Histórico
8 mayo 2013Jose David López

Manchester United: David Moyes, mi favorito post-Ferguson

“La bebida alimenta vuestra sed, vuestra libertad y vuestra paz interior, pero emborracha todo lo que os rodea, incluido el último vaso que os permite esas licencias, el fútbol”, gritó al quinto día ese joven escocés malhumorado que venía de sacar los colores al Real Madrid en Europa con la humildad y sacrificio. No tardó más Alex Ferguson en mostrar su desencanto con la actitud pasiva, fría y hermanada con los excesos etílicos que mostraban algunas de las estrellas que debían levantar aquella desastrosa crisis que les había llevado a ser colistas. Años después supimos que estaba “deprimido” por el pésimo nivel físico de la plantilla y las crítica feroces desde su llegada, apuntaban directamente a algunas de sus estrellas (se dice que esas voces iban a Norman Whiteside, Paul McGrath y Bryan Robson). El resultado, más allá de unas primeras semanas que casi le cuestan el empleo, fue mejorando hasta alcanzar la tranquila mitad de tabla a base de modificaciones y nuevas medidas disciplinarias que le hicieron ser odiado por sus jugadores.

De aquello hace ahora casi veintisiete años. Toda una vida anclada al sentimiento mancuniano, rompiendo estadísticas, destrozando records y siendo referente absoluto en cuanto a longevidad en las islas y en el fútbol actual. Del chico de ‘carrillos’ enrojecidos, al Sir más respetado de los banquillos de Inglaterra. Del joven que llevó al Aberdeen al día más feliz de su historia, al eterno ‘mastica-chicles’ del deporte rey. Del prometedor entrenador que apuntaba maneras desde el humilde costumbrismo escocés, al legendario técnico con graderíos a su nombre y millones de seguidores en todo el planeta. Ese chico se despedirá a final de temporada, como así lo ha asegurado el club mancuniano. Sir Alex Ferguson apura sus años-meses-días en el vestuario de un Manchester United que le debe todo y que le despedirá con honores, con un día para la eternidad, como quien ve su vida entera pasar en un simple ‘bye’.

Tras su paso, el vacío será imposible de recuperar y el osado que logre afrontar el rol de sustituto, jamás estará a la altura de quien le dejó su lugar. Pero antes del paso, Ferguson lleva años estudiando tanto el mercado de entrenadores, como la analítica que cada cierto tiempo le obliga a ser cauto: “Aguantaré hasta que mi salud me lo permita, pero tengo pensado dos-tres años más”. Esa frase, casi patentada, es repetida cada vez que aparece en escena, pues el mundo futbolístico entiende la realidad privilegiada de su posición. No solo ostenta el que seguramente sea el banquillo más deseado de la historia del fútbol inglés, británico y posiblemente mundial, sino que será solo él quien decida cuándo, dónde, porqué y, sobre todo, quien es el ‘elegido’ para mantener las premisas y la conducción segura de este gigante mancuniano al que le cortarán la cabeza. Y para quien escribe y analiza, hace tiempo que la elección está madurándose y desarrollándose para ser oficial cuando legue el momento. El próximo técnico del Manchester United puede ser (es mi apuesta) David Moyes.

Existirían numerosas teorías que abundan en mi cabeza para explicar el porqué de ese premonición, las causas de semejante conclusión y las razones que acabarían por desembocar en el nombramiento del actual técnico del Everton, pero una supera a todas las demás y no habla de nada que no sea fútbol en estado puro. Moyes, abandera las mismas premisas de identidad, orgullo y trabajo como base para canalizar la conducta perfecta rumbo a grandes títulos y así lo ha expuesto durante sus extraordinarias campañas con el simpático club de Goodison Park. David es escocés (como Ferguson), es uno de los directores más experimentados de la Premier, está acostumbrado a proyectos a largo plazo como demuestra con sus once temporadas en la parte Blue de Liverpool (tercer entrenador del fútbol inglés que más tiempo lleva en un banquillo tras el propio Sir Alex y Arsene Wenger) y conoce a la perfección la naturaleza, la historia, el papel y la representación de lo que es la ‘marca’ Manchester United en el mundo. Y a todo ello, le podemos sumar una estrecha amistad y respeto con el actual líder de Old Trafford.

La leyenda e idiosincrasia que proyecta el líder del fútbol inglés, no permite imaginarse un técnico polémico, rebelde, justiciero o agresivo como dueño de su romanticismo y trasparencia con sus seguidores. Moyes aboga por la continuidad, el respeto, lo metódico y la juventud, pues ha sido uno de los técnicos que más réditos ha sabido sacar a la cantera de un club no especialmente atractivo para ello como el Everton (Rooney, Lescott, Rodwell, Barkley, Baxter…), además de haber sacado rentabilidad máxima a sus necesidades de mercado con las ajustadas cuentas Toffees y convertir a jugadores secundarios en auténticos referentes internacionales en sus posiciones (Cahill, Yakubu, Pienaar, Arteta, Osman, Baines, Fellaini…). Renovó conceptos, transformó la entidad, catapultó a un club humilde en un competidor eterno y hasta fue capaz de llevarlo a la mismísima Champions League, un trono que este mismo curso ni siquiera ve tan lejos. Es más, su fuerza interior y simpatía, desprenden un encanto especial en las calles de Manchester pues, desde luego, ha sido el protagonista clave en la historia actual del fútbol en Liverpool, logrando que sus chicos Blues sigan superando a los Reds en la clasificación estos años.

Incluso si aprovecháramos la lealtad hacia sus aventuras, proyectos o contratos, David Moyes tiene terreno ganado sobre cualquier de sus contrincantes para semejante puesto, ya que ninguno de los que el mercado coloca como ‘diablo’, ha permanecido más de tres cursos en sus clubes anteriores (Laurent Blanc, José Mourinho, Carlos Queiroz…). Alejado del foco mediático, con la receta tradicional y de pretensiones únicamente deportivas, David Moyes es un gerente tan exitoso y querido como respetado por todos aquellos que disfrutamos el fútbol inglés más puro, sin estereotipos polémicos y sí conservando esa sustancia tan propia del fútbol británico que nunca pierde el Manchester United (que sigue siendo el más inglés-británico en sus fichajes y organización). Pese a la única merma de no tener experiencia en competiciones de primerísimo nivel de manera continuada y en la ausencia de títulos en su coqueto palmarés, David Moyes es mi favorito para convertirse en sustituto de Sir Alex Ferguson más temprano que tarde.

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