Histórico
9 mayo 2013Jose David López

Valladolid: El pastel pucelano de Bruno Neto

Compartir un postre tiene sus riesgos. Si eres un auténtico devorador de chocolate, el hecho de compartir algo de tanto valor personal, acaba siendo un esfuerzo a superar. Si no te gustan demasiados los alimentos con excesos calóricos, casi preferirás que alguien te ayude a terminar con el plato. Bruno Neto, un joven chico brasileño que llegó a España hace unos años para jugar al fútbol en Valladolid, es amante de las tartas, los pasteles y todo lo que contenga un sabor dulce. Tanto, que en su búsqueda diaria de minutos con el equipo blanquivioleta, ha invitado a toda la plantilla pucelana a compartir uno de sus últimos caprichos, mostrando su alegría al lado de dos de sus referentes ofensivos, Manucho y Javi Guerra. Hasta aquí, la historia de Bruno Neto bien podría ser la de un adolescente que accedió al José Zorilla desde la cantera o que había llegado en un traspaso semi-desconocido hasta la fría Castilla, pero esa foto con los dos jugadores de la primera plantilla, destapó el pastel más grande, el de su ‘otra’ vida.

Un comentario con el hashtag #vamospucella en su perfil de Twitter rozando la medianoche española un lunes, servía a Bruno para mantener esa aparente sensación de interactuación con sus seguidores. Estos, teóricamente disfrutaban con sus puntos de vista sobre el modo de vida en su nueva ciudad, las peculiaridades de ser jugador del club, momentos personales que seguían alimentando su carrera y, desde luego, aquellos que servían para mantener activa una enorme mentira. Porque jamás existió un Bruno brasileño en Pucela, porque nunca se le vio recibir órdenes de Djukic y porque, desde luego, está prohibido comer tartas durante la temporada. Sólo lo último provocó que su sueño terminara abruptamente y se conociera su verdadero perfil, el de un joven que soñó despierto que era jugador profesional del Real Valladolid.

Aquella fotografía, donde mostraba restos de su último pastel de pudin devorado (en sus mejores deseos junto a los dos delanteros del club), delató una experiencia única, la de un chico soñador, amante del deporte rey, que durante años estuvo ejerciendo como futbolista pucelano en las redes sociales. Era una estrella del futuro, una promesa que había encontrado el primer paso de su sueño en Europa, que empezaba a conocer las mieles del éxito y que había encontrado en España ese trampolín para seguir progresando. Su cuenta de twitter mostró durante mucho tiempo todo tipo de mensajes, opiniones y fotografías de su vida en blanquivioleta, aunque el mayor de sus pasteles lo había preparado con todo detalle en su propia página web.

En ese universo, Bruno había preparado una cabecera con su dorsal en el club (sin nombre, desde luego), con lo que daba la bienvenida a los osados que se interesaban por su desconocida carrera. ¿Pero cómo llegó hasta allí? El delantero se crio profesionalmente en Santa Cruz de Recife, uno de los clubes más conocidos del estado de Pernambuco (aunque lejos de primer nivel brasileño), donde destacó, alcanzó fama y se ganó un traspaso europeo que acabó en Valladolid. Pero no es un jugador cualquiera, sino una de las grandes referencias de gol, por lo que Eylo Motor (una empresa automovilística de la ciudad) y el propio club, le llegaron a regalar un coche por sus méritos de cara a puerta. Sí, Bruno fue capaz de lucir una foto de su nuevo coche en la red, pues quería compartir con sus seguidores el cariño que le estaban demostrando en España.

En apenas unos meses, logró ocho goles que le dieron siete puntos al club, sirviendo para varias remontadas determinantes para seguir aspirando a los objetivos de la temporada. Esas cifras y su mejoría notable con el paso de los partidos, han servido para que los clubes europeos de mayor nivel, empiecen a dejarse caer en su entorno. Tanto, que como sólo firmó por unos meses en Pucela, es más que posible que aproveche su momento de gloria para alcanzar mayores metas personales (no obstante, recibe propuestas del Milan). Aunque para eso ya habrá tiempo, pues recalca en varias fotos y comentarios, que necesita tiempo para adaptarse mejor al nivel y ritmo del fútbol del continente que le abrió los brazos. Tan agradecido estuvo, que se volcó con la campaña de abonados intentando impulsar a la afición, e incluso mostró detalles con fotografías de cada día de concentración veraniega previa a la nueva temporada para alimentar los sueños de la hinchada.

Un sinfín de juegos y sensaciones vestidas de blanquivioleta, aunque solo en su cabeza. Dos compañeros le ayudaron a mantener vivo el site que daba forma a su perfil de futbolista, que durante años contó las andanzas de un brasileño que empezaba a triunfar en Valladolid. Por desgracia, aquella tarta compartida con Manucho y Javi Guerra, fue el detonante que desveló la mentira, pues pocas horas después, tras ser encontrado por un periodista, sus deseos fueron eliminados sin dejar rastro en la red. Desde entonces, nada se sabe de Bruno Neto, pero no se descarta que su vida futbolística haya encontrado otro epicentro donde seguir amontonando sueños. Y es que pasteles, no sólo hay en Valladolid…

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