publicó en su perfil personal de esta red social imágenes en las que se le podía ver desnudo, borracho y rodeado de prostitutas. Cuando vio las reacciones que estas fotografías provocaron entre sus contactos decidió tomar una trabajada estrategia: negarlo todo. No importaba que no tuviera argumento alguno para defender su postura, Slane negó que fuera él quien aparecía en las imágenes, acusó a sus amigos de gastarle una broma, insinuó que podría tratarse de un doble y hasta esbozó la teoría de que se habría cometido falsedad documental. Evidentemente, ningún argumento se sostenía. Especialmente porque había sido él mismo quien había publicado las imágenes en Facebook y se vio obligado a confesar sus pecados.

“Mentí sobre estar con ellos porque me daba vergüenza. Estaba preocupado por como iba a reaccionar mi gente”, afirmó. Una vez superado la vergüenza social que le provocaron sus excesos y tras haber recuperado completamente la conciencia, Paul Slane hizo reflexión sobre lo sucedido y reconoció que no sólo se encontraba arruinado, sino también arrepentido. “Me siento culpable por todo esto ahora y lo que le hice a mi madre, a mi padre y al resto de mi familia“, declaró Slane tras su particular black friday. Actualmente, Paul Slane se encuentra sin equipo, sin dinero, y con una lesión de cadera que le impide jugar a fútbol. Y todo por culpa de una fiesta que se le escapó de las manos. Su objetivo ahora es ahorrar lo suficiente para poder operarse y volver a los terrenos de juego. Y, claro está, no volver a perder la cabeza..

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