Histórico
2 septiembre 2013Francisco Ortí

Sevilla: Dos veranos sin Kevin Gameiro

Prefiero quedarme en Francia para tener más opciones de jugar la Eurocopa“. Con esas palabras Kevin Gameiro ponía punto y final a los rumores que le acercaban al fútbol español. Era el verano de 2011. El Sevilla y, especialmente, el Valencia habían mostrado un firme interés en él tras su excelente rendimiento con el Lorient, con quien se convirtió en uno de los delanteros de moda en la Ligue 1 y Europa. Los ché tuvieron muy adelantado su fichaje, pero, a última hora, Kevin Gameiro rectificó y acabó firmando por el Paris Saint-Germain, que comenzaba su ambicioso proyecto soportado por los millones del jeque Nasser Al-Khelaifi. El motivo de su regate al Valencia fueron unas supuestas palabras del entonces seleccionador de Francia, Laurent Blanc. El técnico galo le recomendó quedarse en el fútbol francés para asegurarse un sitio en la lista de convocados para la Eurocopa 2012.

Así comenzó la sucesión de amores de verano entre Kevin Gameiro y el fútbol español. Aunque el primero, como es normal, fue el que más le dolió. Fue el que ha dejado una mayor huella en la carrera del delantero francés. Y es que su negativa al Valencia después de un verano deshojando la margarita marcó para siempre al galo. Acabó escuchando las que creía sensatas palabras de Blanc y no el cortejo del valencianismo. Gameiro hizo caso al seleccionador. Se quedó en la Ligue 1 y fichó por el PSG. Blanc, sin embargo, no cumplió con su parte del trato y el delantero francés pasó el verano del 2012 viendo la Eurocopa por televisión. En apenas doce meses había pasado de ser el delantero de moda a convertirse en material sobrante de la selección francesa y suplente de lujo en un PSG que no paraba de incorporar jugadores de primerísimo nivel.

Durante el verano de 2012, Gameiro vio como a París llegaban Ezequiel Lavezzi, Zlatan Ibrahimovic y Lucas Moura, entre otros. Vio como se quedaba sin sitio en el Parque de los Príncipes, que Carlo Ancelotti no iba a tener minutos para él. Y su reacción fue la de llorar en el hombro de esos amores de verano que un año antes le habían hecho sentir especial. Retomó el contacto con el Valencia y el Sevilla. Volvió a relacionarse con ellos, a coquetear con la posibilidad de convertirse en nuevo fichaje de sus proyectos. Y llegó a parecer que esta vez sería la definitiva, pero como un amante que no se atreve a dejar a su mujer, Kevin Gameiro dio marcha atrás, volvió a Francia y pasó una nueva temporada en París, donde tocó fondo. La temporada 2012-2013 fue especialmente aciaga para Kevin Gameiro, quien apenas tuvo minutos y no pasó de ser un actor secundario en un PSG que se proclamó campeón de la Ligue 1 y dio buenas sensaciones en la Champions League.

Ese año fue definitivo para Gameiro y por fin tomó conciencia de que si quería recuperar su estatus, si confiaba en volver a ser un delantero referente en Europa, estaba obligado a romper su relación con el París Saint-Germain, hacer las maletas y escapar del Parque de los Príncipes lo antes posible. Y, otra vez, buscó cobijo en sus amores de verano. Primero llamó a la puerta del Valencia, que, cansado de tantos plantones, no le abrió. Luego probó suerte con el Sevilla, y tuvo suerte. Los andaluces, necesitados de recambios después de haber vendido a gran parte de la plantilla, vio en Kevin Gameiro una oportunidad ideal. Durante el verano habían volado del Ramón Sánchez Pizjuan Álvaro Negredo, Jesús Navas, Manu del Moral y Babá. Toda la línea de ataque debía renovarse y Monchi abrazó a Kevin Gameiro en cuanto le vio aparecer. El Sevilla pagó 7,5 millones de euros para hacerse con los servicios del delantero francés de 26 años que quería reflotar su carrera con un amor de verano.

De este modo, Gameiro pasó a formar parte de la plantilla después de dos veranos en los que no se llegó a concretar el fichaje. Con la incorporación del francés, el Sevilla cuenta con dos delanteros para un puesto. En principio debería competir por el delantero colombiano Carlos Bacca por la titularidad, aunque Unai Emery dejó abierta una puerta a que ambos compartieran presencia en el once. “Poner a la vez a Bacca y Gameiro es una opción seria“, explicó el técnico de los hispalenses. “Los dos pueden estar en banda. Lo que necesitamos es generar automatismos, situaciones de entendimiento entre ellos. Bacca y Gameiro cumplen con esa compatibilidad entre ellos. Es una opción muy seria y habrá partidos que coincidan desde el inicio“, matizó. Así lo hizo ante el Málaga este fin de semana.

Después de alternar a Bacca y Gameiro en las dos primeras jornadas, frente a los de Bernd Schuster, Emery apostó por juntar a sus delanteros. La estrategia funcionó perfectamente. En especial para Kevin Gameiro. El francés completó un gran partido. Estuvo listo, rápido y, sobre todo, goleador. Marcó los dos tantos del Sevilla en el empate 2-2 frente al Málaga y anotó otro gol legal que no subió al marcador porque el juez de línea se inventó un inexistente fuera de juego. El partido sirvió para demostrar que el Sevilla todavía debe mejorar mucho, pero también para confirmar que Kevin Gameiro ha vuelto. Un amor de verano le ha devuelto la alegría. Kevin Gameiro y el Sevilla por fin caminan de la mano y parece que ese matrimonio va a generar muchos goles.

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