Histórico
23 julio 2013El Enganche

Željezničar: Lucha contra viento y marea

Por Andrés Cabrera (@Andres_inter):

En este deporte, como en todo en la vida, es cuestión de dinero. Hay gente que nace rica, otra consigue serlo con el sudor de su frente, unos pocos afortunados se hacen ricos de la noche a la mañana, y luego están esas personas que por más que luchen, que trabajen, que se esfuercen, jamás saldrán de la pobreza. El Željezničar bosnio es un buen paralelismo futbolístico-social de la clase más mayoritaria de este mundo, esa clase baja o media-baja, que es la que más trabaja, pero la que menos tiene. El Željo ha tenido que luchar contra todo y contra todos desde su fundación, y nunca se ha quejado. La humildad les hace grandes.

En los años veinte, en Sarajevo empezó a germinar el fútbol, el cual en otros puntos del planeta ya tenía raíces e incluso brotes. Por las calles de la ciudad yugoslava se empezaron a formar clubes, en su mayoría atendiendo a razones étnicas o religiosas. Así se crearon clubes musulmanes, serbo-croatas, serbios o bosnios. Hubo un club que rompía con la regla establecida, un club formado por trabajadores ferroviarios de la ciudad, un club con diferentes etnias y religiones. El nombre del equipo se debe a su condición, Željezničar significa en bosnio trabajador ferroviario. El escudo de la institución portaba una locomotora con alas azules, creaba gran contraste con la camiseta blanca. Desde el primer momento el Željezničar era mal visto por el resto de equipos y por el Estado.

En los primeros años de la institución, el club tiene que jugar en un campo militar, Egzercir. El motivo se debe a la negativa del resto de equipos a prestar su terreno de juego, o del gobierno a darles unas instituciones decentes. Al final consigue encontrar, a modo de préstamo, diferentes estadios en Skenderija y Kovacic. Mareados, jugadores y aficionados, deciden crear su propio estadio con fondos propios y trabajo manual de futbolistas y encargados del club. En 1932, el Željezničar ya tenía su campo de fútbol. La sorpresa es mayúscula cuando el resto de equipos se niegan a jugar allí, y el organismo yugoslavo decide que en ese estadio no se puede jugar al fútbol, que deben volver, pagando obviamente, al campo de Skenderija. Los ferroviarios recibían palos por todos lados.

El final de los años treinta fue ilusionante en la institución, buenos proyectos, y grandes temporadas en la Liga del Reino de Yugoslavia fueron frenadas por un agente externo. Estalló la II Guerra Mundial, aunque hasta 1941 no llegó a Sarajevo, momento en el cual se tuvo que detener el fútbol en la ciudad, los jugadores que no estaban en el frente, abandonaron el país. Al término de la guerra, y tras la liberación de la ciudad en 1945, no se sabía si el equipo podría resurgir de sus cenizas, la guerra había destrozado a la institución. Pero con la vuelta de la clase trabajadora del ferrocarril, volvió el equipo, aunque se propuso un cambio en el nombre, los nuevos integrantes del club querían que el club se llamara Vaso Mirskin Crni, héroe nacional en la guerra. El Estado nuevamente negó las prerrogativas del Željezničar.

El odio estatal hacía el conjunto ferroviario se hizo patente en 1947. La unión de varios clubs de la ciudad bajo el sobrenombre de Torpedo significó una competencia importante para el Željo. Lo peor no fue la creación de este equipo, sino la obligación que impuso el gobierno yugoslavo de traspasar a los seis mejores jugadores del Željezničar al Torpedo. Esta medida significó el descenso de la primera división yugoslava al equipo de los ferrocarriles. Pasó de ser el mejor equipo de la ciudad al ostracismo. No era suficiente para derribar a estos luchadores.

El club retornaría a la máxima división en 1954. Tras varios años oscilando entre primera y segunda, se asentó en la mayor categoría a finales de los sesenta. Se estaba gestando algo grande. La temporada 70/71 sirvió de aviso, el Željezničar alcanzó la segunda plaza, quedándose a cuatro puntos del todopoderoso Estrella Roja. Al año siguiente se dio la vuelta a la tortilla, y los ferroviarios ganaron la liga yugoslava por primera y única vez en su historia. Son uno de los siete equipos que lo ganó en alguna ocasión.

Para ver otro éxito a máximo nivel de la institución habría que esperar una década. En la campaña 80/81 el equipo obrero llegó a la final de Copa de Yugoslavia por primera vez, la perderían ante sus vecinos bosnios del Velež Mostar. Los ochenta se recordaran especialmente por la Copa de la UEFA de la campaña 84/85. Los ferroviarios llegaron hasta las semifinales, las cuales perdieron ante el Videoton, el cual cayó en la final ante el Real Madrid. Esta andadura del Željezničar forma parte de la historia yugoslava en Europa.

El club pasaba unos buenos años, pero nuevamente un agente externo a la entidad cortaba la trayectoria del equipo, el 5 de abril de 1992 llegaba la Guerra de los Balcanes a Sarajevo. Hasta 1995 no se pudo volver a reconstruir el equipo, con muchas fugas de futbolistas, y el estadio, el Gravica, destruido por las batallas. Esto habría significado la casi desaparición de cualquier club de fútbol, pero los obreros de Sarajevo ya estaban acostumbrados a los infortunios. Nada ni nadie iba a frenarles.

En 1997 se creó la liga bosnia, en ella estaban el Željezničar y su histórico rival, el FK Sarajevo –antiguo Torpedo-. En esta primera edición los ferroviarios se llevaron el título, comenzaba el reinado del club obrero en Bosnia. A día de hoy suma seis títulos, muy por encima del FK que solo ha ganado dos campeonatos de los dieciséis que se han jugado. Los ferroviarios también dominan en Copa, con cinco trofeos.

El mayor éxito europeo desde la Guerra de los Balcanes fue la llegada a la 3ª ronda previa de la Champions 2002/03, donde los bosnios cayeron eliminados por el Newcastle por un bagaje total de 5-0. En esta temporada han comenzado perdiendo 4-3 ante el Viktoria Plzeň, el partido refleja a la perfección lo que es el equipo de Sarajevo. Se adelantaron los bosnios, pero unos buenos minutos de los checos mediada la segunda parte dejó un 3-1 en el marcador. Cuando todo parecía perdido, el Željo se repuso y acabaron perdiendo por 4-3, resultado que deja la eliminatoria abierta para la vuelta.

La afición del  Željezničar no va a escatimar ni un solo cántico en la vuelta, sea cual sea el resultado. El Željo es su forma de vida, es un reflejo de la vida obrera, un club que ha tenido que sudar más que nadie para sobrevivir, un club al que nadie ha regalado nada. Los pocos éxitos que han tenido a lo largo de su historia se deben al trabajo propio. Los aficionados mientras los jugadores se esfuercen, no reprocharán nada a su equipo, para ellos ya es un éxito jugar esta ronda previa. El Željezničar ha tenido que luchar contra viento y marea.

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