Histórico
29 octubre 2013David De la Peña

Inter: Erick Thohir y el comodín Moratti

Erick Thohir - Inter 2013

Cuando la familia Moratti se hizo con las riendas del club, el Internazionale ya era un club respetable dentro del fútbol italiano. Fue en 1955 cuando Angelo accedió a la presidencia de una entidad que había nacido casi medio siglo antes fruto de la escisión que supuso el hecho de que en el Milan Football and Cricket Club -actual AC Milan-, no pudieran jugar futbolistas extranjeros. El poder del calcio estaba en el norte, y en una ciudad tan poderosa como Milan sí había hueco para dos gigantes. La tragedia de Superga se había llevado de un plumazo al, para muchos, mejor equipo de todo el continente en el momento -el Gran Torino-, y poco después del fatal desenlace el Inter sumó a sus vitrinas dos nuevos títulos de Serie A. Cuando Angelo Moratti llegó al club, el Inter ya había sido siete veces campeón de Italia, y su aterrizaje en il biscione coincidió con el despegue de la competición de clubes más importante del continente: la Copa de Europa.

El Real Madrid de Gento y Di Stefano dominó la competición de cabo a rabo en su primer lustro. El fútbol español estaba en boga, y Angelo Moratti decidió contratar a un técnico argentino que había dado buena muestra de sus virtudes en Atlético de Madrid, Sevilla o Barcelona, entre otros. Helenio Herrera llegaba al Internazionale con la esperanza de conquistar Europa, y desarrolló una máquina que fue capaz de ganar hasta dos veces la orejona en su periplo nerazzurro entre 1960 y 1968. La maquina interista se agotó de los durísimos métodos de Herrera, y con el abandono del argentino también llegó la marcha de Moratti. Desde entonces, se vio cómo la Copa de Europa pasaba de unas manos a otras año tras año, y fue Massimo Moratti, el hijo de Angelo, quien en 2010 y después de haberse hecho con el control del Inter quince años antes, volviera a llevar a las vitrinas, de la mano de Jose Mourinho, el título más prestigioso.

El nuevo líder indonesio del Inter de Milan, es un adinerado negociador que, lejos de querer dar la cara, ha buscado mantener un anonimato prudente, dejando a Massimo Moratti la responsabilidad de informar sobre los cambios institucionales

La realidad es que aún con las incuestionables sombras que han tenido las gestiones de Angelo y Massimo, los Moratti han sido los únicos en llevar a las vitrinas del Internazionale la Copa de Europa. El reto para el nuevo propietario, el indonesio Erick Thohir, está servido. Thohir ha comprado el 70% de las acciones del Inter, y a pesar de que la familia Moratti seguirá teniendo peso en las decisiones, ya queda claro, con la cifra, quién tendrá la última palabra. Thohir ha estado ligado desde niño con el mundo de los negocios. Su padre era propietario de Astra Internacional, una empresa de importación y exportación que acabó creciendo hasta el punto de convertirse en un gigante que factura más de 1.200 millones de euros anuales. Ahí está el primer foco de interés en su gestión: saber si su llegada significará la desaparición de la deuda del club, la primera piedra para desarrollar un crecimiento sostenido.

La llegada del magnate indonesio a Milan coincide con una época de inestabilidad, y no solo financiera, en Moratti - Interel club nerazzurro. El primer gran tramo de la presidencia de Massimo Moratti significó altas y bajas en cantidades ingentes, dudas^, y más sombras que luces. Fue con Jose Mourinho cuando el Inter retomó una dirección más o menos estable, hasta el punto de confeccionar un grupo que acabó llevando a las vitrinas la ansiada Copa de Europa 32 años después. Cuando el de Setúbal hizo las maletas destino a Madrid, volvió a reinar el caos en el club, hasta, prácticamente, tocar fondo a final de la temporada pasada, cuando un lamentable 9º puesto significó la no clasificación para competiciones europeas.

Benítez, Leonardo, Gasperini, Ranieri y Stramaccioni decepcionaron, uno tras otro, hasta que durante el pasado verano Massimo Moratti decidió confiar en el hombre que construyó en el sur un Napoli que volvía a codearse con la élite del país: Walter Mazzarri. Mazzarri llegaba con la intención de poner las cosas en su sitio, y lo cierto es que en este comienzo de curso, parece que el Inter empieza a asimilar conceptos y a volver a ser competitivo. Sin embargo, las dudas de la convulsión que puede provocar el impacto de Thohir están ahí. El entorno del indonesio se ha apresurado en salir a su defensa, declarando que él no lo hace por dinero -en alusión a otros jeques que han podido entrar en el mundo del fútbol en busca de beneficio económico-, y lo cierto es que su relación con el deporte hace entrever una gran afición. Se hizo con escuelas y equipos de fútbol y de baloncesto en su país, y también acudió al extranjero para hacerse con el 15% del equipo de la NBA Philadelphia 76ers, y del DC United, club de fútbol de la MLS. Ya ha dejado claro que Moratti y Mazzarri tendrán peso decisivo en los fichajes, pero habrá que ver hasta qué punto su determinación en la parcela deportiva resulta positiva o negativa.

El temor a que la mano de Thohir decida tomar el mando de una institución dominada durante décadas por una misma línea familiar, choca con los más agresivos tifosi, que desean que el indonesio haga reaccionar al club a base de inversiones y eliminación de la deuda

Mientras, los aficionados interistas sueñan con una reducción de la deuda, con que el rumor de un nuevo estadio se haga realidad, pero sobre todo, con que el equipo regrese para codearse con la élite europea y vuelva a vencer en la Champions. Por si acaso, Thohir se ha quedado cerca con el comodín Moratti.

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