Histórico
25 mayo 2013David De la Peña

Champions: Planteamientos del Bayern Munich-Borussia Dortmund

Final Champions League 2013

Cuesta elegir una entre todas, porque han sido muchas. El Bayern Munich se ha exhibido una y otra vez en esta Champions League, así que inevitablemente cuesta elegir una de ellas. Silenciaron el Emirates con una superioridad arrolladora, empequeñecieron a una Juventus que empezaba a ser mirada con cierto respeto en toda Europa, y bueno, al Fútbol Club Barcelona de Leo Messi lo maltrataron con saña. Han ganado la liga alemana con 25 puntos de ventaja, y durante el camino han ido arrasando récords como si estuvieran ahí, dejados por casualidad.  Han hecho todo eso y, sin embargo, yo no miro al Borussia Dortmund y lo veo pequeño. Será el fútbol, supongo.

O quizá me acuerde de cuando Lewandowski miró a las cámaras con cuatro dedos levantados, mientras los de blanco recogían otra vez la pelota de entre las redes de las faldas de aquella enorme pared amarilla. Nadie se podía imaginar que aquel polaco que vivía a la sombra de Barrios iba a usurpar la corona de un escudo que sentía más cerca que nunca la décima Copa de Europa. Claro, que tampoco nadie podría imaginarse que aquellos alemanes iban a marcar dos veces cuando toda Málaga celebraba. Quizá el hecho de llegar hasta el final habiendo hecho cosas imposibles sea lo que me haga mirar al Borussia y no verlo pequeño.

La baja de Götze debería hacerme cambiar de opinión, pero, incoherentemente, no lo veo tan claro. Cierto que el canterano es un futbolista descomunal, de esos que tienen tantos recursos cuando se relaciona con la pelota que el hecho de que no esté cerca de ella durante la final debería alejar las opciones de que el Dortmund esté cerca de la copa. Pero el último Borussia que triunfó ante el Bayern fue más rígido, menos bonito. El último Dortmund que ganó al Bayern se preocupó, sobre todo, de que el excelso juego exterior bávaro (probablemente el mejor del mundo) tuviera las alas atadas. Y claro, hacer eso con Reus y Götze jugando a la vez era más difícil.

Este será el primer gran aliciente de la final con respecto al planteamiento de Klopp. La salida lateral del Bayern con el apoyo interior de Schweinsteiger es una maquinaria perfecta. Lahm y Alaba tienen técnica para, en campo propio, devolverla, controlar, conducir, o incluso desbordar, y son los encargados de crear siempre las primeras ventajas. En campo contrario las posibilidades se multiplican, porque Lahm y Alaba son capaces de doblar por dentro o por fuera a los extremos, y defenderles se vuelve tarea casi imposible. Grosskreutz–Kuba son futbolistas de largo retorno, agresivos, implicados, y que ya han hecho esta función. Así que quizá, la baja de Götze le sirva a Klopp como excusa para mostrar la versión del Borussia Dortmund más sólida por fuera, la que más problemas creó al Bayern.

Además, a Heynckes también le falta su mediapunta. La baja de Toni Kroos significa que cerrar opciones por fuera, provoque al Bayern no tener una solución de primerísimo nivel por dentro, como sí ofrece Kroos, un brillante futbolista, y una pérdida de mucho valor para el equipo bávaro. Müller no dará la recepción interior y una posterior continuidad, y si la pelota no llega una y otra vez a línea de fondo su influencia es menor, porque se aleja de la zona donde es más productivo (la banda derecha). Lo lógico sería ver a un Dortmund en repliegue medio y siendo bastante ancho defendiendo, procurando tener siempre futbolistas cerca de los costados que lleguen a las ayudas y no permitan al Bayern encontrar línea de fondo con asiduidad.

O al menos, esto espero yo, porque tengo bastante claro que un Schweinsteiger acertado en el inicio de la jugada tira por tierra cualquier idea preconcebida. Hablamos del faro del equipo, del primer receptor de los centrales, y de un jugador con una sangre fría brutal para, a pesar de recibir cerca de su área, tener la técnica y el criterio suficiente para que su atracción provoque un desajuste entre los centrocampistas rivales y que su equipo progrese en ventaja. El nombre de Reus se antoja decisivo. Un Reus pendiente de Scweinsteiger y que tenga la suficiente actividad para que encimarle con constancia no sea una barrera una vez reciba la pelota.

Porque en mi opinión, el nombre de la final para el Dortmund es Reus. Una labor defensiva que por características del rival tendrá que hacer sí o sí, y una frescura para que los robos tengan en él un conductor lo suficientemente acertado como para eliminar a Javi Martínez y que la redonda se acerque al área de Neuer. Después, ya sabemos qué sabe hacer el polaco. La final se antoja preciosa, y veremos si la adaptación de Klopp tiene éxito ante un equipo que arrasa rivales, que tiene un plan colectivo brillante, y que por si fuera poco, cuenta con un elenco de estrellas en el que quizá destaque un Frank Ribery que llega en un momento de forma exultante.

Podcast El Enganche: Final Champions League 2012-2013

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