Histórico
29 julio 2013El Enganche

Steaua Bucarest: Gigi Becali, un propietario atípico

Por Andrés Cabrera (@Andres_inter):

Hablar de fútbol en Rumania es hablar del Steaua de Bucarest, un club que no deja indiferente a nadie. Es el equipo más laureado del país, el club con mayor masa social, pero a la vez el conjunto más impopular entre los aficionados a otros equipos rumanos. La historia del Steaua ha estado siempre ligada a la trayectoria histórica del país, desde su fundación por el ejército rumano en 1947, hasta la administración del club por parte del hijo del dictador Ceaușescu. Un club demasiado politizado que continúa su senda histórica con el extravagante propietario actual de la entidad, el político de tendencia cristiano-ortodoxa-demócrata, George Becali.

La sombra de la sospecha siempre ha planeado sobre el conjunto capitalino, llegando a tomar cuerpo en algún caso. Nicolae Ceaușescu decidía los fichajes del equipo, hasta que en la segunda mitad de los años ochenta se hizo cargo del club su hijo, Valentin. Hay mucho ocultismo en esta etapa del club, etapa dorada, por otra parte, ya que el Steaua ganó la Copa de Europa en 1986, junto al Estrella Roja, único club del Este en conseguir el título continental. Aunque la sombra, antes mencionada, tomó forma en 1988, cuando un colegiado señaló un fuera de juego que anulaba un gol del club militar, al acabar el partido el árbitro fue encarcelado, había puesto fin a una racha de 76 victorias consecutivas en liga rumana del Steaua. Una junta extraordinaria dio valor al gol de los militares, prorrogando esta serie de victorias. Tras la caída de Ceaușescu, un año después, el árbitro fue absuelto y se restauró el resultado inicial.

El año 2003 es otra fecha clave en la entidad rumana, llega a la presidencia Gigi Becali, un hombre controvertido. El magnate rumano ya era conocido por su fortuna, conseguida en el mercado de valores inmobiliarios tras el boom que se produjo en Rumania tras la caída del comunismo y también por su peculiar forma de ser. La amistad a finales de los ochenta con Gica Hagi, el cual le prestó dinero, permitió el crecimiento económico de Becali, pasando de pastor de ovejas a multimillonario. Becali es un conservador cristiano ortodoxo que llegó a presentarse a las elecciones de Rumania en 2004, las similitudes con Berlusconi son patentes. Becali no ganó dichas elecciones pero siguió, y sigue, metido en política. Entre sus declaraciones más controvertidas está la negativa del holocausto en Rumania y sus constantes menciones contra la homosexualidad. Buena prueba de ello es la prohibición de las canciones de Queen en el estadio del Steaua, debido a la condición sexual de su cantante, Freddie Mercury.

Gigi presidió al Steaua entre 2003 y 2007, a partir de entonces decidió pasar a un segundo plano, siendo el propietario del club, pero no la cabeza visible. Actualmente el presidente es Duckadam, portero que llegó a la fama por su actuación en Sevilla en la final de la Copa de Europa de 1986, pero el mandatario es Gigi. Algo parecido a lo que sucede en el Atlético de Madrid, donde a la palestra sale Enrique Cerezo, pero es Gil Marín el que maneja los hilos de la institución. Durante la etapa de Becali como presidente del Steaua también hubo episodios un tanto abstractos. En 2006 en la última jornada jugaban el Jiul Petroşani y el Rapid Bucarest, un total de cinco futbolistas del Rapid fueron expulsados y el partido se dio por ganado al Jiul. El Rapid estaba a dos puntos del Steaua, líder, el cual pudo ganar la liga gracias a esta derrota del Rapid. No hay pruebas que señalen al equipo militar, pero las sospechas se hicieron obvias.

Otra de las grandes controversias en la trayectoria como presidente de Gigi se dio en 2008 cuando ofreció 1’7 millones de euros a los futbolistas del Universidad Cluj para que no bajaran los brazos en la última jornada. La U no se jugaba nada y se enfrentaba en la última jornada al CFR Cluj, equipo vecino. Si el CFR ganaba, el Steaua se quedaba sin opciones de título, es por ello que Gigi Becali declaró en las investigaciones posteriores que era una forma de hacer justicia, y que no sobornaba a los jugadores de la U Cluj, sino que los incentivaba. Finalmente ganó el CFR y se proclamó campeón de la liga rumana.

Gigi es un habitual en programas televisivos del país rumano, sus palabras no suelen dejar indiferente a nadie, el pueblo rumano lo suele tener en empatía por sus declaraciones populistas y sus ayudas económicas a la población, como cuando donó cuatro millones de dolores a un pueblo, Vulturul, el cual había quedado derruido tras unas inundaciones. Pero si en algún momento concreto fue titular en todos los medios del país fue en 2009, cuando unos ladrones le robaron su coche, un Mercedes. Gigi decidió entonces tomarse la justicia por su mano, con ayuda de cinco guardaespaldas dio caza a los tres ladrones y los secuestró durante algunas horas en las que exigió que le devolvieran su coche. Los ladrones le devolvieron el Mercedes pero denunciaron al propietario del Steaua por la privación de libertad. En febrero de este año, se le condenó a tres años, los cuales no llegó a cumplir.

Como se puede ver hasta el momento las irregularidades con la justicia del bueno de Gigi no son pocas, la última transcurrió en el pasado mes de mayo. Fue condenado por complicidad de abuso de poder en el intercambio de terrenos con el Ministro de Defensa en 1997. En esta compra-venta fraudulenta de terrenos los dos condenados pudieron alcanzar beneficios de hasta 700.000 euros. Una vez conocida la sentencia Gigi frivolizó el asunto diciendo: “No creía que podía suceder algo así. ¿Cómo destrozar una familia de esta manera porque he hecho un intercambio de terrenos hace 16 años? ¿Este es el país de Cristo? Es el de Satanás”. Tras estas palabras trató de huir del país rumano, pero las autoridades le detuvieron antes de salir.

Queda claro que el actual dirigente del Steaua no es un tipo normal, ni tiene una familia normal, dos primos suyos, Victor y Giovanni, están acusados por declarar la venta de jugadores rumanos a equipos extranjeros a un precio menor del real, llevándose la diferencia. Es inevitable no acordarse de la letra de la canción de Loquillo en su tema Feo, Fuerte y Formal: “Mi familia no son gente normal…”. Aunque el Steaua tampoco es un club normal, Gigi es un presidente que sigue el patrón histórico del club. Política y fútbol más unidos que nunca.

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