Histórico
7 noviembre 2013Fran Alameda

Betis: Media ración de realidad

Betis 2013

Las categorizaciones siempre son excesivas. Culturalmente, España (y otros países) se han acomodado al eslogan descontextualizado, simple, visual, sencillo y rápido de digerir, como si la realidad anduviera en cajones que se abren y cierran o partidos que se aman u odian. La tasa de dualidades supera, donde miremos, al argumento, siempre costoso y a menudo denso. “El fútbol es de los futbolistas” es una frase que, como poco, deja sus dudas. Son los intérpretes, qué duda cabe, pero ceder el rotundo protagonismo bajo la creencia de que creatividad más talento es igual a rendimiento, sin nadie que los ordene es absurdo. El Rayo Vallecano no tendría la cara actual sin Paco Jémez o el Betis no poseería la presión de ser lo que fue sin Pepe Mel. Ahora el entrenador no parece suficiente. El sello, la intención, el fondo, se parece a la idea que lo llevó a Europa, pero los jugadores dejaron de ser brillantes.

La economía obligó a deshacerse de los activos que habían dotado de rostro a un equipo que se dortmunizó desde un aparente dominio posicional. Beñat fue el metrónomo de un equipo que disfrutaba en el vértigo y mandaba dominando el cuero, mientras que en sus alas devoraban espacios Pabón y Campbell con un grado de acierto técnico que Rubén Castro (lesionado) convertía en pepitas de oro. Y Pozuelo, Cañas o Adrián. Todos elevaban la idea de Mel a realidad, hacían posible que el dominio del contraataque fuese una marca de pasión a la velocidad sin olvidar el control que les daba la pausa. El principal y fundamental problema del Betis parece simple: el plan de juego, que busca los matices para encontrarse, no tiene a los protagonistas que encontró en la 2012-2013.

Betis - Mel

El Betis ha bajado un peldaño el nivel cualitativo de todos sus titulares. Fichó a Verdú y Xavi Torres, dos tipos dominadores de sus zonas entre el fútbol medio, pero se encontraron chirriando con el modelo de Mel, que requiere más dinamismo que el segundo y menos toques que el primero. Sus dos grandes fichajes, por tanto, no han arrancado. Y los demás agravan el problema. Cedrick, Chuli, Steinhofer, Braian son jugadores con un segundo perfil. El caso del menudo extremo que llega del Numancia es curioso. El perfil punzante le apasiona a Mel, pero el chico no ha aprendido a exponer en el campo todo lo que tiene. Quizá porque no sabe cómo hacerlo.

“La idea es la misma, pero los protagonistas no han arrancado o no han encontrado el éxito en la premisa global. Pepe Mel ahora parece no ser suficiente”

Los recursos de la clase media han disminuido y obligan a que los disparos sean certeros. Sus dos nuevas estrellas están aterrizando; el delantero, lesionado, y los veteranos no acabaron de recoger el testigo que dejaron los buenos. Mel tiene el crédito que le corresponde por haber sido el chef de aquello que sabía a foie. El Betis, en realidad, responde a esa idea que se nos plantea cada vez que cambiamos jamón por mortadela y esperamos que se nos aparezca ese tocino que se insinúa donde solo hay pedazos de aceituna. O sea, media ración de realidad.

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