Histórico
15 junio 2013Francisco Ortí

España: El cambio que no llega

Antes de entrar en materia voy a desacreditarme por completo. A mí y a toda la prensa deportiva española. Vicente Del Bosque siempre tiene razón y nosotros no. Basta como tirar de hemeroteca para encontrar pruebas evidentes de ello. Le hemos criticado por la presencia de Sergio Busquets, mantener a Fernando Torres de titular, no romper el doble pivote y la reiterada presencia de Álvaro Arbeloa en el once inicial. Se han cuestionado gran parte de las decisiones que ha tomado al frente de la Selección de España. Y entre crítica y crítica, Del Bosque ha ganado un Mundial, una Eurocopa, ha firmado dos fases de clasificación inmaculadas y va camino de lograr la tercera rumbo a Brasil 2014.

La gestión realizada por Del Bosque en el banquillo español no admite lugar a críticas, pero con la misma fe con la que el Don Quijote veía enemigos gigantes en unos inofensivos molinos de viento, la prensa continúa divisando decisiones erróneas en el trabajo del seleccionador. Y yo también, incluso a sabiendas de que me vea obligado a desdecirme el próximo 30 de junio una vez haya concluido la Copa Confederaciones 2013. Desde luego, la estadística en ese sentido se inclina completamente a favor de Del Bosque, quien una vez tras otra ha aceptado cualquier tipo de duda con buenos modales y la ha apagado con resultados.

Pero como el hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra, vuelvo a incurrir en el error de dudar de una decisión de Del Bosque. Y es que, de cara a esta Copa Confederaciones, echo de menos un relevo generacional en la convocatoria. Subrayo lo de Copa Confederaciones. Aunque ahora nos interese a todos venderlo como una gran competición, lo cierto es que es un torneo menor. Nadie se llevará un disgusto si España cae eliminada en las semifinales ni invadirá a las calles si se proclama campeona. No existe una presión desmedida y, por lo tanto, debería aprovecharse como tabla de pruebas para contrastar el nivel de algunos elementos menos habituales en la Selección. Tal y como el propio Vicente Del Bosque en la anterior Copa Confederaciones.

Así se hizo en 2009. Antes del Mundial de Sudáfrica, el seleccionador entendió la Copa Confederaciones como una oportunidad para probar a jugadores no tan habituales en los grandes torneos de selecciones. Para Sudáfrica 2009, Del Bosque citó a siete jugadores que no estuvieron en la Eurocopa de Austria y Suiza el año anterior: Gerard Piqué, Pablo Hernández, Sergio Busquets, Diego López, Fernando Llorente, Albert Riera y Juan Mata. Del Bosque pudo medirlos de cerca y decidir si confiaría en ellos de cara al Mundial que se disputaría un año más tarde. Cuatro de ellos continuaron formando el vestuario de la Roja durante los siguientes años, los otros tres, no (Riera, Pablo Hernández y Diego López). En ese mismo sentido, se dejó fuera a Marcos Senna, clave en la Eurocopa 2008, para probar a Busquets en pro de un relevo generacional.

España cayó eliminada en semifinales contra Estados Unidos y tras el impacto inicial, la decepción apenas llegó a mayores. No hubo ni drama ni amenaza de destituciones. Es más, España llegaría como favorito al Mundial de Sudáfrica 2010 y esas pruebas que realizó Vicente Del Bosque en la Copa Confederaciones 2009 fueron claves para el triunfo final en Johannesburgo. Ese relevo generacional que inició en la Sudáfrica 2009 mantuvo el nivel competitivo de la Selección y unió todavía un vestuario que había iniciado su lustro prodigioso en 2008 derrotando a Alemania en la final de Viena con aquel gol de Fernando Torres sobre Lehmann.

Sin embargo, Del Bosque ha cambiado radicalmente su concepción del torneo para la edición de 2013. Apenas hay novedades en la convocatoria. Tan solo tres caras nuevas (Azpilicueta, Monreal y Soldado) respecto a la lista del Mundial de Sudáfrica 2010 y prácticamente obligadas por las bajas por lesión de Xabi Alonso y Carles Puyol, y el año en blanco de Fernando Llorente en el Athletic Club. El seleccionador ha querido mantener el bloque y lo considero un error. Principalmente por dos motivos. El primero es por no probar nuevas piezas para la Selección con vistas al Mundial. Y el segundo, por saturar innecesariamente a jugadores como Xavi, a quienes les comienza a escasear la gasolina y llegarán justos a Brasil 2014. Del Bosque debió innovar un poco más para acelerar una renovación que no llega.

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