Histórico
13 diciembre 2013Jose David López

Mundial Clubes: Monterrey, Al Ahly y un contexto peligroso

Monterrey - Al Ahly

El reparto del fútbol mundial tiene numerosos matices, lecturas y peculiaridades, pues estructurar con la máxima igualdad posible (fin absolutamente vital pero inexistente en muchas ocasiones) la escenografía planetaria, es tarea complicada. Y pese a que la gran organización se crea a través de las selecciones nacionales, estrictamente situadas en diferentes Confederaciones para cada continente (las que regulan la fase de clasificación mundialista), son esas premisas las que acaban determinante los clubes que acuden al Mundial de Clubes (que como hemos contado, empezó este jueves). Una mezcla singular de niveles, exotismo y aptitudes, que reúnen a los clubes más poderosos de cada organización continental en el mes de diciembre como colofón a un año futbolístico que elevará al considerado como Mejor Club del Año.

El orden pre-establecido equivale a la valoración de cada Confederación y esta determina que UEFA y CONMEBOL están por encima del resto, por lo que eternamente contaron con el beneficio que ello les reporta. La extinta aunque romántica Copa Intercontinental, cruzaba en un único partido a sus dos campeones pero la extensión del negocio y la intención de extender el fútbol competitivo a cada rincón del planeta, abrió puertas al resto. CONCACAF (Norte-Centro América-Caribe), AFC (Asia), CAF (África) y OFC (Oceanía) siguen ese orden que, por ser número impar, complica cualquier torneo, por lo que se decide incrustar al campeón japonés (hasta esta edición, la última en la que se celebrará en suelo nipón, pues la de 2013 tendrá como sede Marruecos). Sin embargo, sin dudar de la superior capacidad de los dos primeros, la equidad entre el resto es máxima, quedando reflejado con mayor claridad a cada año que pasa donde los clubes Concacaf y África quedan situados en un papel intermedio que les incrusta en un contexto excesivamente peligroso para su caché.

Al citar la Confederación americana, casi centraríamos la atención exclusivamente en México, pues solo en una edición del Mundial de Clubes, la de 2005, el representante fue de un país distinto al azteca (Deportivo Saprissa de Costa Rica). Y sin embargo, esa regularidad como campeones de su zona continental, no ha servido para acercarse al nivel de sus predecesores sino para alejarse cada vez más de las opciones de culminar una gran fase final. Han fracasado América, Pachuca (dos ocasiones), Atlante y Monterrey, que repite por tercer curso este curso tras haber sido eliminado primeramente en el partido inicial ante el campeón japonés (Kashiwa Reysol) y el pasado curso llegando un pasito más, hasta semifinales, cayendo ante Chelsea. El propósito número uno de los Rayados, seguirá siendo pasar esa primera criba que ya desde el 2012, en un cambio de formato,esta vez ante el invitado, un Raja Casablanca que ganó en el descuento al Auckland City en el estreno (2-1). El temor, volverá a aparecer ante la presión.

Jonathan Orozco bajo palos (uno de los mejores a nivel nacional y valorado como tal el pasado año), la experiencia defensiva de Basanta-Meza, la determinación de Lucas Silva, lo desequilibrante de Neri Cardozo, el crecimiento de  Zavala y la potencia goleadora de Suazo, principal baluarte para evitar otro descalabro mundialista. La senda dubitativa que impulsa al fútbol azteca en los últimos tiempos (fruto de ello llegó el título de los Juegos Olímpicos en Londres 2012  pero también los sufrimientos para meterse en el Mundial) y una serie de jugadores con opciones claras de pertenecer a un fútbol europeo más competitivo (solo es alto sueldo del campeonato mexicano lo impide), choca frontalmente con la desidia y frialdad mostrada en estos cruces mundialistas año tras año. La peligrosidad, eso sí, será mucho menos esta vez ante el representante marroquí. Algo que deben aprovechar para convertirlo en un contexto excesivamente accesible.

Algo más complicado tendrá que saber superar esta vez el representante de la CAF africana, un Al Ahly egipcio que regresa por enésima vez a una fase final de campeonato del mundo (estuvo en 2005, 2006, 2008, 2012 y ahora en 2013) como campeón africano coronado hace semanas ante el Orlando Pirates. La progresión y el papel de sus clubes no han sido para nada negativos hasta ahora, llegando incluso a una mítica final el histórico Mazembe en 2010, alargando la teoría de que las diferencias entre confederaciones secundarias empiezan a ser más cortas que nunca. Por cambios en el formato, su camino esta vez es más delicado, pues la fuerza del campeón asiático parece mayor que nunca en el poderoso Guangzhou Evergrande. Si las previsiones se cumplen, los chinos retarían al poderío faraón, que quiere reflejar su calidad y nivel pese a los altibajos decepcionantes de su selección esto últimos años. El altísimo Ekramy bajo palos, los experimentados Gomaa y Fathy (sumarán once partidos de Mundial Clubes nada menos) y la gran estrella-mito,  un veteranísimo Abou Trika que sigue siendo clave y que pese a haber anunciado su retirada, vio como el país incluso se mostró en las calles para pedir que estuviera presente en este torneo. La gran ausencia será la estrella del ataque, un Gedo que ha tenido que volver al Hull tras su cesión. Todo, para alcanzar el reto de la finalísima pero, sobre todo, no perder ese crédito que año tras año han logrado reavivar al fútbol africano.

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