Histórico
4 septiembre 2013David De la Peña

Mónaco: Rybolovlev y el reto de la Ligue 1

Dmitry Rybolovlev - Monaco

La llegada de Mijail Gorbachov a la Secretaría General del Partido Comunista de la Unión Soviética en 1985 significó un antes y un después en la vida del país. Para el líderm el Partido estaba estancado, aunque quizá no tanto como para disipar lo que acabaría ocurriendo seis años después. La etapa del Partido duró desde que en 1917 la Revolución Bolchevique que había encabezado Vladimir Lenin se instaló en el poder, hasta 1991, cuando tras un fallido golpe de estado por algunos integrantes del mismo contrarios a las políticas de Gorbachov, dejó de existir. El día a día ruso durante  casi ochenta años tenía su centro en el Partido, y la resistencia de Stalin a las acometidas nazis era, después de la II Guerra Mundial, el principal argumento de los defensores del mismo. Pero lo cierto es que la dictadura comunista de Stalin tenía políticas salvajes y persecuciones en algunos casos irracionales hacia cualquier persona que se mostrase contraria al Partido, o hacia cualquiera que el KGB, la policía secreta del mismo, dijera que lo estuviese. Su llegada significó un momento de cambio, o al menos, de intenciones.

El final de la década de los 80 coincidió con algunas investigaciones para rescatar el derecho a la memoria por los crímenes políticos del Partido, y además dio lugar a otras políticas más abiertas, como la “glasnost” -que tenía la intención de dirigirse hacia una mayor libertad de prensa- o la “perestroika” -una reestructuración que tenía como objetivo convertir el sistema económico en algo menos centralizado-. La Perestroika permitió a muchos nuevos empresarios rusos entrar en el mundo de los negocios, y fue a partir de entonces cuando Dimitry Rybolovlev amasó su fortuna. Es cierto que el arraigado sistema comunista de la Unión Soviética no permitió una transición, tras el golpe de estado, que llevase a la economía a una buena salud, pero sí lo es que para algunos representó una oportunidad brutal. Rybolovlev la aprovechó y a partir de los conocimientos de sus padres -médicos- desarrolló una serie de tratamientos que pusieron los primeros lingotes a su fortuna. En 2011 y dos décadas después de su expansión en el mundo de los negocios, el magnate ruso metió la cabeza en el fútbol, comprando el AS Monaco.

Mónaco 2013

El Monaco ascendió, tras una inversión poco común para un equipo de la segunda categoría, a final de la temporada 12/13 a la Ligue 1, y Rybolovlev ha dado la confianza de su ambicioso proyecto -Falcao, Moutinho, James Rodríguez, Toulalan o Kondogbia son nombres que completan un mercado de fichajes de muchísimo nivel-  en la primera categoría al técnico que consiguió llevarles a la misma: el italiano Claudio Ranieri. De momento, las cosas no parecen ir mal, y después de cuatro jornadas disputadas de Ligue 1 13/14, el Monaco se marcha al parón de selecciones como líder del torneo.

Conociendo a Ranieri lo lógico hubiera sido pensar que su propuesta de forma continua iba a ser un repliegue bajo y salidas rápidas tras robar -algo que se ha visto en algunas fases del campeonato, esas dos líneas de cuatro clásicas del míster en campo propio- pero con el transcurso de los partidos podemos decir que la idea es distinta. Para empezar, sorprende que los laterales elegidos por el técnico romano sean Fabinho y Kurzawa, dos hombres que tienen muchísimo vuelo y que además son bastante concesivos atrás. Sin embargo, parece que de momento va a seguir contando con ellos, y lo cierto es que tiene en plantilla dos argumentos de peso para hacerlo. El primero es la pareja de centrales: Carvalho-Abidal. La lectura de la posición  les hace seguros de vida en las coberturas, y sobre todo el hecho de que al Monaco le desborden por fuera tiene un buen recurso en ellos dos, puesto que son muy buenos a la hora de defender centros laterales. El segundo de los motivos es Radamel Falcao. Si el Monaco consigue ser profundo por fuera -y sus dos laterales ayudan a conseguirlo- cualquier pelota que sea enviada al área será rematada por la bestia colombiana.

La descompensación defensiva provocada por los laterales sí está motivando un problema más complicado de resolver en el centro del campo. Frente al Olympique de Marsella, en el último partido disputado por el conjunto monegasco, vimos un doble pivote -el habitual- formado por Obbadi y Toulalan. Sin embargo encontramos una variante con respecto a las primeras jornadas, puesto que Ranieri recuperaba a un lesionado Moutinho. El portugués actuó como mediapunta, dejando a James Rodríguez en el banquillo, aunque lo más significativo es que tras la lesión de Toulalan, en el minuto 10 de partido, no fue la estrella colombiana quien entró retrasando a Moutinho, si no que lo hizo Pi, un canterano de 19 años sin ninguna experiencia con el primer equipo. Esto hace indicar que Ranieri pretende, ante todo, tener un filtro importante por dentro, hacer sólido al equipo desde un doble pivote que formarían uno de los mejores especialistas del mundo -Toulalan- y un acompañante, puesto que parece destinado para Kondogbia, que si bien es cierto aún debe dejar solidez en su constancia en los partidos, sus condiciones físicas están fuera de toda duda.

En los extremos, Ranieri está utilizando dos balas: Ferreira Carrasco y Ocampos. Es cierto que están pecando de ser poco resolutivos una vez se encuentran con opciones de gol, pero su velocidad en la conducción permite una profundidad exterior tremenda, producción fantástica para las exigencias de Radamel Falcao. No cabe duda de que James Rodríguez es una potencia mundial y no debería pasar mucho tiempo hasta que Ranieri consiga hacer coincidir en el campo a él y Moutinho, pero para hacerlo deberá mejorar su ataque posicional -la sensación es que lo está intentando-, de modo que las estrellas puedan encontrar un papel cómodo alrededor de la pelota en campo rival. Por supuesto, la posición de ‘9’ es para Falcao, pero ha surgido una alternativa interesantísima de cara a tener un revulsivo, o incluso un acompañante del colombiano, en determinados escenarios: Riviere. Su mejor registro son 8 goles en un curso, pero esta temporada, y siendo solo titular en dos de los cuatro partidos disputados hasta el momento, lleva 5 tantos.

Buenas sensaciones de este Monaco en el arranque de Ligue 1, una adaptación de las piezas más melódica de lo esperado -a pesar de que aún Ranieri debe demostrar que los resultados seguirán surgiendo con los hombres de más peso juntos en el césped- y un liderato que hace soñar a Rybolovlev con el título nacional. Él ya sabe lo que es despegar desde lo más bajo, así que vencer el torneo tras haber comprado el club en segunda, no es, en absoluto, un imposible.

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