Histórico
29 septiembre 2013Francisco Ortí

Barcelona: Messi contra el bíceps femoral

Lo más importante es que Messi aprenda la forma correcta para trabajar y conocer su cuerpo. Debe saber cuando debe parar para que pueda jugar al más alto nivel el máximo tiempo posible”. Estas palabras fueron pronunciadas por Frank Rikjaard en marzo del 2008. Lionel Messi acababa de sufrir una rotura fibrilar en el bíceps femoral ante el Celtic de Glasgow. Aquel día el argentino abandonó el terreno de juego entre lágrimas. Un incontrolable llanto le había secuestrado. Estaba desesperado. Algo que, dada su situación personal, resultaba lógico. Aquella era la séptima lesión que sufría en dos años, la tercera de una temporada (2007-2008) en la que se estuvo 85 días alejado de los terrenos de juego por problemas físicos. Sus reiteradas ausencias preocupaban a los servicios médicos. Sin el argentino, Rijkaard se quedaba sin recursos para el ataque, viéndose obligado a confiar en un Ronaldinho que había iniciado su caída libre.

La situación encaja perfectamente en el contexto actual. Aquel 4 de marzo de 2008 Lionel Messi tocó fondo. Sus abundantes lágrimas hablaban por sí solas. Tantas lesiones consecutivas, tantos problemas musculares, encendieron las alarmas en el Camp Nou. Se temía que el talento del argentino acabara siendo rehén de su fragilidad fibrilar. Hoy, ese miedo ha resucitado. Coincidiendo con la llegada de Pep Guardiola a Can Barça, las lesiones de Messi vivieron un paréntesis. Desde aquella lesión sufrida ante el Celtic de Glasgow hasta el inicio de 2013, el argentino tan sólo estuvo fuera de juego durante 10 escasos días por cuestiones físicas. Padeció una distensión del ligamento lateral interno del tobillo derecho en septiembre de 2010. Ese fue el único apunte en su historial médico durante las cuatro temporadas en las que Guardiola ocupó el banquillo del Barcelona. Messi había dejado atrás el fantasma de las lesiones de un plumazo.

Los métodos de Pep fueron señalados como la causa del cambio radical. El técnico catalán cambió la dinámica del equipo, introdujo nuevos hábitos, llegó con nutricionistas y se preocupó por mejorar la alimentación de sus jugadores, lo que prevendría posibles lesiones musculares y  mejoraría el rendimiento. Con Messi se realizó un esfuerzo todavía mayor. El argentino fue privado de la Coca-Cola, los conguitos, el asado y el choripán, que hasta ahora formaban parte de su menú diario, y Guardiola le concienció de la importancia de estirar antes y después de cada entrenamiento o partido. Gracias a esto, Messi se convirtió en un futbolista invulnerable. Lo jugaba todo, no descansaba y tampoco lo necesitaba. Las lesiones desaparecieron por completo, y el argentino se convirtió en el futbolista más determinante del mundo, opositando al trono de mejor jugador de la historia. Pero tras el adiós de Guardiola los problemas físicos volvieron con la misma rapidez con la que desaparecieron. Con Tito Vilanova, primero, y Tata Martino, Messi es mortal de nuevo.

La lesión sufrida ante el Almería ha encendido las alarmas de nuevo. “Las pruebas realizadas esta mañana han confirmado una pequeña lesión fibrilar en el bíceps femoral de la pierna derecha. El tiempo de baja aproximado es de dos a tres semanas, y por tanto se perderá seguro los compromisos de esta semana contra el Celtic y el Valladolid“, ha informado el Barcelona a través de un comunicado. Es la tercera lesión que sufre de este tipo en 2013 y siempre en la misma zona. El bíceps femoral de la pierna derecha se ha convertido en su talón de Aquiles. El nuevo calvario comenzó en el tramo final del pasado curso. El 2 de abril sintió un pinchazo que se diagnosticó como distensión. Debía estar tres semanas alejado de los terrenos de juego. Messi sólo se concedió siete días de reposo. La Liga BBVA ya estaba en el bolsillo, pero no la Copa de Europa y el argentino consideró que el equipo le necesitaba. Forzó su reaparición y se equivocó. Se arrastró ante el Paris Saint-Germain pese a que se lograra el pase a semifinales, y fue atropellado por el Bayern de Munich. Ese esfuerzo todavía le pesa. “Debe saber cuando parar“, avisó Rijkaard en 2008. “Debe aprender a conocer su cuerpo“,  aconsejó el holandés. Palabras que, al parecer, cayeron en saco roto.

