Histórico
12 noviembre 2013Jesús Camacho

Egipto: La estela real de Hossam Hassam

Hossam HassamAprovechamos el partido más importante de la historia de Jordania, el que disputará este miércoles ante Uruguay, para detallar la historia de su seleccionador, un auténtico mito africano.

Bajo las arenas de El Cairo una estela permanece enterrada a varios metros de profundidad, en la distancia justa que separa el olvido del recuerdo para sepultar la historia y leyenda de una dinastía de grandes faraones del balón a los que Isis y Osiris protegieron con su halo de divinidad. En aquella estela, aquella losa de piedra repleta de inscripciones, relieves y pinturas alegóricas a sus hazañas, un monumento conmemorativo representa el reinado futbolístico de “Los faraones” del balón en la Copa de África de Naciones, desde aquel año 1957 en el que consiguieron el primero de los cinco títulos que les convierten en reyes de la citada competición.

Y fueron muchos los egipcios que inscribieron su nombre en aquellas estelas reales, pues Egipto, a la que echaremos en falta en esta fase final, eligió como suya la CAN para hacerse valer en el fútbol africano. Un fútbol africano que sentirá tanto su ausencia, como la de un Rey nacido un 10 de agosto de 1966 en Helwan, un suburbio de El Cairo, situado 25 km al sur, al este de las ruinas de Menfis. Lugar en el que desde los trece años, Hossam Hassam, Rey del gol y futbolista record no cesó en un solo momento de jugar, pues tenía el colegio al lado del club e iba incesantemente en aquellos primeros años de vida de la escuela a jugar y de jugar a la escuela.

Por todo ello el destino y su tesón irían dibujando, esculpiendo y grabando en su estela, que bien podría ser votiva (relativa a los dioses), la evolución de un delantero de raza e infatigable. Inició su andadura futbolística en el Tersana, para luego asentar su condición de gran delantero de la dinastía egipcia del gol en las filas del club más popular de Egipto, el grande cairota Al Ahly, conjunto con el que hizo su debut en 1985. Aunque emprendió sus pasos profesionales junto a su hermano gemelo Ibrahim, que fue también un histórico futbolista egipcio y acompañó a Hassam en su carrera, solo en su figura se puede distinguir cruzado el bastón de realeza, pues Ibrahim detuvo su camino deportivo en las 100 internacionalidades, mientras que Hossam batió todos los registros históricos del fútbol africano y de su país.

En el caso de Hassam encontramos a un delantero que se hizo a sí mismo, que técnicamente era claramente inferior a sus compañeros, pero que físicamente y mentalmente trabajó denodadamente para situarse al primer nivel, aprovechando al máximo sus virtudes y puliendo sus defectos técnicos. Para Hassam fue todo un honor sustituir a una leyenda del fútbol de su país como Mahmud el Khateeb, su ídolo en los pocos minutos de los que pudo disfrutar en su primera CAN en 1986. Aquel fue un primer gran paso para Hassam que demostró poseer una voluntad inquebrantable, gracias a la cual llegó a codearse con los mejores delanteros del fútbol africano.

Durante su primera etapa en las filas del Al Ahly acumuló grandes éxitos y coronó su primera estadía con la conquista de la African Champion League en 1987. En 1991 decidió vivir una nueva aventura en Grecia, firmando por el PAOK de Salónica, conjunto en el que no pudieron contemplar la realeza de un delantero cuya fortaleza podía ser equiparada a la de las piedras de la Gran Pirámide. Pasó fugazmente por el PAOK y, luego se subió a su carro real para poner rumbo a Suiza, donde jugó en el Neuchatel, conjunto en el que hay que destacar quizás el paso más brillante del pasaje europeo de su estela real, la noche mágica que vivió en 1992, cuando en Copa de Europa hizo cuatro de los cinco goles de su equipo ante el Celtic de Glasgow. Hassam no acabó de adaptarse al estilo de vida europeo por ello y tras dos temporadas en el Viejo Continente regresó a casa con la intención de hacer recuperar el orgullo perdido a su equipo de siempre el Al Ahly.  Hossam vivió ocho temporadas más con el conjunto cairota, en las que engrosó su palmarés a base goles que quedan representados en sus once Campeonatos de la Liga egipcia, 4 Copas de Egipto, 4 Copas de África de Campeones de Copa.

Hossam Hassan es el hombre récord del fútbol africano y del fútbol egipcio, ya en enero de 2001 cumplió su partido número 150 con la selección de Egipto, fue en un encuentro ante Zambia disputado en El Cairo, un choque en el que el jugador egipcio batió el récord de Matthäus de partidos internacionales y en el que salió a hombros. Muchos creyeron ver en ese momento el final de la carrera de Hossam, pero lo cierto es que aún le quedaba mucho por mostrar. Tanto que llegó a la inalcanzable cifra de los 170 partidos con su selección y los 83 goles con los Faraones durante los 21 años que vistió la camiseta egipcia. Algo por lo que hay que admirar a este futbolista egipcio no solo en su país, sino en el fútbol a nivel mundial.

