Histórico
15 octubre 2013David De la Peña

Islandia: El humilde éxito de la globalización

Gunnardson - Iceland

La globalización en el fútbol es un tema que genera bastante debate. Para algunos, la pérdida de identidad en los clubes -motivada por la Ley Bosman, que entró en vigencia en el curso 96-97- es el punto negativo. Si situamos como referencia la liga española, en la temporada 95-96 tan solo podía haber cuatro extranjeros en plantilla, pudiendo solo jugar tres a la vez. Al año siguiente, la libre circulación entre jugadores europeos provocó un cambio drástico en las políticas de fichaje de los clubes. Por ejemplo, el Real Madrid -con, evidentemente, más potencial económico- trajo esa misma temporada a Mijatovic, Suker, Roberto Carlos, Seedorf, Panucci e Illgner -entre otros-. Todos ellos titulares indiscutibles.

Aquella ley permitió a los equipos con más recursos económicos tener un abanico más amplio en el mercado de fichajes. Otro foco de críticas fue que los pequeños, además, miraban operaciones de dudosa calidad en el extranjero en lugar de dar paso a gente de la casa -aunque esto, con los éxitos de la selección española, ha acabado siendo discutible-, pero no hay duda de que el número de jugadores nacionales en los onces cayó en picado. Sin embargo, lo que quizá supuso un desajuste en las grandes ligas, provocó una alternativa en países que históricamente se han visto siempre abocados al fracaso. Islandia está a un paso de jugar una repesca que le podría abrir la puerta por primera vez a un Mundial de fútbol.

IcelandEs cierto que antes quizá tuviera que enfrentar a alguna selección de entre las más potentes del planeta, pero disputar la eliminatoria ya le situaría en un escalón muy importante a nivel histórico, significando estar lo más cerca que nunca del torneo de selecciones más importante. Los islandeses dependen de sí mismos, y ganando a Noruega en el partido decisivo habrán asegurado la segunda plaza y la repesca. Un premio más accesible, quizá motivado por el hecho de que la apertura de mercado permitió que futbolistas con el acceso a las grandes ligas más acotado tuvieran una oportunidad de progreso en el primer nivel. Bjarnasson y Halffredsson (Serie A de Italia), Sigurdsson (Premier League de Inglaterra), o Finbogasson y Sigthorsson (Eredivisie de Holanda), han encontrado acomodo y podido progresar en la élite, algo que con un cupo de extranjeros más restringido probablemente hubiera sido imposible.

“La Ley Bosman otorgó protagonismo a países terciarios. Islandia ha sabido aprovecharlo y, decadas más tarde, tiene jugadores de nivel en todas las ligas potentes de Europa”

Élite con continuidad es igual a competitividad, y sin lugar a dudas esto es lo que ha ganado la selección islandesa con respecto a su registro histórico. Lars Lagerbäck (el tercer sueco seleccionador islandés después de Bo Johansson -del 90 al 91- y de Roland Bergström -en 1947-), puede escribir su nombre como leyenda de los Strákarnir okkar -nuestros chicos-. Lägerback pasó por el fútbol sueco y tuvo su primer contacto a nivel internacional cuando en el 90 se hizo cargo de las categorías inferiores de Suecia -hizo debutar a Fredik Ljunberg- y permaneció ligado a la federación hasta que en 2004 tomó las riendas del primer equipo. Bajo su mandato, la selección sueca clasificó al mundial de Alemania en 2006 y a la Eurocopa de Austria y Suiza de 2008. Después de no conseguir el mismo éxito de cara al mundial de Sudáfrica, acabó entrenando en la misma cita a Nigeria, donde no tuvo un buen papel, y un año después asumió el cargo de seleccionador islandés.

Los datos desde que Lägerbak se sentó en el banquillo de Islandia son más que positivos. Un 47,06 % de victorias (el más alto de su periplo en las distintas selecciones, incluso superior al de Suecia, con el que obtuvo un 43,06%, y el mayor en toda la historia de la selección islandesa, si excluimos a seleccionadores con menos de dos partidos). Porcentaje logrado en un combinado que ha llegado a dejar, en fases de clasificación, 0 puntos en su casillero. Un rendimiento que ha conseguido asentar una imagen muy buena en el país, después del cierto desinterés que dejó su primer impacto, cuando Geir Thorsteinsson, el presidente de la federación islandesa, confirmó en la rueda de prensa que Lägerbak seguiría residiendo en Suecia tras firmar el contrato. El plan de Längerback, a pesar de lo que pudiera parecer por su fama anterior, no ha sido el de atrincherar a un equipo pequeño y explotar los detalles, si no el de dar cabida a todos los buenos futbolistas que está exportando el país.

Iceland

Gylfi Sigurdsson, el jugador de más nivel de la selección, ha tenido un papel protagonista. El del Tottenham ha jugado como mediapunta más suelto o ayudando en la elaboración más como un interior de apoyo. Cuando Lägerbak ha pretendido liberarle más le ha protegido con Daníelsson (Os Belenenses), un centrocampista más posicional, con Hallfredsson (Hellas Verona) un futbolista muy polivalente, de tremendo trabajo y recorrido, o con Bjarnasson (Sampdoria), un mediocampista más mixto, con buena conducción y sentido para llegar al área rival. Tres futbolistas con ritmo competitivo en ligas poderosas, que ejercen un papel clave en el equipo. A partir de ese equilibrio se puede entender que el equipo sea capaz de ser productivo ofensivamente. Gudmunsson, un chico que se ha asentado en la Eredivisie con el AZ Alkmaar le está dando a la propuesta agilidad en los últimos metros, sin perder la alternativa de un jugador de banda más vertical como Gíslason, del Copenhague. La línea del centro del campo es un argumento de nivel aceptable en la selección islandesa.

“Jamás la selección de Islandia ha sumado un porcentaje de victorias y una puntuación pre-mundialista como el actual”

A una zona de medios poblada con buenas alternativas, se añade el elemento más decisivo del equipo: su capacidad para hacer gol. A un centrocampista de gran llegada y capacidad para finalizar como Sigurdsson, se unen dos delanteros (que no suelen jugar juntos) como Sigthorsson y Finbogasson. Un trío de futbolistas para finalizar bien en situaciones de máxima exigencia. Sigthorsson ha pasado un calvario de lesiones que sin duda han condicionado su evolución hasta el momento, pero parece haberlo resuelto y a su buena presencia en el área suma una buena capacidad de decisión e interpretación fuera de ella. Parece que por fin puede convertirse en pieza clave en el Ajax. La alternativa al punta del campeón holandés es uno de los grandes goleadores de la Eredivisie: Finbogasson. El delantero del Heerenveen ofrece una alternativa más profunda, más basada en las rupturas y más dinámica. Lägerback les ha utilizado poco a la par, y tener el lujo de mandar a uno de los dos al banquillo explica de forma más clara el salto de calidad que ha dado la selección islandesa.

Un solo paso separa al fútbol islandés de poder optar a la mayor alegría de toda su vida, y es el que han de dar en Oslo en la última jornada de clasificación. Si los de Lägerbak vencen en Noruega -pueblo del que ha sido parte históricamente Islandia entre 1262 y 1814- el pase a la repesca estará asegurado. Desde luego, poder ver a Islandia, la “tierra de hielo”, dando patadas a un balón bajo los ecos de la samba brasileña, es algo que si nos gusta de la globalización.

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