Histórico
4 octubre 2013El Enganche

Real Madrid: Bale y el fantasma de Woodgate

Woodgate - Bale - Tottenham

Por Alberto Piñero, periodista cobertura diaria Real Madrid (@pineroalberto)

El Real Madrid jugó este miércoles ante el Copenhague en la Champions League, y tuvo que hacerlo sin Gareth Bale. De nuevo, sin Gareth Bale. El galés sigue notando unas “molestias musculares en su muslo izquierdo”, tal y como rezaba el parte médico facilitado por el Real Madrid, y se ha preferido no correr ningún riesgo con la puesta en escena del ‘11’ merengue. Y es que son las mismas molestias que ya sintió en el calentamiento previo al partido ante el Getafe, lo que le obligó a caerse repentinamente de la convocatoria ante los azulones, pero también ante el Elche tres días después. Justo esta semana se cumplía un mes de su fichaje por el Real Madrid, y en este tiempo Gareth Bale ha tenido que entrar en la enfermería un par de veces ya. Jugó el primer partido de titular ante el Villarreal, sin casi entrenamientos a cuestas, participando en total en tres de los seis encuentros oficiales que se han disputado desde entonces. Apenas la mitad. Con sólo 133 minutos de juego de los 540 posibles, un 25% aproximadamente.

Una cifra que no debería preocupar en exceso, pese a lo abultado del porcentaje. Y es que realmente Gareth Bale no tiene ninguna dolencia grave, sino apenas unas molestias. Pero eso sí, no se quiere tomar ningún riesgo, con el calendario tan apretado que espera al Real Madrid en octubre y noviembre. En el club blanco se achaca más bien a que el jugador no ha tenido una pretemporada al uso, y simplemente ahora se están notando las consecuencias en su puesta a punto normal. Carlo Ancelotti ya dijo que no creía que se hubiera precipitado al darle minutos en los dos primeros partidos, de hecho. Pero aun así, no se quieren tomar riesgos que puedan complicar a largo plazo la integración del ‘11’ blanco en la dinámica normal de entrenamientos con el resto de sus compañeros.

Bale ha disputado sólo 133 de los 540 minutos que podría, lo que supone apenas un 25%

Sin embargo, dicho sea de paso, no es tampoco menos cierto que el historial médico de Gareth Bale es hasta cierto punto amplio. Y ya se sabía antes de que fichara por el Real Madrid. Aunque, antes de que se enciendan las alarmas entre el madridismo, se debería dividir el historial de lesiones entre las provocadas y las que no, sin caer en la precipitación de elaborar ningún análisis sobre la fragilidad o no de su físico. Y es que por un lado, en las últimas tres temporadas, es cierto que ha debido parar un par de veces por problemas musculares, otra por problemas en la espalda, y este último verano, por una contractura en la zona inguinal que a punto estuvo de impedirle jugar con Galés toda vez se concretó su fichaje por el Real Madrid.

Bale - Real Madrid 2013Pero a su vez, dado su juego vertical y de desborde, Gareth Bale también es objeto frecuente de las faltas de sus defensores, que en ocasiones han terminado en lesión. Así le sucedió en 2007 en su tobillo derecho, donde se rompió los ligamentos tras una entrada de Fabrice Muamba. En 2011, en el tobillo izquierdo tras un plantillazo brutal de Charlie Adam. O este pasado abril, cuando se torció el tobillo derecho de nuevo tras una entrada de David Degan en la Europa League. Lesiones que en ese caso se antojaban inevitables, para el propio jugador galés, como para cualquier otro que hubiera sufrido entradas similares. Así pues, historial amplio de lesiones, sí; pero con importantes matices.

Arrastra un largo historial de lesiones pese a su corta edad, aunque de todas ha salido estabilizado. No hay que temer el fantasma de Woodgate

Espigado, y caracterizado por su tremenda potencia y velocidad, es de todas formas usual esta propensión a las lesiones musculares en jugadores con el tipo de fisionomía y características de juego que tiene Gareth Bale. Y Arjen Robben, otrora en el Real Madrid, es el ejemplo más claro. O incluso el propio Leo Messi, que en su primera etapa en el Barcelona también acusaba mucho las dolencias físicas. En el Tottenham, Bale estuvo sometido a intensos programas físicos para fortalecer sus articulaciones y sus músculos de cara a soportar mejor todo este tipo de lesiones. Las provocadas, y las que no. Y de hecho, es más que evidente la evolución física que ha sufrido el extremo zurdo en los últimos años en la Premier League, lo que le ha permitido erigirse en uno de los mejores jugadores del mundo en la actualidad. Un jugador de los llamados de cristal nunca hubiera podido.

De ahí que, aun con semejante currículum clínico que presenta el galés, exista cierta calma en el Real Madrid. Paciencia y tranquilidad, que dicen, pese a estos dos últimos parones en su integración por “molestias musculares”. El madridismo puede respirar: nadie ve hoy en Gareth Bale al nuevo Jonathan Woodgate.

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