Histórico
20 diciembre 2013El Enganche

Real Madrid: José Manuel Díaz, el hombre-milagro del Castilla

José Manuel Díaz - Castilla

Por Alberto Piñero (@pineroalberto), periodista cobertura diaria Real Madrid

Hace apenas un mes, todos le hubieran dado por desahuciado. Le contemplaban apenas siete puntos en catorce jornadas, y el proyecto hacía aguas por todas partes. Sin embargo, a día de hoy, el Real Madrid Castilla es otro. Culpa de los diez puntos de doce posibles que ha conseguido en las últimas cuatro jornadas. Todos desde que Alberto Toril dejara su lugar en el banquillo a José Manuel Díaz, el que sería el entrenador líder de la Liga Adelante si contáramos sólo los últimos cuatro partidos. El hombre-milagro en el filial merengue. Y eso que su predecesor en el cargo no le dejó el listón a una altura fácilmente alcanzable. Habiendo logrado los play-off de ascenso a Segunda División en su primer medio año, consumándolo la temporada siguiente erigiéndose campeón en Segunda B además, y en la tercera campaña ostentando el honor de ser el mejor filial de España. Todo ello aunando el cariño y respeto de jugadores, afición, medios de comunicación, y hasta rivales. Incluso cuando se habían sumado apenas siete puntos en las primeras catorce jornadas de la presente Liga Adelante.

Y sin embargo, su arranque ha sido explosivo. Un empate y tres victorias consecutivas le contemplan, habiendo logrado los dos primeros triunfos a domicilio, una doble remontada ante el Girona, tres partidos imbatido, el primer gol de uno de sus delanteros… hasta la suerte le sonríe y son los rivales los que se meten goles en propia puerta, y no los propios defensas castillistas. Los jugadores son los mismos, pero hasta la diosa fortuna ha cambiado de bando, el rictus de la plantilla también, la motivación, la solidez sobre el césped, y por encima de todo, la clasificación.El oxígeno ya casi se siente en las fosas nasales. Las apuestas por la permanencia merengue empiezan a no pagarse tan suculentamente ya.

La luz al final del pozo de los puestos de descenso está ya a sólo cuatro puntos, que no nueve. Se han remontado más puntos que jornadas se llevan con José Manuel Díaz

“Ni antes éramos tan malos, ni ahora somos tan buenos”, se hartan a repetir en La Fábrica en los últimos días cuando se trata de comprender el quid de semejante cambio, sabedores todos de la necesidad de una buena dosis de jarabe de prudencia, acompañada de muchas píldoras de trabajo. Pero lo cierto es que si hubo algunos que el pasado 19 de noviembre echaron cuentas de los 100 días que conceder a José Manuel Díaz a partir de su nombramiento oficial, a éste le han sobrado setenta para revitalizar al Castilla.

Un equipo que a los ojos de todos se presenta hoy con un rostro muy similar al de un mes atrás, pero en cuyo interior se ha asentado la necesidad de una defensa férrea para poder triunfar. El 4-2-3-1 sigue siendo el dibujo elegido por el nuevo entrenador del Castilla, con prácticamente los mismos jugadores de la partida, a excepción sólo de la notable ausencia de Jorge Pulido por Leandro Cabrera. Pero sin embargo, con los mismos mimbres, los apenas dos goles encajados en cuatro partidos hablan por sí solos del hincapié que se está haciendo de puertas hacia adentro en el trabajo defensivo. La efectividad de cara a puerta ha hecho el resto. Hasta el punto de que, en la última jornada, el Castilla desarmó a uno de los gallitos de la categoría como la UD.Las Palmas desde el empaque colectivo y la pegada en el área contraria (0-2). Confirmándose así la progresión que hasta el momento simulaba ser más tímida de lo que finalmente está siendo. Si alguno zozobró en su momento con el cambio de entrenador, nadie en ese vestuario del filial duda ya de ello.

