Histórico
24 octubre 2013Fran Alameda

Barcelona – Real Madrid: El camino es la incertidumbre

madridbarsa

Todos los cambios, en cualquier dirección, conllevan melancolía y adaptación. Seguramente, porque la realidad, la vida, es un cambio permanente. Y el fútbol, en común con lo que sostenía Camus, tiene todo de la vida. Los cambios, ni tan siquiera drásticos, aguardan incertidumbre, una posición en la que el hombre, en el afán de poseer todo el control sobre su presente y futuro inmediato, se encuentra especialmente incómodo. Martino y Ancelotti son el cambio. Y, hasta ahora, son la incertidumbre. Barça y Madrid no llegan con más certezas de las que dan Messi y Cristiano a ritmo de gol, la única respuesta rotunda que existe en el fútbol. Aplicada además por defecto, como si para ellos –como para Parménides– la realidad fuese inmutable. Sus líneas tiemblan cuando el rival tiene un plan bien definido y además se lo cree. Incluso se desmoronan si el de enfrente pisa el área propia. Ramos y Pepe andan aquí y allá y el Barça, de momento, solo puede agarrarse a Piqué. Porque Mascherano, el pobre hombre, ha dejado muestras de que la incomodidad como central es tal que solo le falta salir borracho al campo para olvidar rápido la condena que supone pisar el césped.

Siguiendo la escala, la realidad es que Xavi, con síntomas evidentes de fervor, que no razón, por la posesión, mejora al equipo solo cuando el rival no tiene demasiado miedo a salir corriendo hacia Valdés. En el resto de ocasiones, el metrónomo se convierte en ralentí y la pausa en eternidad, un ritmo que no conviene a, por ejemplo, Iniesta y Cesc. El equipo de Carletto, parecía una orquesta en pretemporada, que ha resultado ser solo una señal, o sea, una pose novedosa. Su equipo comenzó a jugar mal o no-jugar, observó cómo las aguas movedizas de las distancias en Liga se apoderaban de sus piernas y ha sacado un par de resultados para comenzar a crecer.

El partido del sábado será una batalla por saber quién quiere estar y no quién está, porque la realidad es que ninguno posee certezas dignas de abril o mayo

ancelottimartinoEstá a medio camino, como si fuese tras la décima de manera involuntaria, casi silenciosa, silbando, sin querer queriendo. Ha enchufado lentamente a todos sus jugadores y solo falta Isco, que con ese culo que bien describió Manuel Jabois, vuelve en cualquier momento de esos recreos que también se tomaba en el Málaga, solo que con Pellegrini era casi el único. Y ya se sabe que, parafraseando a Churchill, el precio de la grandeza es la responsabilidad. En Málaga se medía en minutos y en Madrid se mide en partidos.

El Madrid, con eso de que el listón se coloca según aprecio o desprecio a Mourinho, lo tiene sencillo. El Barça, en cambio, sigue midiéndose a un entorno que a la mínima duda comienza a entonar, como parte del himno del club, el “es necesario un plan b” o el “hace falta un Larsson”. En el camino hacia la perfección, la incertidumbre en la que firmarían estar los restantes dieciocho equipos de la Liga y los sobrantes del sistema interestelar, Madrid y Barça esperando un golpe que despierte las voluntades para ser (los) mejores. Y no solo parecerlo.

También te interesa: Real Madrid: Isco, el talento de Ozil +20

Síguenos también en Twitter y Facebook

Contacta con El Enganche




Nuestras redes sociales

 

Contacta con nosotros

Puedes ponerte en contacto con El Enganche a través de este formulario.

Envíanos tus consejos, dudas, quejas o sugerencias para ayudarnos a mejorar. Rellena el formulario y haznos llegar tu mensaje. #yosoyenganche