Histórico
11 diciembre 2013Jose David López

Ajax: Viktor Fischer, la elegancia danesa

Viktor Fischer - Ajax

Dinamarca ha logrado siempre muchísima más trascendencia futbolística a través de sus colores nacionales, que con la heráldica de sus clubes. Este representante fiel del fútbol escandinavo, frío, directo y de centímetros, jamás le llevó a grandes gestas continentales con instituciones que cayeron aún más abajo con la entrada cosmopolita de finales de siglo, lo que aisló a muchos de los que reclamaban su hueco. Y es que pese a ese ostracismo, todos recordaríamos fácilmente varios nombres que generaron ilusión, fantasía y talento en suelo danés. Porque entre balones al área, poca transición y mucha fuerza física, siempre hubo espacios concretos para quienes rompían la dinámica, saliendo de los obstáculos nacionales y superando barreras por una ideología diferente y, por ende, exitosa entre sus semejantes ‘vecinos’. La Eredivisie holandesa y, sobre todo el mismísimo Ajax, siempre explotó esa conexión escandinava, que tocó su techo en número y calidad durante estos últimos años.

Ahora, es fácil ver cientos de daneses en las gradas del Ámsterdam Arena cada semana (según daos oficiales, han ordenado el doble de entradas cada curso desde hace 4 años, llegando a unos 1000 actualmente cada temporada). Llegan atraídos por la grandeza de un clásico del fútbol mundial, por la historia del templo que les cobija y por el acercamiento que para ellos supone el ver vestidos de ajaccied a algunos de sus mejores jugadores actuales. Tras la marcha de la gran estrella Christian Eriksen (fogueado en suelo holandés), la expedición danesa sigue siendo multitudinaria. Desde veteranos como Christian Poulsen a multitareas como Lasse Schöne o una clara apuesta por las firmes promesas como Nicolai Boilesen o Lucas Andersen. Aunque el verdadero atractivo, aquél que mayores impulsos ejerce para atraer a sus compatriotas y para disfrutar con el talento escondido del fútbol danés, es la última perla nórdica: Viktor Fischer.

El Ajax atacó el mercado juvenil danés en los últimos años, atrayendo así talento no ‘espiado’ para acabar de explotar en la Eredivisie. Un país muy futbolero con perlas talentosas que hoy abandera Fischer

Viktor Fischer - AjaxSe trata de un extremo con infinidad de matices. Primero, porque pese a ser diestro, su presencia habitual le incrusta en la banda izquierda, algo que aprovecha para generar diagonales constantes, adentrarse interiormente entre la defensa rival y buscar disparos desde media distancia que generan diferentes trayectorias de peligro. Segundo, porque es esa capacidad de movilidad lo que de igual manera le permite aparecer con enorme libertad (sobre todo teniendo en cuenta la condición defensiva de la mayor parte de clubes holandeses) entre línea si así lo desea. Y tercero, porque su talento, capacidad técnica y sobrados detalles de calidad individual, le permiten ofrecer alternativas con esa elegancia danesa que recuerda a quienes más gloria supieron demostrar en su país. Tiene destellos creativos de primer nivel, la perspicacia para leer los errores ajenos y el liderazgo para ocupar ya uno de los roles estelares en este Ajax absolutamente instalado en un recambio generacional que él está obligado a impulsar. Pero hay una palabra perfectamente creada para él, elegancia. Y todo, solo con 19 años.

Imprevisible, exterior cuando maneja conceptos más ofensivos, de desborde y carácter personal, pero igualmente automatizado si la condición exige una respuesta global, asociativa y colectiva. Maneja bien ambas piernas, es desequilibrante, potente si la carrera ya llegó metros atrás y con esa capacidad para actuar en diferentes posiciones de ataque si fuera necesario. Dinamismo prototípico de un chico consciente de su verdadero nivel, facilidad para crecer aún más a corto plazo en un entorno propicio para ello y ese mal endémico de la irregularidad (ya característico en muchos de sus compañeros). Esa capacidad para dejarse ir en partidos determinantes y un físico algo liviano aún para ser más respetado en contactos ante defensores más pesados, son dos de sus asignaturas pendientes por mejorar, aunque cada vez que nos muestra sus vertiginosas arrancadas y transiciones individuales en conducción, acabamos olvidando que a veces nos desespera su frialdad. Una mezcla que le hace ser el icono más referencial del nuevo Ajax, un espejo de buenas intenciones, talento y creatividad a raudales, pero por constatar un último escalón que justifique las grandes pretensiones de futuro.

Dos torneos juveniles como el de Viareggio y la ya extinta Next Gen Series, fueron determinantes para que Viktor Fischer llegara hasta la élite y fuera divisado por grandes de Europa

Y para llegar hasta allí, para responder a tantas expectativas, su camino ha tenido muchísimos obstáculos. Empezó en si ciudad, Aarhus, tan futbolera como humilde, donde su primer club fue el semi-desconocido Lyseng IF, aunque era imposible que el club que da prestigio con la pelota a la localidad, no lo contratara en cuanto empezó a dejarse ver en torneos comarcales. Era ya internacional en categorías inferiores danesas (ha pasado por todas las posibles desde Sub 16), cuando el club que mayor énfasis y organización tiene actualmente en el país con sus jóvenes promesas, el Midtjylland, accediera a su contratación, todo un cúmulo de problemas que evidenciaban la calidad del premio por el que luchaban. Y todo, porque el más modesto Herning, ya le había ofrecido un contrato profesional en edad prohibida para ello. La justicia entró en acción pero no le impidió seguir jugando, hasta que su calidad surgió para explotar definitivamente en el afamado Torneo de Viareggio italiano. Según su agente, recibió 6 llamadas de clubes europeos de primer nivel en apenas 30 horas, siendo el Ajax quien más apretó (pagó nada menos que 1.7 millones de euros por un Sub 17 danés) y el que más le gustó al propio Viktor, pues valoraba el trabajo minucioso que allí desarrollaban con las perlas como él.

Para entonces, ya era un ‘elegido’ en su país, pues había liderado la selección Sub 17 que fue semifinalista europeo y logró por vez primera la clasificación a un Mundial. Pese a que allí las cosas no salieron eficientemente en el global, en el plano individual encontró réditos de inmediato, pues la recién creada Next Generation Series, se convirtió en un trampolín definitivo. Una serie de show, regates, goles y despliegue de talento durante todo el torneo, le abrieron las puertas del primer equipo y concretó en meses su rol de principal promesa ascendente del actual universo ajaccied. Desde hace dos campañas es intocable, representa la creatividad, la clarividencia, el regate, la potencia en carrera y, sobre todo, una elegancia progresiva que ya alcanzó la selección absoluta y un status internacional que debe ir confirmando. Un equipo a su medida, un campeonato a su medida y una Champions que aparece como aliciente ‘extra’ que alarme a toda Europa del potencial del último mago llegado de Escandinavia. No tardará en partir, pero lo quiere hacer con la seguridad de elegir el lugar adecuado. Son pocos, pero muy buenos.

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