Histórico
16 mayo 2013El Enganche

Real Madrid: Mourinho, adiós con aroma a fracaso

Por Alberto Piñero (@pineroalberto), periodista cobertura diaria Real Madrid

Tres años se lleva hablando en Madrid del fin de ciclo culé, y al final parece que el fin de ciclo ha llegado antes a la propia Casa Blanca. Al menos, el de José Mourinho en el Real Madrid. Compareció ante los medios de comunicación tras ser eliminado por el Borussia Dortmund, y su discurso sonó derrotista, sonó apagado, sonó incluso inculpatorio (“aquí me odian”). Albergaba todavía alguna duda de que, siendo eliminado como finalmente fue, pudiera salir en rueda de prensa y gritar a los cuatro vientos que se quedaba, y que todo lo acontecido este curso era agua pasada en pos de llevar al Real Madrid a la Décima. Lo que sucedió la temporada pasada tras caer ante el Bayern, vamos. Pero no fue para nada así. Más bien todo lo contrario. Dio todavía más síntomas de que su despedida estaba a punto de llegar. Las dudas se han disipado. Creo que si este martes no se decidió a anunciar su marcha fue sólo porque aún queda por jugarse la final de la Copa del Rey.

Y no es un análisis precipitado por una única rueda de prensa, de una única eliminación, sino que es todo parte de un largo recorrido que viene trazando el técnico, al que desde noviembre se le veía más lejos que cerca del Real Madrid. Con muchos menos indicios se hubiera dado ya por sentada la marcha de otros muchos entrenadores. Sólo el afán de protagonismo y el misticismo que acostumbra a dar el técnico a su propia figura y a su futuro hace que no se cierren a cal y canto todas las posibilidades. Sea como fuere, si por lo que fuera no se marchara Mourinho por su propio pie al final de esta temporada, al menos alguien que esté por encima de él en el Real Madrid, si es que lo hay, debería dar una explicación de cómo se ha podido recoger tan pocos frutos habiendo tenido tantas y tantas herramientas para ello.

Pues pese a ser uno de los técnicos que más poder ha congregado y más licencias se le han concedido, José Mourinho se irá sin haber completado su obra en el Real Madrid. Bueno, más que incompleta, su empresa ha resultado tremendamente decepcionante para lo que se esperaba de él. Llegó con la vitola de gurú, de salvador, y a su marcha habrá ganado, en el mejor de los casos, una Liga y dos Copas del Rey. Poco bagaje para haber gozado de una de las mejores plantillas de la historia del Real Madrid, con una inversión de 180 millones de euros en sus tres temporadas, a la que habría que añadir los otros 250 millones del verano de 2009, los cuales también pudo disfrutar. Con mucho menos, el ahora golfista Bernd Schuster también ganó una Liga, y en dos años, sin ir más lejos.

Sí es cierto que ahora el Real Madrid ya es cabeza de serie en la Champions, que ha llegado a las semifinales durante tres años consecutivos. Y no se deberían minimizar estos logros, pero francamente, siguen siendo escasos para todos los mimbres de los que se disponía. Digamos que la excepción era que el Real Madrid cayera seis años consecutivos en octavos de final, no que alcance las semifinales. De hecho, seguro que en las conversaciones que mantenía con Florentino Pérez allá por la primavera de 2010, el presidente blanco no le pediría quedarse cerca de los títulos, sino que le pediría los títulos. Ese era el objetivo último y principal: conquistar la Décima… y ahí se ha fallado.

Por otro lado, no es menos cierto que el Real Madrid le ha tomado por fin la medida al Barcelona en los Clásicos. La labor de desgaste hasta llegar a la situación actual es encomiable. Pero en las tres temporadas en las que ha estado Mourinho en el Real Madrid, no es menos cierto que el Barcelona ha ganado dos Ligas (contando esta misma), y una Champions League. Ha ganado más títulos que el propio Madrid con Mourinho. Y lo ha hecho tanto con Pep Guardiola en el banquillo, como con un Tito Vilanova ausente mucho tiempo este curso. Así pues, se puede concluir que en esta etapa con Mourinho que seguramente termine próximamente, el Real Madrid ha dado varios pasos hacia adelante, pero ni mucho menos todos los que se esperaba en verano de 2010.

A lo que hay que añadir que, tras su marcha, el club deberá retomar otros temas en los que se ha desandado también mucho terreno. Véase en la imagen pública tras los cientos de polémicas en las que se ha inmiscuido el técnico y ante las que el club ha dado la callada por respuesta. Véase en las relaciones sociales, ya sea con los medios de comunicación, como con la propia masa social del Real Madrid, ahora dividida. Y sobre todo, en la armónica convivencia de una plantilla que, lejos de ser esa que lloraba por su técnico como la del Inter de Milán, tiene muchísimos frentes abiertos. “No me preocupa el futuro de Mourinho, sólo lo que me pase a mí y al Real Madrid”, dijo Cristiano Ronaldo este mismo martes. Una diferencia notable con respecto a lo que pueda decir Materazzi, sí. Por algo será. Quizás porque ahí también ha patinado el técnico. Una más, para terminar con un balance para nada satisfactorio con lo que suponía que debía ser cuando llegó.

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