Histórico
25 junio 2013El Enganche

Bayern: La señal de Pep Guardiola

Por Fran Alameda (@Fran_Alameda)

A Angela Merkel le gusta el fútbol. Con esta ceremonia de apertura acabo de eliminar a un par de lectores de este texto. Y a miles aficionados los he borrado del fútbol. El objetivo era que se quedaran a leer aquellos que pueden superar el desdén a una nación a partir de una cabeza visible. Y aquí, Josep. Pepe, si se quiere. Guardiola para los videojuegos. Y el Pep para los místicos, que en este episodio son los menos sospechosos.

El tipo, el entrenador, llegó enfundado en un traje gris de los que utilizan los que quieren distinguirse del resto sin ánimo de hacer ruido. Y un camisa pareciera que roja que para decepción mía no conjuntaba con la primera equipación del Bayern (léase Bayan con acento cataloalemán). Un borroncito en un encuadre que un tipo de Santpedor entendía como fundamental para empezar con buen pie. La presentación fue bastante española –catalana, si se quiere– en realidad, no por el idioma, el cáterin o los periodistas, sino por los fallos tecnológicos, que solo podía pasar porque había cierto tufo ibérico en aquel lugar. (Rueda de prensa completa justo debajo)

La Santísima Trinidad muniquesa vigilaba a Pep mientras el folio de éste apuntaba a fluido alemán al menos hasta que llegaran las preguntas. Ellos mismos –Guardiola y el folio– lo advertían al poco de comenzar. Aunque para la posteridad quedará el sacrificio de haber aprendido alemán para comunicarse en Alemania. Qué ocurrencia. El caso es que al entrenador, con todos mirando, le ubicaron en el altar del fútbol, que una sociedad estrictamente meritocrática es algo sobrenatural. Aquella escena pareció el principio de una comedia romántica, inclusive más dulce que Amelie o Posdata, en la que todos acaban follando salvajemente a golpe de copa (qué más da si de alcohol o de Bundesliga si al final todo acaba igual).

Alemania es un país que consume alcohol por encima de sus posibilidades, quizá para refrendar su posición dominante en la economía o contrarrestar la maquinaria inerte de su interior. Solo el fútbol es allí una fiesta, pero el caso es que todo el país acabó hablando de Guardiola. Pep, realmente, es un alemán con tintes catalanes. Nada de español, en realidad. Pero a la rueda de prensa le faltaron los aplausos como colofón a la magnífica puesta en escena. El Bayern presentó a su tótem; su tótem presentó a su Alemania querida. El orgasmo comenzó en el minuto uno. Pero tranquilidad. Como la mujer desnuda al principio de todas las pelis, se trata tan solo de una buena señal.

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