Histórico
1 julio 2013Jose David López

Confederaciones: Brasil recupera su adn barriendo a España (3-0)

“Gigante por la propia naturaleza. Eres bello, eres fuerte, impávido coloso. Tu futuro refleja esa grandeza”. Letras y acordes del himno de Brasil, el mismo que una vez más y como en cada partido disputado en suelo canarinho, entonaban con más intensidad que nunca en Maracaná. Era su partido, su noche, su cita más esperada y, desde luego, era su oportunidad para auto-demostrarse capaces de imponerse al teóricamente dominador mundial. Scolari ha logrado en apenas unos meses, hacer creer a todo un país que su gloria está por encima de diferencias futbolísticas, minimizando esa sensación y multiplicando la intensidad como base para eliminar dichas diferencias. Y todo, nació en esa fuerza mental que las palabras del ex artista Joaquim Osorio Duque Estrada, creó para gloria brasileña hace más de un siglo.

Y apoyado en esos instantes donde la música desaparece y todo el país empujaba como si fuera el fin de los días, la primera pelota que tocaba el área, reflejó lo que iba a ser la final. Una carambola, pelota dividida, dudas defensivas españolas y un rebote que agarraba el más inteligente, Fred, desde el suelo para remachar la acción. Ese tempranero premio para la idea brasileña, desencadenó un sinfín de problemas en la línea trasera, incapaz de frenar la actividad veloz que les amenazaba y retroceder. Si a ello se le añadía una larga lista de incapacidad en asociación y errores de pase en medular, la heroicidad de esa hiperactividad brasileña (personificada en la actitud brutal y al límite de Luiz Gustavo y Paulinho) se multiplicaba con los minutos.

Un par de acciones de Fred (cuyos movimientos enloquecían), las constantes faltas a Iniesta de un Oscar absolutamente entregado a la causa táctica de la pizarra de Scolari y un remate al contragolpe que Pedro estuvo a punto de llevar al empate de no ser por la rápida reacción sobre la línea de David Luiz. Esa jugada que pudo alterar definitivamente un partido grisáceo de España, fue la muestra definitiva del caos, pues apenas un minuto después, Neymar aprovechaba una jugada rápida (una vez más demostrando que la Roja sudaba tinta a la hora de recular) para desempolvar la red de Casillas con un potentísimo disparo inapelable. Segundo mazazo letal y justo antes del descanso.

Pero el peor partido de España en mucho tiempo (evidentemente provocado por la acertada hiperactividad de Brasil), amplió sus márgenes negativos repitiendo la sensación del inicio. Otra vez dos minutos de juego sirvieron para que Fred destrozara nuevamente a la contra tras una asistencia sin tocar la pelota de un Neymar espectacular. Y con ese rostro desencajado que se aturdió más cuando Piqué fue expulsado al derribar al crack rival que será su compañero en cuestión de días, España se despidió superadísimo de un torneo en el que fue de más a menos y en que recibió un correctivo absoluto. Cura de humildad para todo el país y para todo nuestro fútbol. Brasil recupera su trono. España tendrá que esperar un Maracaná 2.0.

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