Histórico
5 junio 2013David De la Peña

Ucrania: Metalist, el oculto atractivo de la Champions

El Dinamo de Kiev llegó a ser, de la mano de Valeri Lobanovsky, uno de los mejores equipos de Europa. A las ocho ligas de la URSS obtenidas entre el 74 y el 90 se sumaron las Recopas de Europa de los años 75 y 86, amén de las semifinales de Copa de Europa del 77 y el 87. Lobanovsky era realmente muy estricto -cuentan que en sus inicios, un futbolista que llegó borracho al entrenamiento estuvo cinco meses cuidando el césped-, pero también un minucioso preparador. Lobanovsky comenzó su andadura como míster en el Dnipro de Dnipropetrovsk, donde decidió trabajar junto al decano del Instituto de Ciencias Físicas de la ciudad, Anatoli Zeletnsov. El líder, apoyó la preparación de su Dinamo en estrictos estudios científicos, y con la ayuda de su mano derecha y milimétricas pruebas que cuidaban cada detalle -comprobaba, por ejemplo, la velocidad de reacción de los futbolistas a través de programas de ordenador-, acabó confeccionado un equipo que no sólo fue capaz de dominar el fútbol de la antigua Unión Soviética, si no también de plantar cara a los mejores clubes del mundo.

Lobanovsky es la figura clave del club referencia de Ucrania, y a pesar de que el Dinamo ha conseguido algunos títulos de liga desde que falleció, su herencia ha sido complicada de llevar. La hegemonía en el fútbol ucraniano ya ha pasado a mejor vida y nuevos proyectos han adelantado en la época reciente a uno de los mayores gigantes en la historia del fútbol de la Europa del Este. El principal nació en Donetsk. El Shakhtar creció a partir de la fortuna del oligarca ucraniano Rinat Akhmetov, gracias a fichajes extranjeros de primerísimo nivel -Fernandinho, Willian, Srna, Mkitarhyan-, y al talento en el banquillo de Mircea Lucescu. La suma de todo ha dado con un club que hoy día es referencia absoluta no solo en Ucrania, si no en Europa Oriental, y sus 5 ligas en los últimos 6 años dan fe de ello. El Shakhtar lleva tiempo mostrándose en Europa gracias a actuaciones élite en la Liga de Campeones. Competición que pisará, por primera vez en su historia, otro proyecto que pretende ser referencia del fútbol ucraniano: el del Metalist Kharkiv.

El paralelismo entre el Shakhtar Donetsk y el Metalist Kharkiv es evidente, y no solo por mostrar propuestas futbolísticas muy similares. Oleksandr Yaroslavsky fue su Akhmetov particular. Co-propietario del banco UkrSibbank, es considerado una de las personas más ricas de toda Ucrania, y además ha tenido un papel decisivo en la reconstrucción, no solo del Metalist, sino de la ciudad de Kharkiv -también es propietario del holding de construcción DCH-.  Yaroslavsky, que vendió sus acciones al también empresario Serhiy Kurchenko, siguió un modelo de planificación similar al del Shakhtar, y le dio toda la confianza a Myron Markevich, entrenador del club desde el año 2005. El juego alegre y ofensivo del Metalist ya llamó la atención del aficionado europeo durante la pasada edición de la UEFA Europa League, donde consiguió llegar hasta los cuartos de final. El Metalist llevaba seis años consecutivos siendo tercero en la Ukrainian Premier League, y este curso 2012/2013 ha dado el salto definitivo para colarse en la competición de clubes más importante del planeta.

La restricción de futbolistas extranjeros en el torneo local limita bastante las alineaciones de Markevich, y en ciertos momentos tiene que hacer malabarismos, dejando en el banquillo a gente importante. Algo que no sucede cuando el equipo de Kharkhiv sale a Europa, ya que lo hace con todos sus credenciales. Seguramente el mercado de fichajes será movido en el Metalist, pero el hecho de que durante el segundo tramo de la temporada se haya repuesto con mucha solvencia a la baja de Taison -fichado por el Shakhtar y uno de sus mejores hombres- habla de maravilla de la estructura de club. Este Metalist es algo más versátil en las propuestas que el Shakhtar, que tiene como sistema base el 4-2-3-1 y rara vez lo cambia, pero aunque Markevich en ocasiones utilice dos puntas, o un mediocentro y dos interiores, la base del equipo también es ese 4-2-3-1. Y como el Shakhtar, dominando varios registros, tanto la verticalidad para realizar ataques rápidos y vertiginosos, como la capacidad para asociarse y mover el balón con velocidad y precisión en el ataque posicional.

La pareja de centrales titular en Europa ha sido la formada por el argentino Torsiglieri (uno de los damnificados del cupo de extranjeros en la liga ucraniana) y Gueye. Dos futbolistas con buenos recursos. Torsiglieri domina el área con bastante solvencia, y Gueye es un atleta. Es cierto que el senegalés peca por momentos de excesivo ímpetu, pero su agilidad para despejar y su tremenda zancada le hacen un activo defensivo muy importante. Aunque quizá, la pareja defensiva que más sume al equipo sea la de laterales. Villagra es un futbolista comprometido, agresivo en la marca y capaz de guardarla en campo rival, y la incorporación de Marcio Azevedo en el mercado invernal ha sido todo un acierto. Un lateral enérgico, de fantástica conducción y que se hace muy difícil de superar en el uno contra uno gracias a su buena velocidad en espacios cortos. Una línea de cuatro que se ve equilibrada con un doble pivote formado por el argentino Torres -un jugador que entiende genial la posición- y el brasileño, pero con pasaporte ucraniano, Edmar.

Podemos decir que aunque la estructura defensiva del Metalist no sea élite, y evidentemente ha de sufrir frente a futbolistas de primer nivel, tiene algo clave: el equilibrio. Dos centrales de características diferentes, un doble pivote que ocupa bien la zona ancha, y dos laterales completísimos, que son capaces de sumar tanto en campo propio, como en campo rival. A partir de aquí, se entiende que el equipo sea capaz de funcionar cuando roba la pelota, ya sea en contragolpe o en ataque estático. El motivo de ello es su mejor futbolista: Cleiton Xavier. Un jugador finísimo, capaz de ser creativo cerca del área rival, de finalizar gracias a su buen golpeo, pero sobre todo -y esta quizá sea su mejor virtud- de tener una influencia tremenda en la elaboración del juego. Estamos hablando de uno de los mejores futbolistas de la liga ucraniana.

Y en el último tercio, más futbolistas totalmente complementarios entre sí . Mientras que por un costado suele actuar Sosa, más pausado y con buena capacidad asociativa, en el otro aparece Marlos, con mayor protagonismo desde la marcha de Taison. Marlos es un regateador puro, desequilibrante al máximo y muy eficaz tanto para romper defensas cerradas como para conducir contragolpes. La última pieza regresó del Shakhtar tras un pequeño periplo en Donetsk, y es uno de los grandes activos ofensivos: Marko Devic. Devic es un delantero de movilidad máxima, capaz de ganar apoyos y dar continuidad al juego o de ganar acciones con balones al espacio. Y, lo importante, ofrece una buena cifra de goles gracias a que está siempre activo cuando la pelota llega cerca del área. Veremos cuanto hace crecer Yaroslavsky al Metalist en este mercado veraniego, pero viendo los precedentes, la base de este equipo, y las ideas de Markevich, hay una cosas segura: si el Metalist supera las rondas previas, vamos a tener una razón más para divertirnos en la próxima edición de la UEFA Champions League.

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