Jugó su primer partido internacional el 20 de septiembre de 1985, en un Egipto 0-3 Noruega. El primero oficial lo jugó ante Senegal en El Cairo, valedero para la clasificación de la Copa de África, una de sus competiciones preferidas sin ninguna duda. En la segunda mitad de la década de los ochenta se cruzó en su camino la figura de Mahmoud el Gohary, al que siempre consideró su mentor y el que le consolidó en la línea atacante de los Faraones. Precisamente y con la confianza de El Gohary logró anotar con la casaca de los Faraones un gol decisivo ante Argelia que le convirtió en héroe, en estela real del fútbol que dio a Egipto la clasificación para el Mundial de Italia de 1990, en el que estuvo presente. Un Mundial en el que el conjunto egipcio con Hossam al frente cosechó dos meritorios empates, ante Holanda e Irlanda y una derrota por la mínima ante Inglaterra, sin duda un papel más que digno de Egipto en aquella cita. Pero especialmente significativo es su palmarés en Copa de África de Naciones, en la que acumuló tres títulos con los Faraones de Egipto, en 1986, 1998 y 2006.

Fueron 21 años portando la zamarra de su selección que nos ayudan a hacernos a la idea sobre la eternización real del Decano Hassam y entre los que resaltan momentos culminantes como  la Medalla de oro de los Juegos de África conquistada en 1987 y la Copa Árabe de Naciones de 1992, pero quizás destaque por encima de todos el vivido en 1998, cuando su aportación resultó crucial para que los Faraones se hicieran con la Copa africana de Naciones de 1998. Sus números tanto a nivel de clubes como de selección son absolutamente magníficos, participó en siete fases finales de la Copa de África de Naciones. Sus 170 internacionalidades le convierten en un hombre récord a nivel mundial, sus 162 goles en la Liga egipcia le convierten en el segundo máximo realizador de la historia del fútbol egipcio tras Hassan El-Shazly. Sus nueve goles anotados en los derbis Zamalek / Ahly, le convierten también máximo realizador en la historia de este enfrentamiento de rivalidad. Además sus 27 tantos le convirtieron en su momento en el segundo máximo realizador egipcio de todos los tiempos en la African club Cups, una competición en la que sus seis títulos le incluyen en la privilegiada lista de las leyendas africanas.

Desgraciadamente su salida del Al Ahly no se produjo de la forma y manera que una leyenda como la suya hubiera merecido, puesto que tanto Hassam como su hermano gemelo Ibrahim, salieron del club por motivos disciplinarios. Por ello en el año 2000, se marchó a los Emiratos Árabes para jugar en las filas del Al Ayn, conjunto en el que conquistó la Liga de EAU. Posteriormente y ya con 35 regresó a Egipto, muchos le dieron por retirado pero una vez más tiró de raza y sangre faraónica real para jugar en las filas del gran rival del Al Ahly, el Zamalek. Siendo ya grande de Egipto su popularidad incluso alcanzó mayores cotas pues Hassan siguió ganando en Zamalek, donde sumó a su palmarés tres títulos de Liga más, la African Champion League en 2002, 1 Copa de Egipto, 2 Supercopas de Egipto, 1 Supercopa de África, 1 Arab Club Championship y 1 Supercopa Egipcio-Saud .

En 2004 eligió como siguiente destino el Al Masry egipcio, donde al filo de los cuarenta años siguió pulverizando récords y vivió otro gran sueño al coronarse por tercera vez, en 2006, campeón de la Copa africana de selecciones. El Tersana SC y el y Al Ittihad Alexandría, serían sus últimos destinos como jugador en activo, hasta que en 2007 y a la edad de 41 años firmaba la estela real de un goleador egipcio de leyenda. Aquel que luego dio continuidad a su vida deportiva como entrenador en las filas del Al Masry, el Telecom egipcio y el Zamalek. La suya como certifica su leyenda una estela real imponente grabada a base de goles en las arenas que erosionan las grandes pirámides egipcias, aquellas que fueron, son y serán testigo de la historia, del pasado, el presente y el futuro de un pueblo hastiado que reaccionó ante el opresor, y que puede haya perdido un tanto su lealtad hacia Hossam Hassam, por su declarada adhesión al régimen de Mubarak, pero que jamás perderá la admiración por el futbolista, el mito. Aquel en el que seguro se inspiraron muchos de los jóvenes egipcios que golean por la tierra negra de Egipto y entre los tonos ocres de la arena desértica de África.

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