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18 diciembre 2013Fran Alameda

Mundial Clubes: Ronaldinho, por la penúltima sonrisa

Ronaldinho 2013 - Atlético Mineiro

Escribir sin faltas de ortografía no es demasiado complicado. Escribir bien (ritmo, recursos, ambición estilística, etc.) lo es bastante más. Jugar al fútbol bien quizá tampoco es demasiado complicado. Tampoco hacerlo bonito. Jugar al fútbol muy bien y hacerlo muy bonito hasta conseguir que el adjetivo adquiera un significado universal recae solo sobre los pies de unos elegidos. Aunque fuese efímero, aunque su legado hubiese sido infinito de haber existido, como decía Umbral, una voluntad fuerte para haber insistido en el talento. Ronaldinho es, hasta hoy, la última sonrisa del fútbol, la última señal del desenfado más encantador de los que pisó el césped, el que ahora disfruta viéndolo con Atlético Mineiro.

Las sonrisas deberían ser la única debilidad del ser humano. Y también la única obligación. Sin caer en el romanticismo dulzón y excesivo, jugar, ganar y brillar sonriendo es más complicado. Es natural y como toda cosa natural y brillante, está lejos del alcance de cualquier persona convencional. Sus razones obedecen a lo innato y no tanto a lo entrenado y sufrido. Ronaldinho es producto de un país desgraciadamente carnavalesco en el que el fútbol es una vía de escape, una orilla de sonrisas en un mar de penas. Hijo de la inventiva y escritor, en verso y prosa, de jugadas inverosímiles, legibles incluso en un Bernabéu levantado en aplausos ante un jugador del Barça.

La mejor sonrisa del mundo del fútbol, olvidado para la sección mainstream del fútbol europeo, se quiere citar con el mejor equipo del mundo

Para mí Ronaldinho es sombrero tras sombrero en el Carlos Belmonte y en San Mamés, es un maratón de highlights en una tarde antes de un examen, un elástico eterno delante de Cuartero o una chilena de cuento ante un Villarreal al que ya se le apagaba Riquelme. Y, por supuesto, Ronaldinho es una samba en Stamford Bridge, a ojos de la Champions, la novia que tampoco se le resistió y quizá la causa final de su declive. El éxito acaba con el hambre, devora mentes saciadas de victorias que clausuran su carrera en la comodidad de la fiesta. Y los bolsillos llenos de historias que suenan ajenas al fútbol.

Ronaldinho fue elegido débil, seguramente esperando a Messi. Pero evitemos la nostalgia de lo que pudo ser, fue y dejó de ser. La mejor sonrisa del mundo del fútbol, olvidado para la sección mainstream del fútbol europeo, se quiere citar con el mejor equipo del mundo en un escenario en el que Guardiola contó a su equipo que la eternidad también era posible en el fútbol. Nada hay garantizado, salvo él. Un pase, un regate, un control. Una sonrisa. Esta vez sí: la penúltima.

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