Histórico
29 agosto 2013David De la Peña

Supercopa Europa: Guardiola-Mourinho, versión continental

Guardiola-Mourinho

Hace apenas unos meses, Pep Guardiola estuvo dando una serie de charlas por Argentina. Por suerte, uno de los presentes sacó su teléfono móvil, y a pesar de la mala calidad del video, pudimos disfrutar de algo que todos habíamos podido observar como espectadores: su espectacular duelo con Jose Mourinho en cada Real Madrid – Barcelona, pero contado en primera persona. A partir del cambio de posición de Messi, Pep explicó cada uno de los episodios del pulso con el técnico de Setúbal. Pulso que empezó con la colocación del genio argentino como delantero centro para combatir las marcas individuales del Real, que prosiguió con una agresividad de los centrales del Madrid -Pepe y Ramos- fuera de lo común para salir de posición y evitar sus recepciones, y que continuó con la elección del de Sampedor por el 3-4-3 con el fin de tratar de limitar ese achique de la defensa blanca. Guardiola decidió en abril de 2012 que era el momento de desconectar, de pasar un año en blanco, pero su enfrentamiento con Jose Mourinho dejó uno de los episodios futbolísticos más bonitos en la historia de la liga española.

Apenas 15 meses después, vamos a tener la oportunidad de volver a vivir un nuevo episodio. Por supuesto, es cierto que el clímax que alcanzaron los Madrid-Barcelona fueron consecuencia de una evolución en las decisiones de los entrenadores, de una extensa partida de ajedrez con movimientos de toda clase que acabó perfilando el comportamiento de ambos equipos. Obviamente, la vida de los proyectos de Pep y Mou en Munich y Londres aún es demasiado corta, y por lo tanto el enfrentamiento llega en un momento en el que aún ambos conjuntos están muy lejos de la que presumiblemente será su mejor versión. Mourinho ganó sobre la bocina al Aston Villa y no dejó grandes sensaciones en su visita a Old Trafford, mientras que Pep, además de perder la supercopa alemana frente al Dortmund, se ha dejado puntos en su visita a Friburgo, mientras que en los partidos que sí venció de Bundesliga -Gladbach, Frankfurt y Núrmberg- no mostró aún la cara arrolladora que se espera.

Al menos, por lo que hemos visto hasta el momento, existe una diferencia importante: el discurso de Mourinho parece más sencillo de asimilar, al menos a corto plazo, que el de Pep Guardiola. En ese sentido el Chelsea puede llegar a la final con un punto de eficacia superior al que pueda ofrecer el Bayern. Al Chelsea, a pesar de ser frente a un rival bastante flojo, le vimos jugar muy bien en su debut liguero contra el Hull City -velocidad, juego combinativo, directo y agresivo- mientras que al Bayern aún le está costando asimilar las estructuras -por novedosas- que Pep pretende añadir al juego muniqués. Las bajas más graves las tiene el Bayern -Thiago, las dudas de Javi Martínez y Schweinsteiger, sumadas a la venta de Luiz Gustavo-, significan un vacío importante en una pieza clave en las estructuras de Guardiola: el mediocentro.

A pesar de las bajas, es imposible pensar que Guardiola, por personalidad y precedentes, cambie su discurso. La participación de Bastian Schweinsteiger aún no está descartada, y su titularidad haría más fácil la continuidad del plan de juego. Ese plan está empezando a definirse, comenzando por una estructura en salida de balón muy peculiar, que parece estar destinada a dos objetivos: potenciar a los extremos y asegurar la posesión. El Bayern está mandando a uno de los centrales -generalmente Boateng- a la derecha, dejando a Dante en el medio y motivando un movimiento interior de Lahm. Así, el Bayern tiene por dentro a cuatro futbolistas para hacer circular la pelota -Schweinsteiger en una primera altura, Lahm y otro interior, Thiago o Kroos, en una segunda, y Götze en una tercera-. Algo, como ha expresado en más de una ocasión, muy del gusto de Pep: sumar efectivos con capacidad técnica en el centro del campo para poder “viajar juntos con el balón”. Ese movimiento interior de Lahm también se percibe con Alaba, y tiene una explicación: la tremenda superioridad en el uno contra uno de Ribery y Robben. Atraer la atención de uno de los jugadores exteriores rivales a posiciones centrales significa que dos de los futbolistas más desequilibrantes del mundo reciban en aclarado, lo que les permite, como ya hemos visto en alguna acción gracias a este mecanismo, ser devastadores.

Guardiola-MourinhoSin embargo al Bayern aún le queda algo lejos poder someter al rival a partir de su discurso, o de hacerlo, al menos, minimizando el riesgo de perder el balón. Su circulación aún es espesa, y la convicción del grupo a la hora de no verticalizar ciertas acciones genera dudas, y por lo tanto, robos rivales. Es algo que deberá asentarse poco a poco. Probablemente este será el mejor argumento para Jose Mourinho. El técnico de Setúbal tendrá que valorar ciertos riesgos. Su defensa del área con Cahill, Terry e Ivanovic es de primerísimo nivel, pero quizá pueda optimizar las recuperaciones si el equipo es agresivo para robar, y Pep mantiene la idea de que uno de los laterales sea interior en fase de salida y uno de los centrales se abra, lo que puede permitir uno contra uno del punta blue frente al central que guarda la posición. Oscar ha comenzado el año con una actividad brutal cuando se trata de iniciar la presión, y Hazard es una bala para conducir una vez ha recibido. Otro jugador del agrado del técnico por cumplir bien ese rol es Schürrle -que en Old Trafford jugó de delantero centro-, y puede tratarse de un activo importante en la final. El delicado momento de Juan Mata (ha tenido problemas físicos), y la inexperiencia de De Bruyne abren la incógnita: ¿un centrocampista más para entorpecer la circulación del Bayern en caso de salir con fluidez -Van Ginkel, Obi Mikel, Essien- o un delantero que pueda correr al espacio y aguantar el balón para la llegada de los futbolistas de la línea de mediapuntas -Torres, Lukaku-?

La inclusión de un interior izquierdo capaz de llegar a la ayuda como Essien, y así combatir ese movimiento de aclarado para las recepciones de Robben, es una posiblidad real, siendo en ese caso Ramires quien, en derecha, ayudaría a enfrentar las de Ribery. No sería descartable que Mourinho se decantase por una línea de tres centrocampistas, y por Hazard-Oscar-Schürrle para lanzar los robos, aunque la falta de recorrido de la idea de Pep bien podría hacer que el de Setúbal sea más valiente y adelante sus líneas utilizando sólo a Ramires y Lampard más cuatro atacantes, para hacer daño a una, aún, imberbe fase de salida muniquesa. Mandzukic o Pizarro, el rol de Müller, quién hará de mediocentro en el Bayern, son algunas dudas más que tener en cuenta a la hora de acabar inclinando las decisiones hacia uno u otro lado. Sin duda, y a pesar de que ambos proyectos estén aún en su fase inicial, la calidad de los planteamientos de ambos técnicos es un valor seguro, y probablemente este sea el mayor aliciente de una nueva etapa en un enfrentamiento que, a pesar de la corta edad de ambos técnicos, ya tiene el apelativo de legendario.

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