Histórico
10 septiembre 2013Francisco Ortí

España: La portería de las falsas apariencias

Rakau inspira tranquilidad desde cada una de las pinceladas que dibujan su paisaje. Al oeste de Minsk, se encuentra este pueblecito de aroma bucólico, de apenas 2.000 habitantes y coloreado por las fachadas de sus casas. En invierno se cubre por una fina capa de nieve que ensalza la belleza del lugar. Con el calor se convierte en un destino ideal para excursionistas y veraneantes. En apariencia, Rakau es paz. Sin embargo, su pasado está manchado por dolorosas tragedias. Desde el comienzo del siglo XX ha cambiado de manos constantemente, coincidiendo con los cambios geopolíticos originados por las distintas guerras. Primero fue territorio soviético. En 1941 pasó a ser alemana y tres años después el Ejército Rojo la reclamó de nuevo. Cada cambio de pasaporte estuvo bañado en sangre, dejando una imborrable cicatriz que el pueblo oculta tras su ficticia serenidad diaria.

Al igual que sucede con Rakau, la portería de España esconde un presente agitado tras una apariencia tranquila. Sus tres inquilinos, Iker Casillas, Víctor Valdés y Pepe Reina, atraviesan momentos convulsos en sus carreras. Probablemente, los más inestables a los que se han tenido de enfrentar cada uno de ellos. Tres casos distintos, pero igual de inseguros y con un futuro incierto. Ninguno de los tres conoce a ciencia cierta donde estará la próxima temporada. La apariencia, pese a todo, es de tranquilidad absoluta. Un hombre como Vicente Del Bosque, siempre con la serenidad propia de un artificiero, ayuda a mantener esa sensación de calma de puertas hacia fuera. “Tengo muy claro quien será el portero titular“, aseveró el seleccionador antes de que España se enfrentara a Finlandia como si nada hubiera cambiado. En efecto, el elegido fue Iker Casillas. La misma elección que ha hecho en los partidos importantes desde que asumió el cargo.

“Ya tenemos decidido quien será el portero titular. Cualquier decisión que tomemos propiciará un debate, lo aceptamos con naturalidad y a partir de mañana seguirá.”

Del Bosque mataba así uno de los debates potenciales sin apenas haberle dejado respirar. Apostando por Iker Casillas ante Finlandia, el seleccionador no dejaba lugar a suspicacias. Para él nada había cambiado. Iker era el mismo de siempre. Por lo tanto, su portero titular era el mismo de siempre, Iker. Una decisión que contradice la ilógica lógica futbolística. Y es que, como todo el mundo sabe, Iker Casillas ha perdido la titularidad en el Real Madrid a manos de Diego López. Tanto para Jose Mourinho como para Carlo Ancelotti el segundo se encuentra en mejor estado de forma que el primero. Ergo, el segundo debe jugar por delante del primero. Si Diego López está mejor que Iker Casillas en el Real Madrid es lógico que lo esté también en la Selección española. Para Del Bosque, sin embargo, Diego López ni siquiera está incluido entre los tres mejores porteros nacionales.

Tras esa aparente tranquilidad, la que transmite la presencia de Iker Casillas en la portería como en la Eurocopa 2012, el Mundial 2010 y tantos otros grandes torneos, se oculta la crispada situación que atraviesa este símbolo del madridismo. Su suplencia en las tres primeras jornadas de la Liga BBVA ha supuesto un seísmo para su confianza. Con Mourinho se asumía que Iker no jugaba por cuestiones personales. Con Ancelotti se acepta que puedan existir motivos deportivos y, por lo tanto, se cuestiona el estado de forma de Casillas. Al mismo tiempo, tanto el madridismo como la prensa y el propio portero ponen en dudan que vayan a continuar su camino juntos. Se abre una puerta a una posible salida del Real Madrid para el próximo verano.

Esa inseguridad en el futuro a corto plazo, es exportable a los otros dos porteros de la Selección. Ni Víctor Valdés ni Pepe Reina saben que portería defenderán la próxima temporada. El caso de Valdés es particularmente enrevesado, pese a la claridad con la que ha actuado siempre su protagonista. El catalán termina contrato con el Barcelona en junio de 2014 y desde mediados de la temporada pasada ya anunció que no iba a renovar. Quiere vivir nuevas experiencias lejos del Camp Nou, pero a los azulgrana les cuesta decirle adiós. Primero porque es complicado encontrarle un recambio y segundo porque se encuentra en un estado de forma descomunal. Valdés ha comenzado la temporada a un nivel estratosférico, aunque eso no sea argumento suficiente para conquistar la titularidad con la Selección.

Pepe Reina tampoco es ajeno a esta inestabilidad. Abandonó el Liverpool por la puerta de atrás pese a ser un peso pesado del vestuario y se marchó cedido al Napoli sin que nadie le pidiera opinión. Esta temporada la vivirá junto a Rafa Benítez al sur de Italia, pero más allá del 30 de junio no sabe dónde estará. Se especula con que podría ser el sustituto de Valdés en el Barcelona, por lo que el guión de esta comedia de enredo de complica un poco más. En cualquier caso, queda patente que la portería de España esconde una caótica inseguridad tras su tranquila fachada. Pero mientras se pueda aparentar lo contrario mejor no pensar en soluciones…

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