Histórico
1 junio 2013Jose David López

#QuesitoNaranja: Tihana Nemcic, de modelo a entrenadora

El espejo no habla, pero si pudiera, la piropeaba sin complejos. Se mira una vez tras otra. Melena rubia, piernas interminables, curvas que perfilan un contorno envidiable y una sonrisa algo forzosa por la falta de tranquilidad. Intenta concentrarse, confiar en su plante, aguantar la presión y salir firme para mostrarse ante el jurado como la más bella del país. Lo es, lo sabe y lo quiere refrendar. Como el tenista que se sabe superior pero al que se le resiste el ‘match-ball’. Tiene que insistir, perseverar y esperar el fallo rival. La votación lo confirma, es la mejor de las 15 candidatas finales. La corona a la deportista más bella de Croacia en 2008 era suya. Un paso más en la singular vida de Tihana Nemcic, futbolista, modelo y enamorada de un fútbol creado para darla la espalda por su condición de mujer. Suficiente excusa para romper barreras culturales y sociales desde la base.

Un día protagonista de las pasarelas. Semanas después, defendía a la selección croata femenina en su intento de clasificación para el pasado Mundial 2011. Es defensora, robusta, fuerte y con buena salida de balón en largo, aseguran los analistas balcánicos que siempre mostró un enorme carácter como líder de su zaga y que llevaba las riendas psicológicas y anímicas de un vestuario que no pudo llevar hasta la fase final para codearse entre los mejores. Pero las metas personales de Nemcic no se limitaban a impulsar los objetivos de todas las mujeres del país en el césped, sino que sus premisas querían seguir superando obstáculos sociológicos. Caracterial y con multitud de admiradores, aprovechó la fama de su belleza para adentrarse en el deporte rey y focalizar allí sus intenciones de igualdad. Tanto, que desde hace unos meses, se ha convertido en la primera entrenadora del fútbol masculino europeo.

La DT era modelo de anuncios y pequeños cortos por todo el país desde que apenas era una niña pero, siendo adolescente, inició una relación con un futbolista amateur, al que empezó a acompañar a los entrenamientos: “Hacía atletismo y después, a los 13 años, me enamoré de un chico que era el mejor futbolista de la ciudad. Le seguía a todos los campos, observaba su técnica. El verano siguiente el amor desapareció entre nosotros, pero nació en mí otro amor, el del fútbol, explicó. Con los años, esas tardes de graderío, gritos y balones a su alrededor, acabaron por enamorarla más que su propia pareja, hasta el punto que empezó a dar clases a niños croatas de diferentes categorías. Hace once meses, tras años de estudios y progresión en diferentes proyectos personales y globales en torno a sus metas, dio un paso definitivo al terminar y aprobar el curso de entrenadora, algo que compaginó con su tiene un postgrado de educación física en la Universidad de Zagreb.

Su insistencia y fama la sirvieron para evitar un problema previo, el de que los clubes confiaran en una mujer para ese cargo. Su meta no es solo deportiva, sino social, con el ‘machismo’ como mal endémico que derribar y con la clara intención de mostrar que las mujeres son capaces de ocupar roles importantes dentro de un mundo que a ella también la apasiona. Croacia, además, ha liderado durante muchos años tasas negativas en esas lides. Un pueblo cuyas actitudes, conductas, prácticas sociales y creencias, han estado siempre destinadas a promover la negación de la mujer como sujeto indiferentemente de la cultura, tradición o contexto.

Ella encontró rápidamente un puesto de trabajo en el fútbol masculino. Su primer escalón, en el norte de Croacia, en la quinta división nacional, como líder del NK Viktorija Vojakovac. “Había varios candidatos, pero sus calificaciones hicieron la diferencia. Tiene mucha experiencia, sabe imponerse, hace respetar su autoridad y los chicos la escuchan sin rechistar”, explica el director del club, Vitomir Mijic. Desde el primer entrenamiento, su puesta en escena fue convincente. Y es que incluso ella ha admitido que necesitó crear una regla especial para compartir el vestuario con los jugadores. Una vertiente que sigue pesando en las nuevas generaciones y algo que ejemplos luchadores como Nemcic, quieren erradicar: Si una mujer o un hombre cuentan con la misma calificación profesional para realizar el trabajo de entrenador, no veo ningún inconveniente para entrar en el mundo del fútbol masculino”, asegura.

Y la mejor manera de hacerlo es con su profesionalidad, trabajo y consistencia, intentando luchar el doble para demostrar a todos que no fue contratada sólo por su belleza. Su equipo vive en mitad de tabla de la denostada quinta división croata, pero ella ha ido ganando adeptos en su primera campaña: “Soy el entrenador principal y dispongo de absoluta libertad para crear el juego del equipo. Los muchachos se conocen bien jugando, pero todavía quedan cosas por hacer”, destacó hace algunas semanas a los medos croatas, a los que atendió en su coche mientras conducía pues para lograr su sueño y luchar contra falsos ideales sociales, recorre 120 kilómetros dos veces en semana para ir a entrenar al equipo. Nada que suponga un esfuerzo para ella, pues lejos de ser solo un cuerpo perfecto, lleva toda su vida preparándose para este reto.

Ayuda a chicas en labores físicas en la Universidad, ejerce de entrenadora de la selección femenina sub-17, juega como profesional e internacional en el Dinamo Maksimir Zagreb y mantiene a sus chicos a raya: “Es un entrenador que exige lealtad y seriedad. Está muy bien enfocada y seria durante el entrenamiento. Nosotros escuchamos porque si no, puede ser muy severa. Vive para esto y siempre lo tuvo muy claro”, aseguraba uno de sus jugadores, Tihomir Jagusic. “Cuando supimos que una mujer iba a entrenarnos, nos preguntábamos cómo iba a ser la cosa. Pero ha sabido hacerse respetar”, cuenta el jugador Kristian Klasan.

“Era un desafío para mí, pero también un desarrollo lógico de las cosas, porque toda la vida he estado en el fútbol. No veo por qué yo sería menos capaz que un hombre para este puesto, cuando fui formada y educada para hacerlo igual que ellos”, aseguró la entrenadora croata que a sus 25 años ha conseguido no solo mantener estable a su equipo, sino que ha triplicado los abonos y la venta de entradas en el último año. Y es que los espectadores están muy felices por su espectacular entrenadora: “Tihana es una experta. Es competente y preparada. El hecho de que sea rubia no puede perjudicarla sino ayudarla”, afirma un aficionado local, asegurando que su cara atrae, atrapa y acelera las pulsaciones hasta de los rivales. El fútbol desde el punto de vista de una rubia de pasarela vestida con chándal dominguero.

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