Histórico
19 agosto 2013Francisco Ortí

Real Madrid: Motivos para Ancelotti

Se acabaron las conspiraciones judeo-masónicas, las decisiones tomadas en base a filias y fobias personales, o las peleas de clanes. Para erradicar todos los males que  infectaban el vestuario del Real Madrid bastaba con exiliar a Jose Mourinho. Con Carlo Ancelotti ha llegado la paz. El entrenador portugués era un inquisidor que castigaba a sus enemigos sin objetividad alguna, mientras que el italiano está abierto al diálogo y premia a quien mejor trabaja. Dos puntos de vista supuestamente antónimos. Una distorsión maniquea de realidad que converge en un mismo punto: la suplencia de Iker Casillas. El modo en el que se ha enfocado la primera alineación de Ancelotti, en la que ha dejado a Casillas en el banquillo, evidencia que la ausencia de objetividad no estaba en las decisiones del malísimo Mou, sino en las interpretaciones realizadas desde los distintos medios de comunicación.

El pasado curso, Jose Mourinho relegó a Iker Casillas a la suplencia alegando que había bajado su rendimiento. Aseguró que confiaba más en Adán, primero, y Diego López, después. No sólo nadie le creyó, sino que ni  siquiera se le permitió volver a defender su postura y se inició una caza de brujas hasta conseguir prender fuego a toda la reputación del técnico portugués. Se le atacó constantemente desde la prensa, se incitó a que fuera pitado por los aficionados, se forzó un enfrentamiento público entre entrenador y capitán con la conciencia de la gran popularidad del segundo, y se utilizaron todas las artimañas mediáticas posibles para representar al luso como un loco, egoísta y egocéntrico que sólo pensaba en sí mismo y anteponía el bien personal al del Real Madrid. Se hizo de todo menos rendirse a la evidencia, Iker Casillas no estaba a su mejor nivel y el rendimiento de Diego López era óptimo.

Cierto que las posturas se extremaron tanto que todas acabaron perdiendo el norte. Tanto los juzgados como los propios jueces se enrocaron sobre sí mismos hasta olvidar que existían otras partes en el debate. Se dejó de escuchar y se opinaba desde la soledad, sin intención de escuchar la réplica y repudiándola desde un principio. Una situación tóxica para el periodismo, casi letal. Sin diálogo carece de sentido el debate. Sorprende por lo tanto, que tomando la misma decisión que Mourinho, la de dejar a Iker Casillas en el banquillo, Carlo Ancelotti tenga derecho a contar con motivos. El italiano ni es egocéntrico, ni egoísta, ni antepone su beneficio personal sobre el del club. Ancelotti simplemente tiene argumentos para a pensar que Diego López está en mejor estado de forma que Iker Casillas. Lo cual no significa que Diego López sea mejor portero, ni vaya a ser titular durante toda la temporada. Únicamente, que Ancelotti consideró que Diego López era una mejor opción para jugar el domingo contra el Betis.

Iker Casillas fue suplente contra el Betis, Diego López titular, y Ancelotti pudo explicar su decisión sin ser insultado. Un privilegio con el que no contó Jose Mourinho. “Tomé esta decisión para hoy. Creo que, como dije ayer, es una decisión por pequeños detalles. La tomé para este partido. Para este partido Diego fue el portero. A ver qué pasa el siguiente. Hablé con Iker, es muy profesional, tiene ganas de jugar y eso es bueno también“, explicó. “Hoy jugó Diego, fue el portero titular. Es normal. Voy a responder a lo mismo otra vez. Fue el portero para el partido de hoy“, insistió. Y no sólo se le ha escuchado, sino que incluso se han buscado otros motivos, siempre deportivos para justificar la decisión del técnico italiano.

“Diego López empezó a trabajar el 15 de julio, Iker lo hizo a primeros de agosto tras la Copa Confederaciones”, se ha publicado en algunos medios, señalando que la titularidad de Diego López es un premio por haber trabajado más en pretemporada. El primer pulso lo ha ganado Diego López, pero da la sensación de que la pelea por la titularidad tendrá lugar sesión tras sesión. Salvo que ‘intereses foráneos’ intervengan, Ancelotti podrá juzgar con objetividad y apostar por el portero que mejor haya trabajado durante esa semana, como es asumible que hace con los otros diez jugadores sobre el terreno de juego. Simplemente jugarán los mejores. Y aunque cueste aceptarlo, es posible que alguna semana Iker no esté en su mejor nivel. Él también es humano.

Mientras tanto, Ancelotti asume que semana tras semana deberá decantarse por un portero, dejando a uno de los mejores del mundo en el banquillo. Un privilegio que también es un castigo. Es el precio de poder decidir. El italiano no oculta que será una tarea muy complicada y no sólo en lo que respecta a la portería: “para mí no es una decisión fácil. Como entrenador es muy difícil decidir porque son jugadores que trabajan bien, son profesionales concentrados. Pequeños detalles harán que se tome una decisión. Son difíciles de explicar“. Al menos, tiene el derecho a explicarlos. Puede tener motivos.

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