Histórico
9 octubre 2013Fran Alameda

España: Morir con Xavi; malvivir sin Xavi

Xavi - España

Vicente del Bosque es un entrenador seguramente conservador en cuanto a la evolución de su fútbol y la adaptabilidad al entorno. Quizá incluso la tardía reacción puede ser uno de sus defectos entre sus muchas virtudes como técnico y gestor de grupos. No cabe duda alguna de que Xavi es el jugador más importante que ha tenido la selección en la última década (y seguramente en su historia). Realmente, él es en primera persona quien dota a la posesión de España de una calidad fuera de lo normal que hace, a diferencia del Barça en el que Messi se convierte en la herramienta diferencial, que la conservación del cuero sea lo que da el salto definitivo a la selección. La posesión para un equipo que, etiquetado como ofensivo, era que quería el balón para defender. Sobre todo para defenderse.

Todo esto ha funcionado de maravilla mientras Xavi funcionó como un metrónomo sin agujeros, sin necesidad de descanso y el resto de compañeros elevó el nivel hasta el infinito. El argumento sigue siendo válido, pero los rivales, especialmente y, por ejemplo, Brasil, han obligado a que Del Bosque resuelva preguntas que llevan tiempo en el ambiente. Y la primera pregunta es Xavi Hernández. El mediocentro del Barça ha pasado a ser mediapunta, donde su trascendencia es, evidentemente, menor, pero el peligro de su influencia, de ritmo bajo y casi perjudicial, ha disminuido. España no la pierde pronto, o si lo hace, no será exponiendo a Busquets contra la transición rival. O sí, si no está Xabi Alonso, aunque han aparecido Illarramendi, incluso Koke, para dotar de cierta seguridad a la posición.

Resulta innegable que pese a que el modelo de posesión perdurará, España debe adaptarse a su nuevo ecosistema: la veteranía de Xavi y la aparición de jóvenes con talento pero no en creación, sino cerca del área

Xavi - EspañaObviando que cualquier vuelta de Xavi al doble pivote con la intención de conservar el balón es un evidente paso atrás, Del Bosque debe plantear los matices del argumento de la selección. El modelo continuará con base en la posesión del balón, pero los que empujan por detrás (Isco, Thiago, incluso Cesc, Mata, Sergi Roberto, Oliver o Sarabia) han llevado la determinación a posiciones cercanas al área.

Decía el compañero Miguel Ángel Montoya que a España le toca “adaptarse o morir”, pues el fútbol es “un organismo vivo que depende de su ecosistema”, lo que probablemente quiera decir que la calidad de España va a saltar un peldaño si pensamos en el césped. Desde el centro del campo a la mediapunta. Desde el control absoluto a través del balón hasta el dominio rival habitando cerca del área contraria. Es la España que viene, o que parece venir. La selección de una idea matizada en función a sus futbolistas, que nunca dejarán de ser los poseedores del fútbol.

PD1: En este caso, aún se aleja más la posible comparativa con el Barça del ‘Tata’ en lo que se refiere a ritmo, determinación a la carrera. Messi y Neymar son argentino y brasileño, respectivamente. No existen en España.
PD2: Decía Oscar Wilde que creer “es muy monótono, mientras que la duda es apasionante”. Y esto es este texto, una enumeración de dudas donde quizá otros depositen creencias.

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