José Manuel Díaz - Castilla

Y es precisamente ahí donde quizás resida uno de los puntos fuertes de José Manuel Díaz: en su magnetismo, labrado a base de incansable trabajo. Profesional muy discreto frente al permanente escrutinio mediático, en las distancias cortas es sin embargo de trato cercano, y así actúa en el vestuario. Sincero, directo, amable, conciliador, dialogante, es de los que se maneja con la muleta en la mano izquierda, bien abajo. Escuela tuvo que hacer en estos últimos años siendo responsable del siempre difícil Real Madrid C, con jugadores recién entrados en la mayoría de edad, acostumbrados a la victoria en categoría juvenil, pero sin hueco en el Castilla, ubicados entre las dos aguas más lustrosas de La Fábrica, y batallando con veteranos del deporte rey, licenciados en un fútbol más físico, propio de categorías como la Tercera o la Segunda B. Pues pese a lo heterogéneo y espinoso del colectivo, en 2010-11 bordeó los play-offs de ascenso a Segunda B, para una temporada más tarde coquetear con el ascenso, finalmente consumado en los despachos. Y todavía la pasada campaña, en el debut en Segunda B, el segundo filial madridista quedó quinto clasificado cómodamente.

Profesional muy discreto frente al permanente escrutinio mediático, en las distancias cortas es sin embargo de trato cercano, y así actúa en el vestuario. Sincero, directo, amable, conciliador, dialogante, es de los que se maneja con la muleta en la mano izquierda, bien abajo

Algunos de esos jugadores que José Manuel Díaz formó en el Real Madrid C están hoy en el Castilla. A ellos no ha necesitado ganárselos en este último mes. El resto han caído por su propio peso. El cambio de entrenador ha reforzado más si cabe los lazos que unen a la plantilla castillista. Evolución que parece obedecer más a la causalidad que a la casualidad, dicho sea de paso. Aire nuevo en el equipo, bienvenido al fin y al cabo, aunque pudiera parecer traumática esa misma solución. “El míster ha encajado bien”, reconocen sus propios jugadores.

Real Madrid Castilla 2013

Pocos entrenadores podían entender el sentir de esa plantilla como José Manuel Díaz. Un profesional entregado al fútbol que además conoce la Casa Blanca, y más específicamente la cantera merengue, como si fuera su propia casa. No obstante, son 20 años dedicados a la causa madridista. Once de ellos como jugador del Real Madrid, recorriendo todos los escalones que van desde el equipo benjamín hasta la Tercera División. Y otros nueve como entrenador. En una primera etapa como técnico del Juvenil B y -tras lograr en 2008 el ascenso a Segunda B con un modesto como el Navalcarnero-, desde 2009 como máximo responsable del Real Madrid C hasta que le llegó la llamada del Castilla. Que por cierto, no fue cuando destituyeron a Alejandro Menéndez en enero de 2011, aunque hubiera parecido el salto lógico por tratarse del trayecto del segundo al primer filial. Pasó desapercibido entonces. Intencionadamente, además.

José Manuel Díaz es lo que se dice un hombre de club, un hijo más del Real Madrid, como se puede ver. Hombre de club, que no tanto de director de club, como se podría malinterpretar. Pues pese a que ha coincidido en sus dos etapas con Ramón Martínez, no es menos cierto que precisamente el director de la cantera merengue fue el verdugo en su primera etapa como técnico en el club blanco. Años después, la crisis abierta con Alberto Toril precipitaría esta vez el ascenso de José Manuel Díaz, bendecido por los resultados pese a lo espinoso de su situación inicial en el filial merengue. Superado el vértigo, a día de hoy la salvación no es ya una quimera. El paciente ha recuperado el pulso y los síntomas son inmejorables. “Seguimos siendo colistas”, repiten en la cantera madridista clamando a la cautela. Pero aunque parezca increíble, ni mucho menos son ya tan colistas. El efecto Manolo se ha dejado sentir con fuerza.

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