Histórico
13 junio 2013Jose David López

Copa Confederaciones: Brasil empieza su temible test (Grupo A)

Insertada con esmero, máxima dedicación y sumo cuidado por la FIFA, la Copa Confederaciones ha ido ganando adeptos a su causa en los últimos tiempos. Será imposible ocultar el verdadero propósito empresarial, mercantil y hasta impetuosamente egocéntrico que los inversores aplauden con este tipo de reuniones futbolísticas, pues aunque no quisiéramos nombrarlos, existen duros problemas sociales y financieros en muchas de las familias que se han visto afectadas por las  nuevas instalaciones deportivas o simplemente por la corrupción que estos eventos han provocado. Con enorme polémica por la necesidad de Brasil de mostrarse al mundo como nación atractiva-atrayente dentro y fuera del terreno, lo que se valorará desde el primer día es la capacidad real de organización y administración para este tipo de citas.

Seis serán las sedes para empezar a palpar sensaciones, pues existen dudas poderosas sobre el estado de los estadios y alrededores, más allá de que todos los que se van a utilizar, fueron reinaugurados entre diciembre de 2012 y mayo de 2013 por la presidente brasileña Dilma Rousseff. Maracaná (Río), Fonte Nova (Salvador), Castelao (Fortaleza), Mineirao (Belo Horizonte), Mané Garrincha (Brasilia) y Arena Pernambuco (Recife), han sido los elegidos por su mayor aceleración respecto al resto. Todos, han transformado el paisaje de un fútbol brasileño siempre más costumbrista y humilde, pero que ahora saca pecho e impone desde lo arquitectónico. En el césped, la canarinha tendrá la presión de cada cita pero con el añadido especial de ser ya el primer test completamente serio para conocer el estado de forma y mental de su joven selección, con un Scolari consciente de limitaciones y necesidades. Su reto supera la imagen. Italia, México y Japón, aseguran un amplio repertorio de estrellas y atractivos condicionantes en el grupo más complicado del torneo.

Brasil: “Pregunta por la calle sobre los jugadores brasileños que han ganado el mundial. Aquí todos te dirán jugadores gloriosos, grandes de calidad y talento. Pero ni una sola persona te va a nombrar a aquellos de los que nadie se acuerda. Y esos, son los del 94”. Esa frase, casi patentada en mi cerebro cuando la escuché en boca de Juca Kfouri (uno de los gigantes del periodismo deportivo brasileño), no podía ignorar el trasfondo que estaba derruyendo. Pero no le faltaba ni un ápice de realidad. A Brasil no le sirve ganar. Todos citan las selecciones del 58, la del 70 y desde luego, la del 82, que pese a no ganar, interpretaba el balón con la premisa de disfrutar. Crean escuela y la persiguen. Para ellos, ganar el Mundial 94 no significó nada bueno, sino un error pasajero que rompe la línea de heroicidades cada vez que levantaron el premiado metal. Ahora, en su intento de recuperar el trono, recurren al mismo que les hizo campeones por vez última en 2002. La urgencia colocó a Scolari en el banquillo como respuesta a un cambio de sensaciones que no llegaba y que solo ha recibido críticas y falta de resultados. La presión es máxima pues siendo en Brasil, no sirve otro Maracanazo, no sirve perder. La Copa Confederaciones ya supone ese primer test verdaderamente clave. Si no hay latidos positivos, el gigante tomará más decisiones drásticas.

Para ello, Felipao cuenta con la mayor de las perlas del planeta, un Neymar que prefirió solucionar su futuro antes del torneo para estar centrado pero que levanta dudas sobre si su liderazgo es suficiente para mantener un bloque joven y sin excesiva experiencia. Quizás de ella es de la que pretende hacer uso el míster, que desde su llegada, ha recuperado la moral de Julio César en la portería, como estilete principal, pues el resto apenas accede a la veintena. Nuevos valores aun explotando en el Brasileirao como el mediocentro Fernando, el recorrido de Jean, la capacidad global de Paulinho o el desequilibrio de Bernard, dan una clara referencia de ‘otra’ selección canarinha. Todo aquello que pueda generar el nuevo crack culé, ampliará cualquier pretensión, pues la variedad a su lado será interesante con Hernanes, Lucas Moura, Oscar o Hulk, aunque quizás sin un delantero centro mediáticamente aceptado (contra eso debe luchar un Fred que rinde como estrella en su país). Solo la defensa con el imprevisible David Luiz y el jerárquico Thiago Silva, sí da mayor solvencia, asegurando además carrileros larguísimos con Marcelo, Filipe Luis y Dani Alves. Un cúmulo de individualidades que, ahora mismo, está lejos de ser un grupo consciente de lo que se le viene encima.

