Histórico
25 junio 2013Jose David López

Confederaciones: ‘Treintañeros’ en la portería

La experiencia prima, suma, acumula méritos y extrapola muchos problemas a otras cuestiones. Se podrá criticar una acción, un error o un desfase puntual que amargó la cita al graderío, pero la línea a seguir perderá muchos argumentos dolorosos si la identidad de quien aparece como protagonista, conoce a fondo la profesión. Porque no se trata igual al ‘novato’ que al veterano. Porque no se mira igual al recién llegado que al que siempre estuvo. Porque se encuentran muchísimas más facilidades para debatir con el jovenzuelo que carece de ímpetu y carácter, que no hacerlo contra aquél que sonríe de picaresca cuando sabe que él y sólo él puede haber provocado un caos irreparable. Porque los años son moratones y heridas que ya cicatrizaron en las piernas, y desde luego en el corazón, del que peina canas con aplomo.

El fútbol es, seguramente, uno de los deportes que más cruel y a la vez afectivo, es capaz de mostrarse con los que vivieron largas etapas en el césped. Y de entre todos ellos, (absténgase de esta frase oportuna el mítico e imperecedero Ryan Giggs), los porteros ejercitan sus músculos y rentabilizan su carrera más que ningún otro. Son muchos quienes se atrevieron a la ‘cuarentena’, la mayoría sabe que el éxito podrá ser alargado tomando las debidas precauciones y, además, cuantos más números aumenten sus cifras de partidos, mayor será la capacidad que tendrán para asumir nuevos retos. Pueden ser titulares o suplentes que ayuden a la aclimatación del joven. Pueden ser desconocidos que apenas trabajan en la sombra de los héroes o aquellos que ni salen en la foto. Pero sea cual sea su rol, siempre están. La experiencia es el mayor grado que el fútbol premia en muchos escenarios y, el alto porcentaje de ‘treintañeros’ que se darán cita en la Copa Confederaciones, así lo demuestra.

De las 8 selecciones clasificadas para la edición 2013, solo una de ellas, Uruguay, pondrá de titular a un guardameta que no llegará a la cifra clave (no solo por este post, sino que para muchos futbolistas representa la edad en la que empiezan a tomar decisiones más serenas y equilibradas a un futuro tranquilo). El único, será Muslera, más allá de que si sufriera cualquier percance, a sus espaldas tendría a dos suplentes que sí cumplirían la máxima de los 30 años (Silva que los suma hace meses y Castillo que los superó hace mucho, 35). Y es que resulta hasta paradójico que, sea cual sea la naturaleza competitiva o dimensión del país, las siete restantes selecciones vayan a poner de inicio a porteros que abanderan la experiencia como valuarte de su actual momento de éxito personal. Un premio a la consistencia, a los cuidados intensivos de muchos años y, desde luego, muchas charlas para sostener tantos ceros en su currículum (ése que los porteros nunca pueden exagerar en goles por su propio bien).

Esta Confederaciones deja hueco para tres auténticos virtuosos vanagloriados por títulos y respeto internacional. Ellos han levantado muchos de los últimos grandes torneos en los últimos años. Porque si Buffon, Casillas y Julio César saben de algo, es de superar momentos turbios para acabar siendo protagonistas con una parada, una acción de reflejos o un simple momento de incertidumbre donde se mostraron solventes. Una sangre fría a prueba de escenarios de élite que vuelve a reunirse en un stage de esta índole, pues los tres, han tenido que superar meses complicados para regresar por donde solían. Seguramente nunca habrá recibido tantas dudas como la noche en la que Buffon encajó un gol lejano de Alaba en el Allianz Arena. Seguramente casillas no habría pasado jamás un curso tan en el ostracismo por una polémica inexplicable fraguada en el orgullo de su entrenador. Seguramente no sería imaginable que el portero de la todopoderosa selección brasileña acabara siendo un Julio Cesar recuperado para la causa siendo el meta de un club descendido en la Premier. Tres ejemplos donde, pese al mal momento personal, se impone la cabeza, el temple, la experiencia.

Premisas que, a menor escala y en diferentes términos, cumplen Corona (32 años) en México (imponiéndose al portero estelar y mediático del país como ‘Memo’ Ochoa’), Kawashima (30 años) en Japón pese a aguantar durante mucho tiempo críticas por ser el mejor de los peores en su país, el mítico Enyeama (30 años) en Nigeria tras haber fracasado en su intento de asentarse en clubes de nivel europeo y hasta el absolutamente desconocido Samin (35 años) en Tahití. La veteranía se asienta en las selecciones y esta Copa Confederaciones demuestra que los ‘treinteañeros’ son la corriente acertada.

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