Histórico
26 septiembre 2013Fran Alameda

Tottenham: Atrevido pero no compacto

Tottenham 2013

El Tottenham es un equipo raro. O mejor dicho: siempre ha sido un equipo raro. Esta temporada, incluso, es más raro todavía. Estuvo dos años sin ganar cuando su mejor jugador era titular. Ganó y se hizo imprescindible. Este curso parece mejor que otro. Pero, de repente, observamos que la mayoría de piezas son nuevas y su mejor jugador (Bale), que estaba años luz por delante del segundo, ya no está. La plantilla lo sabía, es cierto, pero los resultados dicen que su comienzo es notable. Muy notable. André Villas-Boas ha construido algo para no depender de un persona en particular, pero vuelve a depender de un jugador en particular. El año pasado era Bale el que jugó la mayoría de partidos como mediapunta con plena libertad y autoridad. La responsabilidad esta temporada parece en manos de Eriksen, un medipunta dulzón, poco agresivo, pero bastante más listo de lo que aparenta.

Es una apuesta arriesgada, pero es su apuesta. Sea en la versión clásica del 4-2-3-1 o en un 4-3-3 que acaba siendo el esquema anterior con el matiz de la posición defensiva del interior más largo, la responsabilidad cae sobre este jugador: el diez. Sea el danés, Holtby o quizá Dembele, que por la capacidad para recibir y pasar, es decir, de ser dinámicos en tres cuartos, son los capacitados para jugar con tal responsabilidad técnico-táctica. Podríamos decir que el Tottenham está haciendo válido el lema que acompaña al equipo: “Audere est facere (‘Atreverse es hacerlo’). Villas-Boas, sabedor de que su equipo defiende mejor corriendo que parado y que su plantilla tiene un volumen importante de jugadores ofensivos, ha planteado un once que, como suele ser habitual, está marcado por el rival (adaptación al contexto del partido) y por el talento de sus piezas.

Con infinidad de caras nuevas y adaptaciones tácticas, este Tottenham aún no ha conseguido mecanismos naturales

Paulinho-Dembelé es una pareja que no ha mezclado mal, aunque Capoue va a pisar fuerte para ocupar el sitio del belga o, al menos, empujarlo hacia delante. El brasileño es insustituible. Probablemente, el mejor jugador de esa plantilla. De hecho, en el dominio posicional con balón hacia el que parece evolucionar el Tottenham, al menos, con Eriksen, Sidgursson, Townsend y Dembele en el campo, requiere de una sorpresa. Del llegador inglés que esta vez es brasileño. El recorrido de Paulinho es necesario ante la pasividad que muestran los mediapuntitas para atacar el área. Soldado se va a ver envuelto en batallas de las que no pueda sacar más de dos ocasiones por partido y necesitará ayuda.

He aquí uno de los problemas latentes: embudo, pérdida y correr hacia Lloris. Villas-Boas ha intentado corregir esto abriendo más a los hombres de banda y, sobre todo, lanzando a los laterales para que el rival se ensanche. Cuando no lo consigue se masca la tragedia. El Tottenham es un equipo que aún no tiene mecanismos (ni nombres en el medio) para que el balón llegue con ventaja a Eriksen. Walker ofrece una salida lateral interesante… Que siempre acaba por dentro. Es muy bueno, pero con balón corre hacia dentro como si buscara darla en la mano a un compañero. La pérdida es posible y se multiplica cuando el rival le regala el primer pase al centro. Allí solo hay piernas. Y cuando el Tottenham la pierde, aparece el riesgo. Con la pareja Capoue-Paulinho, que probablemente acabe imponiéndose, la pérdida dolerá menos. Pero duele. Y Villas-Boas tendrá que encontrar definitivamente la forma para que su equipo salga limpio sin primeros pasadores verdaderamente puros. Aunque quizá Paulinho.

Tottenham 2013

La gravedad del balón perdido tiene un efecto en la defensa: los problemas de calidad defensiva de Dawson, al que Chiriches, un estupendo central rumano, no le ha robado el puesto casi de puro milagro, aparecen seguro. ¿En menor cantidad? Quizá. ¿En mayor riesgo? También. Pero volvamos al ataque. A Villas-Boas le está costando, de momento, que su equipo genere un volumen importante de ocasiones. Amenaza, pero no llega. En términos pesimistas, se podría hablar de que genera una posesión que se eterniza hasta la pérdida. No obstante, es la principal sorpresa de Villas-Boas, quizá con razón, tratando de adaptar el juego a la técnica de sus jugadores (baja atrás; alta delante). Su equipo ha ganado la posesión con holgura en ocho de los nueve partidos que ha jugado. Entre ellos al Arsenal (aunque perdiese). Significa algo más allá del propio hecho de tener el cuero. Significa un cambio en función de lo que hay.

El reto es convertir la idea de juego en un hábitat donde la comodidad de los jugadores no compita con la eficacia colectiva

La apuesta futbolística, como todas, puede ser útil según el contexto, las debilidades y las fortalezas. Es cierto que Villas-Boas ha acumulado perfiles distintos en tres cuartos que aún, quizá con la excepción del recién aparecido Townsend, no ha sido capaz de mezclar. Solo de repetir. En el entramado Spur hay un hombre que puede tener la resolución a algunas cuestiones. Sobre todo en forma de resultados, que acaban dando la confianza a la plantilla, al entrenador y al entorno de que las pruebas pueden continuar hasta dar con la mezcla perfecta. Eriksen, Lamela, Chadli, Townsend, Sigurdsson, Dembele (posible excepción), Holtby, Kane y Lennon optan a tres plazas. Y aquí entra en juego la variable. Soldado es un más que notable jugador dentro del área. Pero tiende a morir fuera. No tiene la habilidad para buscar un balón y hacer una jugada, algo que sí puede dar Defoe, que si no tiene el día puede acabar esponjando el balón hasta convertir el pase horizontal en un bucle. Y por ello no deja de ser Defoe.

El reto es convertir la idea de juego en un hábitat donde la comodidad de los jugadores no compita con la eficacia colectiva, o sea, de los jugadores como un único ente. Ahora mismo, los mediapuntitas  son felices y éste es un gran paso, pero el Tottenham no es tan bueno como parece, pese a haber dado el primer paso, que sus jugadores se reconozcan en un estilo que, por qué no decirlo, cala cada en la Premier. La pausa y el vértigo. El cambio respecto al año pasado es casi drástico. Villas-Boas sabe que el plan ‘a’, el protagonismo de los diecitos, está activándose; el ‘b’, el propio de André, el de la adaptación constante, en la recámara. La capacidad para elegir acabará definiendo el rumbo de un equipo atrevido, que no divertido, pero no compacto.

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