Histórico
29 enero 2014Jose David López

Bayern: Toni Kroos, recompensa fugaz

Toni Kroos - Bayern

Son anunciadoras. Positivas hace siglos o negativas desde que alguien las buscó significado. Su presencia representaba un carácter portador de avisos perniciosos. La visión más atormentada de los humanos de la época, faltos de respuestas a sensaciones que superaban con exceso su capacidad mental-científica, acabó imponiendo la teoría de que lo único que anunciaban las estrellas fugaces, son desastres a punto de confirmarse. Tan incomprensible opinión, generó una tradición casi ancestral, la de pedir un deseo cuando alguien se cruza con su repentina presencia. Un vil intento humano para remediar una desgracia cercana de naturaleza casi celestial pero, de igual manera, una prueba ineludible de reconocimiento hacia su poder divino. Con ese deseo inmediato, se pretende recibir a cambio una compensación, como si de la habilidad en encontrar y acelerar nuestro pensamiento frente a un detalle astronómico, llevara consigo un premio sin dilación.

Primero porque anuncia un aviso que genera polémica hoy y durante varias semanas más. Segundo porque no existen claras respuestas que entonen la melodía adecuada para una reconciliación amistosa de sus pequeñas tiranteces personales. Y tercero, porque si ha avisado previamente y ha buscado sin suerte explicaciones loables últimamente, acabará por buscar una compensación como todo buen negociador de fugacidades que se precie. La astronomía recalcaba en letras pequeñas, que como encontrarse una estrella fugaz casi nunca ocurría, se le ponían condiciones restrictivas al deseo para que se llegara a cumplir. Es decir, que la misión pasaba a ser solicitar el deseo antes de que la estrella cayese. Si no, no se cumpliría jamás y habría que esperar otra opción. Se necesita celeridad, intuición y un pensamiento rapidísimo para ejecutar el proceso acertadamente. Esa finalidad positiva radica en coordinar perfectamente la estrella, el deseo y, por supuesto, la recompensa. Y en ese punto se encentra el ‘universo’ actual de Toni Kroos.

Toni Kroos ha retado a Guardiola y a la directiva de Bayern. Se confía en sus habilidades, pero no se le demuestra con promesas que lo coloquen a la altura de otros referentes alemanes de su vestuario. Sin promesa, las alarmas se han encendido

El comodín medular, niño querido del Bayern de Múnich y principal exponente de la cantera más representativa del amor bávaro (porque sin ser muniqués y pese a que han surgido varios tras él, ninguno rompió moldes como él), no ha temblado en abrir debate intenso sobre su futuro lejos del epicentro continental actual. Es elemento determinante, adn Allianz y simpatizante del estilo más elegante-talentoso que representan los valores del ahora campeón de Europa, pero exige un respeto hacia una trayectoria y progresión que cree, debe ser recompensada. Una línea ascendente que nació en 2007 siendo el chico que todos miraban, el que más carpetas completaba y el que mejores anotaciones conseguía en los plagados palcos de ojeadores de aquél Mundial Sub 17 donde fue Balón de Oro. Y que siguió con más dudas que realidades en un proyecto entonces intermitente que no logró acomodarlo hasta la aparición de Jupp Heynckes. Y es que el hoy ex técnico muniqués, fue quien logró sacarle jugo provechoso cuando las primeras alarmas se encendieron en su entorno. Pidió cesión, lo manejó a la perfección como llegador en su Bayer Leverkusen y el salto de Toni fue decisivo en su carrera. Una confianza y protección que sintió cuando ambos se unieron nuevamente en Múnich pero que ha desaparecido con Pep Guardiola.

Toni Kroos - Bayern

Está teniendo oportunidades (5º jugador de la plantilla con más minutos en Bundesliga), acumula elogios por su condición de comodín efectivo en diferentes tareas dentro del esquema y, además, mantiene a la perfección la línea profesional que rodea a todos los ejemplares muniqueses. Sin embargo, siente que, tras superar obstáculos y romper dudas definitivamente, debe estar por encima del valor actual que ocupa en su vestuario. Y quiere demostrarlo justo cuando su entrenador tiene a su disposición a dos ‘españoles’ muy de su gusto (Thiago Alcántara y Javi Martínez) pero, sobre todo, cuando los sueldos de los recién llegados (Mario Gotze o incluso el siguiente Robert Lewandovski) y los cracks más mediáticos (Ribery, Neuer, Robben), se dispararon estos años. En su caso, Kroos ha llegado a tiempo, ha reaccionado ágilmente y espera una respuesta convincente que le coloque como pilar para los próximos años. Un papel que sí tienen aquellos a los que quiere sentirse relacionados por bandera, status e identidad del club (Schweinsteiger, Muller y, sobre todo, Lahm).

Guardiola no ha sido tajante para defender justamente lo que Kroos solicita, un rol del que cree que carece en la pirámide muniquesa. No todo es dinero, aunque sus deseos también buscan un ascenso de ficha

Con el contrato a finalizar en 2015 y tras ya haber rechazado una oferta de ampliación, Kroos asegura ser “incapaz de descartar nada” con respecto a su futuro: “Estoy bajo contrato con el Bayern de Múnich. En realidad, no hay más conversaciones programadas, por lo tanto, voy a concentrarme totalmente en la segunda mitad de la temporada”. Mientras, David Moyes fue visto el pasado viernes con Sascha Breese, responsable de “contactos internacionales” en Sports Total, la agencia del jugador alemán. Volker Struth, principal agente de Kroos, argumenta las razones de su chico, asegurando que la actual oferta de contrato sobre la mesa es inaceptable y no hay nada previsto. Guardiola, que no quiso polemizar, apunta simplemente que desea quedarse con el jugador pero que no pueden prometer nada, mientras Rummenigge, explica que “todo siempre es por dinero y, con las intenciones que tenemos de renovarlo, seguiremos tras ello”.

Sin mayor perspectiva a corto plazo, Toni entiende que si de verdad se requiere de su talento para abanderar la idea del club, esa perspectiva fugaz debe ser acompañada de un deseo y una posterior recompensa. Si no es dinero, que sea la promesa de sentirse importante como icono del nuevo Bayern ‘guardiolista’. Sin esa premisa cumplida, no habrá recompensa para nadie y la estrella caerá, siendo más fugaz de lo esperado incluso allí donde se cumplen todos los deseos.

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