Histórico
27 agosto 2013Fran Alameda

Adiós al Decodificador

Deco - Barcelona

La vida se compone de momentos malos y buenos. Permanecer en la felicidad es tan imposible como permanecer en la desgracia o en el error. Pero el fútbol (también el periodismo) se compone de muchos buenos que pueden ser empañados por uno o dos malos. Deco fue el jugador diferente del Porto de Mourinho, robó el timón de Portugal a Rui Costa y, sobre todos sus logros, está el de ser la bisagra entre la máxima competitividad y el talento en el Barça de Rijkaard y Ronaldinho. Sin embargo, el run-run extradeportivo en el último año del Barça, la sobrevenida de lesiones y un positivo hace unos meses, han dejado una vida deportiva brillante, al alcance de pocos, en una vida de oscuros y claros, donde el ser humano, por defecto, tenderá a recordar lo bueno que era, pero recurrirá a lo malo para identificarlo.

“Sí, hombre, Deco, aquel que dio positivo poco antes de retirarse”. Al fin y al cabo, “el hombre es un lobo para el hombre”, mantenía coherentemente Hobbes. Incluso para sí mismo y no para el hombre de al lado, podría añadir Deco. Pero el portugués ‘canarinho’ fue un tipo brillante. Los registros que ofreció al fútbol fueron tan distintos como provechosos. De ser el enganche, el jugador del último pase, el ‘10’ desequilibrante, fue interior, suelto, sí, pero lleno de trabajo para el colectivo. Y en Portugal fue aún más corazón y liderazgo que en el resto de equipos. Un camaleón lleno de fútbol con nombre y apellidos, del que se le reconoce un aroma especial a tardes de gloria. Deco es como los Rollings. Además de ser muy buenos, nunca se rindieron. Aunque lo suyo los acabe rindiendo a la realidad.

Incluso se fue a Fluminense para dar todo, con ese característico olor a samba y alegría, para despedirse con un impotente, triste y severo “Mis músculos no pueden más”. El fútbol, a menudo, nos recuerda que no es compatible con una vida en el exceso permanente. Pero Deco fue al fútbol lo que Deco quiso. Talento, energía y equipo. Nombrar Barcelona y Deco significa una sonrisa de Ronaldinho, un título, una idea de juego y una fuerza colectiva. Y esto, el equipo, la gente, los que rodean, esto es el fútbol. Sonrisas, penas, luces y sombras. Vida y fútbol se juntan, como siempre, para guiñar el ojo a Deco. Que lo de fuera no elimine el rastro a hierba cuando Deco abandona el fútbol. El balón. Siempre nos quedará él para sonreír recordando a otro más que pudo más de lo que fue.

*Título homenaje al merecidamente recordado Andrés Montes.

También te interesa: Barcelona: Rijkaard, el instructor del ‘Pep Team’

Síguenos también desde Twitter y Facebook

Contacta con El Enganche




Nuestras redes sociales

 

Contacta con nosotros

Puedes ponerte en contacto con El Enganche a través de este formulario.

Envíanos tus consejos, dudas, quejas o sugerencias para ayudarnos a mejorar. Rellena el formulario y haznos llegar tu mensaje. #yosoyenganche