Histórico
26 septiembre 2013David De la Peña

Fiorentina: Soluciones para vivir sin Mario Gómez

Mario Gómez - Fiorentina 2013

La Curva Fiesole se llenó como en las noches grandes, solo que aquello era un soleado día de julio. 25.000 personas se dieron cita en el Artemio Franchi para dar la bienvenida a un fichaje que por repercusión está entre los más impactantes en la historia de la entidad viola, por el hecho de sacar del campeón de Europa a un futbolista que, si bien es cierto que en el curso del triplete no tuvo un protagonismo prioritario, había sido pieza fundamental durante los últimos años en el Bayern Munich. Ni siquiera el último gran nueve a nivel mundial que tuvo la entidad toscana, Gabriel Batistuta, llegó acompañado de una bomba mediática de este calibre, por tratarse de un futbolista que llegaba al viejo continente con la obligación de hacerse un nombre en el fútbol europeo. Mario Gomez se sumaba al segundo año de proyecto de Vincenzo Montella tras pagar una cifra alejada de la realidad habitual de la Fiorentina -18 millones de euros más bonus-, y convirtiendo al germano en el jugador, con diferencia, mejor pagado de la plantilla.

La salida de Stevan Jovetic ya había sido cubierta en el pasado mercado invernal con la incorporación de Giuseppe Rossi -un jugador con condiciones más similares a las del montenegrino- pero la falta de remate en algunas fases de la temporada provocó que los Della Valle hicieran un esfuerzo histórico para traer a uno de los nueves más codiciados del mercado dada su condición de transferible. Mario comenzó como indiscutible, y a pesar de que sus tres primeros duelos terminaron sin gol -los dos de Europa League frente al Grasshopper y el debut en Serie A frente al Catania- Montella le defendió en rueda de prensa, y también con sus actos, puesto que el técnico napolitano no le quitó ni un solo minuto del terreno de juego en  esos tres partidos. “Mario hace un gran trabajo para el equipo. Es un delantero que siempre da opciones y lo más importante, es muy altruista”.

Con Mario Gómez, la Fiorentina multiplica gastos, ambición y hasta planteamiento. Montella considera ‘intocable’ al alemán, ahora lesionado.

Quedaba claro que el internacional alemán era absolutamente indiscutible, y aunque su inclusión en el once por la figura de Jovetic obligaba a un cambio de estilo por las evidentes diferencias futbolísticas entre uno y otro, era un riesgo que dada la calidad de Mario para determinadas acciones, resultaba más que asumible. En el tramo final de la temporada pasada, la Fiorentina jugó en 4-3-3, Jovetic como 9 y Cuadrado-Ljajic extremos. La llegada de Mario y el gran arranque de Rossi significaba un obligado cambio en el dibujo y también, por el condicionante Gomez, en el desarrollo de algunas jugadas ofensivas.

La visita de la viola a Marassi significó los primeros tantos en el saco de Mario. Un doblete que eliminaba las ligeras dudas por sus 180 minutos sin gol y que confirmaba que la dupla Rossi-Gomez tenía recorrido para pensar en cotas tan altas como la posible clasificación a la UEFA Champions League. Sin embargo, en la siguiente jornada saltaron todas las alarmas después de que en el minuto 50 de un accidentado partido frente al Cagliari, el tanque alemán se tuviera que marchar lesionado después de un choque con el meta sardo Agazzi. La forma en la que su rodilla quedó atrapada hizo que el Artemio Franchi se temiese lo peor, aunque finalmente, y a pesar de que el ligamento -la principal preocupación- sí estaba afectado, el tiempo de baja no iba a ser superior a dos meses. Un grave problema, en cualquier caso, dada la carga de partidos en este inicio de curso -Serie A y Europa League-, y por el hecho evidente de que la pretemporada se preparó con un Mario Gomez que iba a ser pieza clave.

Sin Mario Gómez, la Fiorentina ha probado dos nuevas soluciones- El problema, la falta de profundidad para llegar al área

Dos partidos ha jugado ya la Fiorentina sin su fichaje estrella, y Vincenzo Montella ya ha dejado dos soluciones diferentes. En el partido frente al Paços Ferreira de Europa League, Montella volvió a utilizar el 4-4-2 en rombo estrecho de Marassi, solo que los tres hombres más ofensivos fueron Borja Valero, Joaquín y Giuseppe Rossi. Un tridente más capaz de asociarse y tener la pelota que cualquiera que forme Mario Gomez, y eso le dio calidad al ataque posicional viola. En Bergamo, frente al Atalanta, la solución táctica fue distinta pero la idea exactamente la misma. Valero volvió a posiciones más retrasadas mientras que Wolski y Mati Fernández jugaron por detrás de Rossi en algo más parecido a un 4-3-2-1. El polaco y el chileno también tienen gran capacidad para masticar la jugada, en lo que significa una ayuda para Rossi y su facilidad para bajar a recibir. El principal problema es la falta de profundidad, de capacidad para rellenar el área y la carga de la misma tras un centro lateral.

De momento Montella ha encontrado soluciones a la baja de Mario, aunque esta noche se topa en el camino con la, de momento, principal prueba de fuego de la temporada: visita a un Inter que ha empezado de maravilla el campeonato. Montella tendrá que pensar una nueva variante ante la baja de su fichaje estrella.

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