Lo más importante es que Messi aprenda la forma correcta para trabajar y conocer su cuerpo. Debe saber cuando debe parar para que pueda jugar al más alto nivel el máximo tiempo posible” – Rijkaard en 2008

Desde que Messi forzara su cuerpo más de la cuenta en el tramo final de la temporada pasada los problemas físicos le han perseguido. Ha estado renqueante desde entonces y ni siquiera las discutidas rotaciones de Tata Martino han conseguido rescatarle. Recibió un aviso en la Supercopa de España contra el Atlético de Madrid y este sábado contra el Almería se ha roto definitivamente. El Barcelona pierde a su hombre más importante en pleno proceso de transición. Sin Messi en el campo la renovación de estilo resulta más complicada. “Que al equipo le falte el mejor jugador del mundo no se resuelve tan fácilmente“, lamentó Tata Martino en la rueda de prensa posterior al partido disputado en el estadio Juegos del Mediterráneo. El Barcelona había ganado 0-2, firmaba un pleno de victorias, y completaba el mejor arranque de la historia del fútbol español, pero el ambiente era fúnebre. La ausencia de Messi es un precio demasiado alto para el Barcelona. El primer problema es encontrar un recambio. El candidato parece claro.

He optado por situar Cesc Fàbregas en su lugar porque lo hace con mucha naturalidad en esa posición de falso nueve. Él tiene más características de volante y Leo de delantero. He intentado mantener las formas del equipo dentro de lo que habitualmente se ha hecho y que fuera Cesc el que ocupara ese lugar. Teníamos la opción de poner a un delantero, Neymar o Cristian Tello, y Alexis hubiera ido a jugar de nueve, pero en ese momento no manejábamos el partido y decidí que no debíamos cambiar mucho la estructura del mismo“, explicó el técnico argentino. A corto plazo Cesc Fábregas solventará la papeleta, pero preocupa que el argentino se haya adentrado en un túnel sin salida, que se haya iniciado un nuevo goteo de lesiones musculares que impida a Lionel Messi disfrutar de continuidad. Se teme que el problema que logró solucionar Pep Guardiola se esté reproduciendo. Y es que en 2013 ya han sido tres las veces que el argentino ha tenido que parar por cuestiones musculares.

A lo largo de su carrera, Lionel Messi ha estado más de 300 días en la enfermería y la gran mayoría de produjeron entre 2006 y 2008. Desde el 2 de abril de 2013 la cuenta aumenta de nuevo a un ritmo muy alto y ahora afronta otro proceso de recuperación que le mantendrá entre dos y tres semanas alejado de los terrenos de juego. Las causas de la reaparición de estos problemas por ahora son desconocidos, pero se repite el patrón que se dibujó en 2008. El retrato robot de la investigación revela a la ausencia de descanso como principal sospechoso. “La cuestión de las lesiones del jugador es genética y por su edad: quiere jugarlo todo, ganarlo todo y tiene además la presión de ser Messi“, explicaba en 2008 el médico endocrinólogo Diego Schwarsztein, quien trató a Messi en su niñez en Rosario por su problema de crecimiento.

Las lesiones responden a varios factores, como las pretensiones del club y los entrenadores, los fuertes entrenamientos, la parte emotiva, la genética, la expectativa que genera y la propia autoexigencia del futbolista. Messi tiene una contextura física particular que está determinada por su genética y por un nivel de entrenamiento muy intenso al cual está sometido desde los 15 años. Sus regates cortos, su alta velocidad en carrera y sus frenadas exigen musculatura. Y esa clase de lesiones requieren un tiempo de recuperación“, expuso hace cinco años. Esas palabras recuperan su validez hoy. También los consejos de Frank Rijkaard. Messi debe aprender a parar antes de que sea demasiado tarde. Por lo pronto, el argentino no deberá incorporarse a la concentración de la Albiceleste para disputar dos partidos en los que no habrá nada en juego puesto que los de Sabella ya han sellado su clasificación para el Mundial de Brasil 2014. Su reaparición se ha fechado para el día 19 de octubre ante Osasuna, tras el parón por selecciones. El mejor del mundo también tiene derecho a descansar. Aunque él no lo quiera. Sólo así podrá vencer su nueva batalla contra el bíceps femoral.

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