Histórico
28 junio 2013David De la Peña

Brasil: Las cinco claves de un Scolari competitivo

La selección brasileña atravesaba por un momento muy delicado. Tan delicado, que su participación en la Copa del Mundo de 2002 estaba en riesgo, y esto, para un país con la tradición futbolera de Brasil, era una posibilidad inasumible. El miedo a tal fracaso y su cartel de especialista en torneos “mata-mata”, hicieron que la Federación Brasileña llamase para la causa a Luiz Felipe Scolari, que salió entonces del Cruzeiro para encauzar la clasificación a la cita de Corea y Japón, y acabó, apenas un año después, ganándose el respeto de toda la torcida gracias a la consecución del pentacampeonato. Scolari abandonó el cargo tras el éxito, y, si nos centramos en su trayectoria al frente de selecciones en fases finales, hay que mirar a Felipão con el máximo respeto. Tras ser campeón del mundo en Corea y Japón, cogió las riendas de la selección portuguesa, a la que haría finalista de la Eurocopa de 2004 y semifinalista del mundial en 2006. Mano Menezes logró la medalla de plata en los JJOO de Londres, pero aquello no fue suficiente para arraigar confianza en la federación de cara a la cita histórica de Brasil 2014. Scolari volvería entonces, en noviembre de 2012, a tomar las riendas de la canarinha, y por lo que estamos disipando en esta Copa Confederaciones, hay varias claves que pueden llevar a la Seleçao a un buen nivel competitivo.

 1. Libertad para los laterales: Brasil está jugando en un 4-4-2 lleno de matices. El primero, la absoluta confianza en sus laterales: Dani Alves y Marcelo. No se puede cuestionar que ambos han tenido momentos de mejor fútbol en su carrera, pero tampoco se puede cuestionar la grandeza de sus figuras. Brasil, carente de un mediocentro con la suficiente responsabilidad, nivel y criterio, para cargar con el peso de la salida de la selección, focaliza su progresión en los laterales. La técnica e influencia de Marcelo y Alves en la salida de balón les convierte en un elemento clave para que el equipo pueda progresar con garantías. Y una vez la pelota está en campo rival, su comportamiento es de extremos en el más amplio sentido de palabra, teniendo incluso libertad para jugar por dentro en ¾ de campo. La gran esperanza de Scolari es que ambos lleguen al máximo nivel a la cita de 2014, y de momento, en esta Copa Confederaciones, está dejando claro que tienen todo su respaldo, a tenor por lo visto en su planteamiento.

2. El triángulo defensivo: A pesar de que la propuesta brasileña no es demasiado atractiva en muchos términos, no quiere decir que por momentos no sea arriesgada. La tremenda altura de los laterales y la libertad creativa de los mismos en campo rival, implica que la retaguardia quede desprotegida una vez la pelota se pierde. Hay tres elementos absolutamente decisivos a la hora de equilibrar: Thiago Silva, Luiz Gustavo y David Luiz. Thiago es, a día de hoy, el mejor central del mundo. Su talento defensivo en todas sus vertientes hacen que el equipo pueda permitirse ciertas concesiones. Todo lo que implique lectura de juego, lo barre Thiago Silva. David Luiz es bastante más desordenado, pero puede ser una pareja interesante para Thiago. Luiz va más lejos, intenta ganar balones imposibles y además, físicamente, tiene la capacidad de ganar disputas lejos de posición. Y el área de terreno a cubrir, sin laterales defensivos, es amplio. El tercer hombre es Luiz Gustavo. El mediocentro del Bayern es el más posicional, guarda el sitio y protege las conducciones de los hombres ofensivos rivales. Con Brasil se está comportando como un futbolista poco impetuoso e inteligente para guardar la posición, y su aportación, -a pesar de que quizá hay otros futbolistas con los que el seleccionador no cuenta de mayor nivel individual-, es clave por adecuación al modelo.

3. El doble pivote: Luiz Gustavo es un elemento clave en la transición defensiva, y su labor con pelota es algo más limitada, que no poco importante. Brasil va a priorizar salir por fuera, o que Thiago Silva o David Luiz encuentren a los futbolistas de ¾ de manera directa. Luiz Gustavo tiene una gran virtud cuando el equipo tiene la pelota, y es su apoyo por detrás de ella. Cuando Brasil no puede progresar, el poseedor se puede dar la vuelta y por lo general, encontrará a Luiz Gustavo bien posicionado para recibir. Él después no le dará demasiado ritmo a la acción, pero tendrá una ventaja posicional suficiente como para orientarse y dársela al compañero mejor colocado. Paulinho, su compañero en el mediocentro, es algo totalmente diferente. Su relación con la elaboración del juego es escasa, pero tiene una habilidad al nivel de los mejores del mundo para pisar área. Además, sus cualidades técnicas para resolver acciones en el área rival son de categoría, por lo que la función principal de Paulinho es descolgarse y rellenar área -algo que con Neymar de segundo punta es vital-. Su posición adelantada y sus condiciones físicas ayudan, además, a conseguir robos a buena altura.

4. Los hombres exteriores: Hulk, Oscar o Moura, principalmente en esta Copa Confederaciones. Todos parten desde una posición lateral de medio campo, pero en la mayoría de los casos su influencia será interior, con Alves y Marcelo rellenando sitio fuera. Hulk en derecha es atracción y disparo con su brutal pierna izquierda. Oscar partiendo de izquierda es libertad total, juega por dentro y es un elemento importante para darle posibilidades al juego entre líneas. Aunque una de las grandes y jugosas posibilidades que da tener a ambos en el campo, es que en caso de necesidad pueden actuar abiertos a pie natural y mandar balones al área. Hulk es potentísimo, y sin necesidad de un desborde excesivamente brillante, es capaz de proteger el cuero y sacar centro lateral. Oscar, por su parte, tiene un muy buen empeine interior en su pie derecho, y esto le permite la posibilidad del centro lateral sin necesidad de desbordar. La tercera alternativa es Lucas Moura, que es, de los tres, el que más arraigado tiene el juego exterior, pero que en caso de estar suelto por dentro tiene la capacidad de regatear y dinamizar los ataques de forma brillante.

5. Neymar-Fred: Quizá, la gran alegría táctica para el espectador sea el rol que Scolari pretende darle a Neymar. Este 4-4-2 le libera de manera rotunda, permitiéndole conectar con la elaboración, caer a banda si piensa que es allí donde va a obtener la ventaja, y por supuesto, pisar área. La figura de Paulinho es importante en este caso, puesto que el de Corinthians se apartará en la construcción y un Neymar decidido podría tener peso metros más atrás. Y por supuesto, Paulinho lo es también para pegarse en el área y conseguir  zonas de remate, algo que Neymar, por su naturaleza, no hará. El hecho de que Fred sea su pareja arriba es más que interesante. Cierto que Jô podría activar mucho mejor los espacios, pero Fred es un gran complemento para Neymar. Su juego de espaldas permite que el flamante fichaje del Barça pueda apoyarse y tirar paredes, probablemente la gran especialidad de su juego por su talento para leer hacia donde y cuando correr cuando la suelta. Evidentemente, la labor de Fred, además, será la de hacer goles, y su racha en su última etapa (42 goles en las dos últimas ligas) indican que tiene una buena relación con la red.

Cinco claves que, de momento, sitúan a Brasil como mínimo, en la sensación de estar en el buen camino, y aunque el objetivo evidente sea su mundial en un año, esta Copa Confederaciones es una bonita forma de ver si pueden o no cumplir las expectativas.

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