Histórico
23 octubre 2013Jose David López

Juventus: Un octubre en la vida de Bonucci

Bonucci - Juventus

La gran mayoría de la humanidad, nunca pisará uno. La gran mayoría de la humanidad, fantasmea con la sola idea de poder tener uno. La gran mayoría de la humanidad, jamás tendrá la ocasión de verlo ni de cerca. Pero para los futbolistas de élite, pasear de vez en cuando por un concesionario de Ferrari, es algo habitual o, al menos, nada destacable en sus planificaciones semanales. Además, en su caso no solo será para sacarse fotos junto a vehículos espectaculares (una práctica habitual entre los ‘humanos’), sino que realmente, nada les impide montarse en ellos, elegir los ‘extras’ sin miramientos y exigir un trato exquisito para decidirse por la compra final. Serían millones los que querrían sentir esa sensación inolvidable de sacar la billetera con convicción y esperar a que el sonriente vendedor imprima el contrato tan rápido como la impresora sea capaz. Un instante único, una ensoñación pasajera que incluso el que escribe puede ahora mismo sentir como suya, que para los futbolistas de élite, sería fácilmente olvidable. Para todos, menos para uno.

Leonardo Bonucci, el central italiano de mayor progresión en los últimos años, acababa de tener un hijo. Su mujer, la bella modelo Martina Maccari, aceptó el trato de acompañarlo al concesionario, pues no quería que acabara eligiendo un coche excesivamente llamativo donde el bebé se sintiera ‘encarcelado’ en el lujo. Uno azul llamó su atención, otro rojo era el preferido de la esposa y, de haber podido contestar, seguramente el ‘peque’ habría mostrado interés por el que llevaba pegatinas de dibujos en el maletero. Con el encargo realizado, tocaba acercarse a cenar en familia para celebrar la adquisición, pero la tranquilidad de la plácida noche, se truncó de manera agresiva. Un ladrón les abordó, apuntó con un arma la cabeza de Leonardo y exigía sin tapujos que le entregara el preciado reloj que portada su muñeca. Martina fue capaz de esconder rápidamente al pequeño en el coche y mientras el futbolista se quitaba el reloj, sorprendió al asaltante con un puñetazo en el brazo y después en la cara. No contento con ello, persiguió al ladrón por la calle, aunque consiguió escapar en la moto de un cómplice. Bonucci volvió a nacer gracias a su valentía o gracias a su estupidez (tomó un riesgo excesivo), pero desde entonces, es el central más respetado de Italia. Era octubre, como ahora.

BonucciNunca le faltaron agallas. En las calles de Viterbo, la pequeña ciudad cercana a Roma (apenas 65.000 habitantes), pronto lo llamaron ‘ragazzo mostruoso’, pues desde muy pequeño, sus huesos estiraron a un ritmo mucho mayor que el resto de compañeros. Fue eso lo que llamó la atención del Inter de Milan en un torneo local donde el zaguero, ya inamovible por intimidación y agresividad en esa línea defensiva, jugaba en el modestísimo Viterbese, entre los amigos de su pueblo. Aseguraría después que nunca pensó en ser un profesional de élite, más aún cuando tras dos años en el equipo Primavera, solo fue capaz de jugar un partido como profesional neroazzurri en Serie A (contó con algunos minutos sin importancia en dos citas de Coppa más). Tanto se dudaba de su capacidad de tener regularidad en un nivel exigente, que el club empezó a moverlo en multipropiedad hasta terminar en Treviso (junto al camerunés ya olvidado, Daniel Maa Boumsong) y apenas ganar 500€ mensuales ya con la veintena superada. En la Serie B, sí encontró más minutos deseados siendo uno de los más habituales (aunque no siempre fijo), cotizándolo ambos clubes a final de campaña por un valor de 700.000 euros. Acabaría un año más tarde en Pisa nuevamente cedido y ese verano, el Inter lo metió en una operación a tres bandas con hasta siete jugadores de por medio, acabando en el Genoa, que a su vez lo cedió al Bari.

En unos años se ha convertido en el central más creciente de Italia. Tenaz, agresivo, fuerte pero, además, marcando diferencias en salida de balón y desplazamientos en largo desde la defensa

Tras rocambolescos contratos, falta de continuidad y unas dudas crecientes con su capacidad, Bonucci encontró el cielo en San Nicola. El sur vivía intensamente, sentía pasiones y multiplicaba la ansiedad semanal por cada resultado. Un entorno donde su cara más ambiciosa y feroz, encontró los elementos necesarios para relucir, destacar como nunca y mostrarse como el zaguero revelación del curso bajo el mando de Giampiero Ventura. Colocación, fuerza, gran peligro en jugadas tácticas ofensivas y, sobre todo, una tenacidad competitiva incomparable. Su gran asociación con Andrea Ranocchia (hoy en el Inter), colocó a los sureños entre los clubes más simpáticos y atractivos de la campaña, consolidándose como la segunda mejor zaga de la Serie A. Su trampolín había llegado y la Juventus, más rápida e insistente que los demás interesados, siendo capaz de contentar a todos aquellos que aún manejaban porcentajes de su ficha (hasta pagar en jugadores y billetes, 15,5 millones de euros). Una inversión potente para un central que, tres años después, parece la mejor realizada por el club en la última década.

Impagable su equilibrio con Chiellini-Barzagli en esa línea de tres zagueros casi idénticos en casta, lucha, agresividad y peligro ofensivo por alto. Leonardo, además, ha crecido enormemente en salida de balón, lo que le convierte claramente en el más valorado de los zagueros actuales de la Serie A y uno de los más atractivos a nivel mundial. Bonucci conoció a su mujer un mes de octubre, cobró su primer sueldo en octubre, se consolidó en el primer nivel un mes de octubre y Prandelli le dio la seguridad de la selección italiana tras varios partidos disputados un mes de octubre. Esta semana, se cumplió un año de aquél intento de robo que pudo acabar en tragedia y el central, silencioso, se ha negado a comentar sus sensaciones cuando ha sido preguntado. Un mal recuerdo que quiere seguir olvidando en su éxito particular, su familia y su Ferrari, porque aquél que le pudo costar la vida, es el que ahora, le lleva sonriente por las calles de Turín. Hoy también es octubre para Bonucci en el Santiago Bernabeu…

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