Histórico
10 enero 2014Jose David López

Betis: Bryan Ruiz, la comadreja pausada

Bryan Ruiz - Fulham

Es una criatura pletórica de energía, que se mueve a toda velocidad y que caza a presas hasta diez veces mayor a su propio tamaño. Para conseguir ser ágil e imprevisible y amenazar así a cualquier enemigo o botín, las comadrejas realizan movimientos muy extraños, absolutamente singulares y únicos a su especie. El más famoso de todos ellos se llama ‘danza mágica’, capaz de generar una sensación pasiva, distante e indiferente sobre sus capturas, que quedan absolutamente hipnotizadas ante tal combinación de movimientos repentinos. Todos y cada uno de ellos forman parte de una acción de pillaje para debilitar los sentidos de sus rivales y acabar por atacar en el instante clave. Un suspiro que termina siendo letal. Un suspiro totalmente mortífero. La perfecta elaboración del mismo le permite salir airoso de combates desiguales o peligros naturales pero, sobre todo, refleja la impactante inteligencia de un mamífero débil en apariencia pero agresivo si goza de tiempo para ejecutar su talento.

Un segundo marca la diferencia entre acierto o error, entre éxito o fracaso y entre aplausos o críticas. Los primeros, se convirtieron en habituales cuando el contexto era factible a un ritmo de mayor templanza (Alajuelense, Gent y Twente), pero los segundos dejaron de existir en escenarios de mayor competitividad (Fulham), apuntando directamente a su estilo como errata, como defecto, como mal endémico a solventar para exigirse al primer nivel. Bryan Ruiz reúne todas las cualidades por las que su país lo vanagloria como su ‘Comadreja’, aunque recalca en demasía un peligroso antónimo respecto a su clon animal. Capaz de sorprender por talento, inteligencia, claridad en último pase o definiciones estelares que lo situaron como el más elegante de Concacaf en los últimos años, fue cazando piezas de cada vez mayor peso por su astucia. Pero cuando la presa demandaba sacar lo mejor de su repertorio (Premier), su lentitud y pasividad generaron un sosiego excesivamente castigado, claramente superado y drásticamente amenazado. Sin alimentarse de brillo durante muchos meses y con la esperanza de recuperar sus habilidades rumbo a Brasil 2014, la comadreja costarricense llega al Betis para aportar diferencias técnicas, clarividencia y … pausa.

Tan capacitado para encontrar alternativas en un pozo, como para caerse dentro de él por su tremenda irregularidad. Genio puntual para unos, frío sobrevalorado para otros

Bryan Ryuz - FulhamUna herramienta tan útil y referencial como irregular e indecisa. Prototipo perfecto de ilustres detalles técnicos, maniobras talentosas puntuales y desequilibrios por sensibilidad natural a encontrar espacios y explotarlos. Ejemplo ideal, por tanto, de jugador ineficaz, contemplativo durante largos tramos y hasta sobrevalorado en diversos contextos donde la influencia del carisma, energía e hiperactividad rigen la escena. No existió nunca ningún sinónimo de electricidad en el gen de la estrella ‘tica’, pero nunca lo necesitó para ser campeón liguero en su país o para coronarse como la revelación del fútbol europeo aquél fantástico 2009-2010. Sus 24 goles y 18 asistencias lo situaron como jugador ‘fichable’ a todos los efectos tras pasearse por la maquinaria de una Eredivisie que amplía y maximiza las condiciones de quienes consiguen explotar allí. Aquél Twente de Steve McClaren le permitía libertad, nula responsabilidad defensiva y maniobrabilidad total para destruir defensas rivales en torno a su capacidad técnica y demoledora definición. Disfrutaba, ejercía de líder del que se coronó campeón holandés y, desde entonces, vive de las rentas acumuladas aquellos meses. Una teórica falta de ambición tras saberse superior al nivel que le rodeaba, le iba a permitir el salto natural a sus pretensiones, aunque jamás pensó que el choque iba a ser tan destructivo para sus aptitudes.

Martin Jol, entrenador del Fulham en el verano de 2012 y que ya habría sufrido el hipnotismo de la comadreja en suelo oranje, logró contratarlo rumbo a Londres el último día de mercado. Ese movimiento apurado, bordeando los límites permitidos para inscribir fichas oficiales en la Premier, supuso un lastre inicial que lo persiguió. Debutó dos semanas más tarde y necesitó varios meses para aclimatarse a un estilo completamente inverso al que le caracteriza (no jugó un partido completo hasta cuatro meses más tarde), algo que enfrió la ilusión por su costosa contratación (12 millones de euros). Terminó el curso sin haber respondido a las expectativas, lejos de ser un fijo en el planteamiento y confundiendo continuamente a los analistas, pues era capaz de sorprender con una definición sublime y no volver a aparecer hasta varios partidos después. Le tachan de lento, incapaz de mantener la pelota y excesiva frialdad en todas sus ejecuciones. Una enorme irregularidad que siguió sumando críticos con el paso del tiempo, que nunca le sirvió para mostrar su cara más rentable y que le abrió las puertas de salida una vez que Jol fue cesado hace unas semanas. La llegada del también holandés René Meulensteen, frenó definitivamente su paseo por Craven Cottage (fue superado en los planes por Dejagah y Kacaniklic, y aún más ahora que ha regresado Dempsey), jugando únicamente 63 minutos en los últimos ocho partidos del cuadro londinense. Sus instantes de despedida llegaron con el increíble 6-0 recibido poco ante el Hull, que acabó de mostrar la desazón colectiva y borró por completo al costarricense, consciente de tener que buscar nuevo cobijo.

Ha decepcionado en la Premier y ha sido castigado por su frialdad y su enorme lentitud para aclimatarse a contextos de fútbol más competitivos y rápidos. Debe reciclarse con celeridad porque el Betis no permite más errores ni esperas

La rápida intervención de su agente debido a la necesidad de encontrar un acomodo que le permita tener relevancia para llegar en buena forma al Mundial 2014 y la teórica preferencia del jugador para adaptarse a la Liga española (idioma, clima, estilos), han sido determinantes para que en cuestión de días, el Betis apareciera como solución urgente. Y es precisamente esta naturaleza imposibilitada a más contratiempos (los verdiblancos son colistas a cinco puntos de puestos de salvación actualmente) y la pasión excesivamente desbordante que se tridimensiona en épocas de crisis como la presente, aquello que ahora mismo más intimida en el rostro de Bryan. Por talento, capacidad para encontrar soluciones ofensivas y alternativas clarividentes, bien podría convertirse en el salvador bético. Pero la efusividad, presión y trance que hoy habita en Heliópolis, se antoja peligrosamente amenazante. Una apuesta de quien grita desde el pozo con el estómago vacío. La danza mágica de la comadreja ya ha empezado su ritual con esperanza, necesidad y un hipnotismo interrogante. Que caze la salvación dependerá de su capacidad para eludir sus males y dejar la pausa en el camino…

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