Histórico
31 agosto 2013Jose David López

Supercopa Europa: Los Nombres del Bayern-Chelsea

Bayern Supercopa 2013

Decía mi compañero Bruno Alemany mientras comentábamos en la Cadena SER la Supercopa de Europa este viernes, que probablemente habíamos disfrutado del mejor partido de la historia durante un mes de agosto. Y aunque puede haber algún pequeño matiz teniendo en cuenta los sentimentalismos y pasiones concretas de cada aficionado con sus colores, es muy cierto pensar que la primera cita continental con Praga como escenario, aglutinó todo lo que una finalísima necesita para entrar entre las ‘elegidas’. Alternancia en el marcador, imprevisibilidad de ambos equipos, individualidades concretas que sacan energías inexistentes a estas alturas de campaña, goles postreros que multiplicaban la agonía de un partido que se resistía a morir y, como siempre, una víctima desde los once metros (Lukaku). Un Chelsea cómodamente equilibrado, juntando líneas y buscando contragolpes. Un Bayern con dominio de pelota, con falta de ritmo que le impedía sentirse cómodo y con debilidades atrás. De todo lo demás, aquello que nunca nos gusta alimentar, quedaba escenificado cada instante por los dos protagonistas tácticos de la noche: Mourinho-Guardiola. Una leyenda que no hace sino crecer. Una noche de fútbol veraniego como no se recuerda.

Franck Ribery: “Messi y Cristiano son mejores que yo marcando goles. Yo soy más de participar en la elaboración del juego”. Consciente de la que, probablemente será su última oportunidad, su única oportunidad, el francés está absolutamente centrado en destruir el dúo-polio entre el argentino y el portugués: “Merezco el Balón de Oro mucho más que Messi. Tengo muchas cualidades y todos lo saben”, defendía días atrás, antes de llevarse el jueves el European Sports Media (ESM), trofeo de Futbolista Europeo del Año. Y no tardó en demostrar sus intenciones, sus claras metas para este curso. Empezando tan enérgico, enchufado e impulsivo como ya ha reflejado en este inicio de campaña, él se convirtió en la única respuesta ofensiva del Bayern pero, además, en el único que la pedía, que se mostraba, que buscaba continuos desbordes (mareó a Ivanovic) y que condenaba a recular a la zaga blue con sus cambios de banda y sus diagonales. Tras tres intentos al palo largo, a la cuarta decidió ajustar al corto y dejó en evidencia a Cech antes de ir a buscar a Guardiola para, en una efusiva celebración, darle todo su apoyo. Y no es Ribery el chico que regale sus palabras. Lo que regala es su fútbol, de kilates, ¿de oro?

Fernando Torres: Comenté en esa citada retransmisión, que el delantero español estaba ante una oportunidad casi única de mostrar las cualidades que puede aportar a este Chelsea. Primero, porque llegaba tras unas semanas donde su rol en el equipo se ha cuestionado una vez más, donde la sombra del fichaje de un Etoo más adaptable a las exigencias de Mourinho ya le presionaba y donde, además, acababa de conocer que por segunda vez en quince años, quedaba fuera de la convocatoria de la selección española. Su respuesta fue inmediata ante la confianza (quizás inesperada hasta por él mismo), del técnico justo antes de tener que competir seriamente por un puesto (Etoo, Lukaku y Demba Ba) muy caro. Y en esa lista, el primero en repartir argumentos fue el madrileño, que empaló la primera pelota que le cayó en el área para soltar una volea complicadísima que sorprendió a todos. Peleó cada pelota, presionó cada salida de balón, expuso a la defensa bávara con sus movimientos de espaldas y, aunque por momentos el equipo estaba reculado y su desasistencia era casi total, se dejó cada gota en impedir la cómoda salida de balón rival (hasta el punto que cas lesiona a Javi Martínez en una entrada durísima). Torres seguirá luchando, lo va a necesitar.

Phillip Lahm: Es probablemente el mejor carrilero diestro del mundo en plena forma, el más regular, el más experimentado, el que mayor liderazgo tiene en la plantilla y el mejor asistente del equipo en los últimos meses con sus arrancadas por banda derecha. Pero la falta de opciones en la medular tras múltiples lesiones en esa zona de creación (Thiago out, Javi Martínez debilitado, Schweinsteiger out y las ventas de Tymouschuk-Luis Gustavo), obligaron a Guardiola a que su ‘experimento’ de pretemporada, cuando colocó al capitán como improvisado interior, se convertía en un mediocentro puro ante la exigencia de la cita. Pero aquello que empezó como una prueba, quizás quedó demostrado este viernes, que nunca debió perder esa etiqueta. Cuando Pep lo probó, su intención era usarlo en partidos donde el Bayern tiene que afrontar el reto de romper un engranaje defensivo rival, puesto que la mayoría de sus partidos ligueros cumplen ese patrón. La idea base era tener así más integrante, crear superioridades y alternativas en zona ofensiva, acumular más efectivos y propuestas. Lahm no se sintió cómodo y pese a que ímpetu y carisma nunca le faltarán, el Bayern se partía y no tenía ritmo. Volvió a su banda en la segunda mitad y todos crecieron. Lo que va bien, no tocarlo.

José Mourinho: En muy poco tiempo, la convicción del técnico portugués en sus ideas, ha conseguido multiplicar la voluntad y las responsabilidades en jugadores que jamás habían mostrado esa cara. En semanas de trabajo, ha sacado rebeldía en Fernando Torres, ha sacado un desgaste como no se conocía en Hazard y hasta ha conseguido que su grupo ya trabaje muy unificado en una idea casi proyectada. Mourinho no cambia, no desestructura su base y no modifica alternativas externas. Por desgracia, tampoco ha cambiado en la manera de actuar y en hacer actuar a quienes lo rodean. Más allá de efusivas muestras desairadas durante el partido, donde no paró de mandar mensajes con gestos, caras y críticas, acabó por mostrar su cara más carente de profesionalidad al saltarse el protocolo y no acudir a la entrega de medallas como finalista (ni él ni su grupo de trabajo técnico, lo cual es mucho más preocupante). Y todo, porque según su parecer, la expulsión de Ramires que condicionó gran parte de la segunda mitad y la prórroga, no era justa (yo también creo que no debió ser expulsado con doble amarilla, sino con roja directa por la brutal entrada irracional sobre Gotze). Tan grande. Tan pequeño. Todo sigue igual en ‘Mou-land’.

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