Italia: Hay base y, por primera vez en mucho tiempo, una clara alternativa a la identidad clásica italiana. No se trata de que acabar con el pasado sea lo correcto para el futuro (entre otras cosas, una selección más fría y hermética nunca hubiera sido goleada en la final de la pasada Eurocopa), pero la mezcla de cánones ahora sí es una realidad y existe más variedad para descomponer al rival. Con la misma base que sub-campeonara en la última cita de selecciones europeas, Cesare Prandelli sólo ha retocado mínimamente su ataque, dando entrada a Candreva y Cerci (tras grandes temporadas en Serie A) y, sobre todo, a El Sharaawy, que da el salto definitivo a la absoluta en una fase final potente. Con ello, gana calidad, talento, velocidad y una cara imprevisible en zonas determinantes, aunque cierto es que ahora más que nunca, se hace necesaria la aparición de liderazgo de jugadores secundarios. Buffon-Pirlo son los grandes estiletes bajo palos y como creador, en dos puestos que no tendrán mucha más continuidad a corto plazo. Lo del mediocentro sí impone cierto temor futuro y se sigue esperando no solo a Montolivo (que ha fracasado en esas lides), sino que Marchisio-Diamanti-Giovinco acaben de explotar como su talento individual les presupone. Solo así podrán generar un espacio exitoso para la pegada de Balotelli, pues atrás el rigor de los campeones juventinos Barzagli-Chiellini-Bonucci, da muchísima seguridad. En esa línea y como gran sorpresa global de la lista, aparece De Sciglio. Busca consumar su estilo.

México: Más presión que satisfacción, aunque más alegría de la imaginada. La selección azteca ha vivido comúnmente en una espiral peligrosa que se debate entre lo que de ellos se espera en su país y lo que generan lejos de sus fronteras. La realidad es que el campeonato mexicano tiene nivel individual alto respecto al resto del continente, pero igualmente es cierto que su capacidad competitiva siempre ha quedado en entredicho cuando tenía que buscar réditos exteriores. Incluso los propios jugadores aztecas sufren a día de hoy esa presión, la de ser muy valorados en sus clubes y normalmente poco importantes en los proyectos extranjeros que les requieren. Hay casos aislados y, por suerte, cada vez más, pero sobre todo, la gran diferencia es que ahora se rompieron barreras. A nivel juvenil México ha respondido sobradamente en los últimos tiempos, pero el gran elixir fue vencer los pasados Juegos Olímpicos con una grata imagen, cohesionada, intensa y de gran valor colectivo, que les empujó a superar a Brasil en la final que tenía todo preparado para el reinado canarinho. No estará el héroe de aquellos días, el lesionado ‘Cepillo’ Peralta, ni su acompañante Fabián, pero sí estará de regreso ‘Chicharito’ Hernández, en una versión sin lesiones y descansada respecto a otras ocasiones. Eso sí, el problema es y seguirá siendo el gol. Corona bajo palos, creciente central Diego Reyes o extremo Barrera, así como la interminable historia como mediocentro global de Torrado, seguirán dando forma a un colectivo que depende excesivamente de lo que pueda aportar Giovani Dos Santos. No se pierde ni un torneo, pero nunca fue fiable y viene de una mala época en sensaciones.

Japón: Una vez más, el combinado nipón ha sido el primero de todo el planeta en cerrar su clasificación mundialista para 2014. Desde hace una semana, los Samuráis Azules saben que disponen de todo un año de preparación para la cita clave, a la que llegarán en uno de sus mejores momentos históricos. Ha multiplicado desde entonces su rol de país exportador de promesas a clubes europeos y ha elaborado un campeonato mediático, especialista en marketing y vendido a los grandes consumidores futbolísticos del planeta. Un trampolín ideal que ha propiciado que su selección sea hoy la más valorada, querida y respetada de toda Asia. Kawashima (Standard) bajo palos, defensas competitivos Nagatomo (Inter), G.Sakai (Stuttgart), H.Sakai (Hannover), Yoshida (Southampton) o Uchida (Schalke), centrocampistas diferentes como Hosogai (Leverkusen), Inui (Eintracht), Kiyotake (Nurnberg), Honda (CSKA) o Kagawa (Manchester United) y delanteros que intentan terminar con el mal endémico del gol como Havenaar (Vitesse) u Okazaki (Stuttgart), aseguran muchísimos detalles interesantes para seguir progresando. Una selección liderada por un conocedor exhaustivo como Alberto Zaccheroni, que espera constatar su capacidad en un torneo que pone a prueba su crecimiento competitivo. El gigante asiático amenaza de nuevo y cada vez con mayores argumentos.

Previsión: Brasil-Italia parten con favoritismo pero prefiero pensar que Japón-Máxico están preparadas para competirles y retarles puntos que pueden servir para que no cumplan esas expectativas.

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