Histórico
4 noviembre 2013Jose David López

Chicharito-Vela y una llamada veraniega

Chicharito-Vela

México es un país acostumbrado a reírse de sí mismo, de sus tradiciones, de sus estamentos y hasta de sus ídolos. Los que han logrado ese rango social, no responden siempre al canon pre-establecido en el resto del planeta. No sirve la fama, los valores y los records para ganarse afectos, sino que además de cumplir esos requisitos ineludibles a todo personaje representativo de una masa, deben ser cercanos, terrenales, lo suficiente al menos como para que cada uno de los 118 millones de aztecas que le rinden pleitesía, sientan que es uno más de ellos. Cuanto más sufra, cuantos más obstáculos supere, cuantas más veces se levante y, pese a todo, no pierda la compostura mental de un buen mexicano, más cariños recibirá de un pueblo que encuentra muchos de estos referentes en el fútbol. Ese ente, esa pelota, que engloba a una sociedad siempre entusiasmada con sus ídolos, pero que tantas veces se siente decepcionada con quienes le representan en la cancha. Hoy, México vive un momento futbolístico negro y azota a quienes dan brillo a su bandera desde el exterior. Justo, aquellos que han logrado más protagonismo que nunca en la élite mundial. Todo empezó en el verano de 2005…

Más allá de ser un habitual de citas mundialistas y haber dejado momentos puntuales de éxito dentro de ‘su’ rango histórico (sus mayores logros hablarían de Copas de Oro o la Confederaciones de 1999), México no ha terminado nunca de explotar su teórico potencial en escenarios elitistas. Sin embargo, su base, su cantera, sus fuerzas básicas (allí reciben este nombre), son ejemplo de profesionalidad, equilibrio deportivo y resultados certificados en los torneos más exigentes del planeta. La generación que hoy representa la selección absoluta, está forjada en un escalón diferente a todos los anteriores pues, a diferencia de ellos, la camada del año 2005, fue capaz de levantar el primer gran título de la historia del fútbol azteca. Ese verano, la selección Sub 17, la que formaba la camada de Carlos Vela, Giovanni Dos Santos, Héctor Moreno, Efraín Juárez u Omar Esparza, sorprendió al planeta goleando a Holanda en semifinales (4-1) o imponiéndose con brillantez a Brasil en la final (3-0). Era la vez primera que México sentía que su fútbol podía competir, que la presión y el peso históricamente ejercido por sus exigencias, llegaba al deseo añorado con una ‘Generación Dorada’ de la que hoy solo quedan retales aprovechados para el fútbol de élite.

Chivas - Vela y Chicharito

Ese torneo significó el salto definitivo para muchos jóvenes aztecas que, llamando poderosamente la atención del mundo, saltaron a clubes potencialmente únicos en Europa. El más afortunado de todos ellos fue el máximo goleador del torneo, un Carlos Vela que impactó al mismísimo Arsene Wenger para llevarlo al Arsenal. Lo que pocos imaginan, es que en aquella selección exitosa, no hubo hueco para el que hoy es seguramente su máximo referente mundial, un Chicharito Hernández que sufrió uno de los mayores golpes emocionales de su joven carrera. El hoy goleador consumado del Manchester United, icono azteca en la Premier League y tercer máximo realizador de la selección mexicana, fue apartado de los planes finales en aquel verano donde su teléfono, al contrario que el de sus compañeros, no llegó a sonar. Jesús Ramírez, seleccionador de aquella cita Sub 17, había convocado al pequeño delantero de Chivas durante todo el proceso clasificatorio, pero en la lista de convocados decisiva, decidió elegir como único punta a Vela, que precisamente era compañero en el club de Guadalajara, donde su dupla atacante, reivindicaba títulos en inferiores cada curso. Pero aquél dúo realizador marcó de por vida dos caras, dos carreras y dos destinos …

Aquella lista de convocados para el Mundial Sub 17 (2005), separó la amistad-trayectoria de dos de los actuales iconos del fútbol mexicano y les obligó a llegar a la élite por vías opuestas

Aquellos dos esperanzadores proyectos de cracks, tomaron vías totalmente opuestas. Mientras Vela alcanzaba rápidamente un contrato profesional, un club ejemplar y un contexto ideal aplicado al primer nivel desde muy temprana edad gracias a aquellos goles en el Mundial Sub 17, Chicharito sufría en la distancia: “Uno de los puntos determinantes de mi vida, no paré de llorar en semanas”. El del Rebaño pensaba en la oportunidad perdida e incluso dudaba de su futuro, cuestionándose su verdadero potencial, estando a punto de abandonar todo y necesitando ayuda global de sus cercanos para evitar decisiones erróneas en un chico con la mentalidad adecuada para superar esos golpes. Tanto, que trabajó en silencio para debutar justo un año después de aquél éxito mexicano, para iniciar su propia aventura, la de saltar al césped con la elástica de Chivas y marcar gol en su debut. Le costaría tomar la compostura adecuada, pero sin perder la iniciativa ganadora, acabaría convirtiéndose en estrella nacional con 29 goles que lo llevaron en 2010 al Manchester United. Era su ‘venganza’ personal. Su camino fue duro, no gozó de tantas puertas y el impulso tuvo que afrontarlo por sí solo, pero mereció la pena.

Vela-Chicharito

Y es que mientras Chicharito cimentó las bases mentales-deportivas en el club de su infancia, con su gente y ante su público (lo que le acercó al pueblo y lo que generó expectación por sus saltos al ser considerado ‘uno delos suyos’), Carlos Vela patinaba una vez tras otra por Europa en un Arsenal que no le daba continuidad, en constantes cesiones sin minutos relevantes y en fracasos continuados seguramente provocados por un exceso de esperanza excesivamente precoz. El sueño europeo, afrontado de dos maneras completamente diferentes. En estos años, ambos mejoraron su proyección. Uno creció en la sombra de un gigante donde cuenta con oportunidades muy concretas per donde explota como pocos su olfato de gol, lo que le ha colocado como uno de los mejores referentes anotadores en el campeonato más mediático del planeta. El otro, dejó atrás la pesadilla londinense entendiendo que no era capaz de alcanzar las exigencias necesarias para rendir allí, limpiando de errores su cabeza y empezando de cero en un nuevo epicentro donde, por fin, ha refrendado su verdadero potencial.

Pese a representar a los dos jugadores más mediáticos del fútbol azteca hoy, ninguno es totalmente respetado en su país porque sus logros con la Tricolor no alcanzan la misma trascendencia

Hoy, México tiene dos de sus mejores jugadores enfrentándose en un partido de la máxima competición mundial a nivel de clubes (Real Sociedad-Manchester United), aunque ninguno de los dos ha terminado de ganarse definitivamente los afectos del exigente sentimiento azteca. Chicharito es el crack de todos, el que llegó más lejos, el que ya ganó títulos y el que seguirá siendo ‘9’, pero ha perdido cualquier inmunidad cuando se viste con la Tricolor. Vela es el jugador más desequilibrante y talentoso, el que reinició su capacidad y el que más ha impactado en el último año, pero directamente se niega a vestir esa Tricolor por diferentes problemas extra-deportivos. Dos ídolos en sus ciudades destino, dos ídolos en sus estadios diarios y dos iconos de un fútbol mexicano que les exige mucho más cuando defienden sus colores. Hasta que logren ese último reto, su carrera al estrellato mundial tiene un asalto más este martes a ojos de la Champions, con la que siempre soñaron. Esta vez, ambos recibieron la llamada, pero otra vez, solo puede sonreír uno…

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