Histórico
20 enero 2014Francisco Ortí

Betis: Garrido, una soga por corbata

Siete días bastaron para que el vestuario pidiera su cabeza. Fue tiempo suficiente para que el vestuario se diera cuenta de que no quería seguir trabajando con él. Juan Carlos Garrido tan sólo llevaba una semana entrenando al primer equipo de El Puig, que entonces militaba en la Regional Preferente de fútbol valenciano, y los jugadores ya no le aguantaban. Sus estricta disciplina y la exigencia de sus entrenamientos no gustaban en una plantilla a la que su antecesor en el cargo -ni más ni menos que el campeón del mundo con Argentina Mario Alberto Kempes- había malcriado. Los veteranos del equipo se reunieron para amotinarse e intentar forzar su destitución. Sin embargo, el golpe de estado no tuvo efecto alguno. El club desoyó  cualquier petición de su vestuario. El presidente de El Puig decidió ratificar a Juan Carlos Garrido. Con el tiempo los resultados dieron la razón. Sus métodos eran exigentes, pero también efectivos.

En la primera semana en El Puig, los jugadores se reunieron para tirarme. Sustituí a Mario Kempes y los futbolistas estaban acostumbrados a llegar tarde a los entrenamientos y a llevarse a amigos y familiares a entrenar. Intenté poner orden, que no entrenáramos con 50 tíos y media hora después de lo previsto, y eso no gustó“, explica el ahora entrenador del Betis. El Puig completó una de sus mejores temporadas y el nombre de Juan Carlos Garrido comenzó a sonar entre los entendidos del fútbol regional valenciano. Tanto fue así, que un jugador del Campanar, otro equipo de la categoría, se fijó en él. Pero no era un jugador cualquiera. Se trataba de Fernando Roig Nogueroles, el hijo del presidente del Villarreal. Seducido por su trabajo en los banquillos recomendó a Garrido como encargado de dirigir la nueva escuela que habían creado en El Madrigal. Estuvo al filo del fracaso, pero aquel motín se convirtió en el germen de una carrera que le ha llevado a sentarse en los banquillos de Villarreal, Brujas y Betis. “Ahora muchos de aquellos jugadores que se amotinaron son mis mejores amigos”, recuerda.

“En la primera semana en El Puig, los jugadores se reunieron para tirarme” – Juan Carlos Garrido, entrenador del Betis

Quince años después del motín de El Puig, Juan Carlos Garrido ha vuelto a vivir un episodio muy similar. Esta vez no era el vestuario quien quería echarle, sino la afición del Betis. Apenas se ha cumplido mes y medio desde que desembarcó en el Benito Villamarín y la grada ya pedía su cabeza. Las protestas son constantes y el pasado sábado, en la derrota por 0-5 contra el Real Madrid los aficionados comenzaron a entonar cánticos en su contra. “¡Garrido, vete ya!”, gritaban los seguidores presentes en el estadio, al tiempo que lanzaban mensajes de apoyo en favor de Pepe Mel, su predecesor en el cargo. “Entiendo que hasta el momento no estén contentos con mi aportación al equipo y la afición me pite. No hemos conseguido cambiar un situación que ya era negativa. No estoy contento, es evidente. Se han juntado muchas adversidades. Creo que hay que saber aguantar y trabajar para saber mejorarlas“, explicó Garrido tras el encuentro.

Unos pitos que Garrido entiende y los resultados justifican. Contra el Real Madrid, cumplía su décimo partido como entrenador del Betis y el balance no puede ser peor. Sus números al frente de los verdiblancos son paupérrimos. En diez partidos apenas ha logrado cosechar dos victorias, contra el Lleida y el Athletic Club de Bilbao en la Copa del Rey. El resto de partidos se cerraron con tres empates (Rijeka, Lleida y Valladolid) y  cinco derrotas (Real Sociedad, Almería, Osasuna, Athletic Club y Real Madrid). Si reducimos la muestra únicamente a los partidos de la Liga BBVA las conclusiones son todavía peores. El Betis ha sumado un punto en cinco partidos, habiendo marcado tan solo dos goles, pero encajando la friolera de trece tantos en contra. Esto se traduce en una situación catastrófica para el Betis. Tras la primera jornada de la segunda vuelta es colista, suma únicamente once puntos y está a ocho puntos de la salvación. Los números parecen condenarle a un irremediable descenso. Garrido, pese a todo, no pierde la esperanza.

Para lograr la salvación tenemos que cambiar completamente nuestra dinámica de trabajo. Yo tengo que acertar más y nos afecta demasiado todo lo que ocurre fuera. Las victorias lo acaban cambiando todo y siete puntos no son una distancia insalvable“, explicaba antes del partido contra el Real Madrid antes de que se anunciara su destitución. La recuperación definitiva de Rubén Castro era uno de los alicientes para creer en el milagro, pero se esperaba que el punto de inflexión llegue en forma de fichaje durante el mercado de invierno. Y esto también ha supuesto problemas para Juan Carlos Garrido. El técnico se ha quejado amargamente por la falta de fichajes. “¿Fichajes? Se han hecho muchas gestiones, pero lo cierto es que aquí no ha venido nadie. No espero a nadie porque yo ya no me creo nada. No hay que seguir perdiendo más tiempo, hay que adaptarse a la realidad. El club no quiere pagar traspasos de tres o cuatro años. Han salido y otros muchos que no han salido que no han podido ser porque no han cuajado. Tengo que olvidarme de fichajes porque eso ya no conduce a nada“, protestó en rueda de prensa.

De las quince operaciones que ha abierto el Betis tan solo se ha cerrado una: Leo Baptistao. Esto también se ha aprovechado para atacar a Juan Carlos Garrido. El delantero brasileño ha llegado cedido por el Atlético de Madrid y, curiosamente, comparte empresa de representación con el entrenador verdiblanco, lo que ha provocado que se levanten sospechas sobre una posible comisión que se habría embolsado el técnico. “Es una demagogia vergonzosa e impresentable que se diga que yo he cobrado por este fichaje“, se defendió Garrido. No es lo único que se ha sido en su contra durante las últimas semanas. Se ha insinuado incluso que está deseando ser destituido para cobrar el finiquito. La situación era extrema y aunque la directiva ha mostrado su confianza en él el desenlace no se ha hecho esperar. Antes de que se apagara el domingo, el Betis anunció la destitución. Juan Carlos Garrido se marcha después de apenas mes y medio en el cargo. Quince años logró revertir una situación dramática que se transformó en el germen de su carrera. En esta ocasión no ha tenido la misma suerte.

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