Histórico
25 mayo 2013Jose David López

Champions: Nombres de la Final Bayern-Dortmund

Cinco Copas de Europa (de diez disputadas en su historia). Un año glorioso que posiblemente termine con triplete. Una despedida brillante para el entrenador más respetuoso y profesional de cuantos quedan en la élite. Y, sobre todo, un sinfín de historias personales que se cruzaban y completaban el círculo deseado por todos los bávaros. El Bayern de Múnich vuelve a ser campeón continental con total merecimiento. Supo aguantar su momento de debilidad inicial para reaccionar, golpear y terminar por citarse con la historia en el tiempo final tras 12 años de sequía europea. Lo buscó más, lo refrendó en los minutos en los que otras veces sufrió caóticas derrotas y acabó por reír donde sólo se había acostumbrado a llorar. En la búsqueda del MVP, hay donde elegir. ¡Enhorabuena a la Bundesliga por esa increíble mística de respeto y espectáculo¡

Arjen Robben: Estuvo a minutos de convertirse en el único jugador de la historia en perder tres finales de Copa de Europa y, a su vez, un Mundial. Y no siendo uno cualquier, sino una de las estrellas. La dinámica era claramente negativa cuando en la primera mitad, el holandés gozó de tres espectaculares ocasiones de gol. En dos de ellas se encontró con una espectacular figura de portero enfrente, pero en la otra, la impotencia de dudar ante decisiones clave, le hizo decaer. Sin embargo su consistencia, regularidad y valentía le sirvieron para nunca desistir, sino para ampliar el catálogo. Primero rompió por dentro para dejar servido el primer gol de la finalísima a Mandzukic y, después, cuando agonizaba, cuando siempre se le resistieron los méritos y cuando jamás le sonrió la suerte, una pelota interior le cayó en el área. Contrario a lo que suele ser habitual, tuvo lucidez, sapiencia y avidez para comprender que un sutil toque servía para transformar la historia de su vida deportiva. Quitarse años de encima en el que, posiblemente, sea su último partido como muniqués.

Roman Weidenfeller: Nadie, absolutamente nadie hubiera podido imaginar que el MVP podría terminar en sus manos (no fue así pero debió merecerlo si la justicia fuera real para los colegiados). Pero el capitán amarillo mantuvo en el partido a su equipo durante largos tramos, justo cuando el físico muniqués se imponía y las llegadas eran cada vez más plácidas. Agil, rápido, valiente y siempre muy bien colocado, para evitar que las constantes debilidades de una defensa alejada de su mejor nivel, le penalizaran globalmente en la final. Incluso con la cara sacó un mano-mano ante Robben, aunque no pudo repetir en la acción determinante que le arrebató la final y, seguramente, su momento de oro. Fue su noche, fue su final, aunque sin copa.

Javi Martínez: Es el hombre más caro de la historia de la Bundesliga, el jugador que más miradas iba a tener que soportar y el que debía dejar a tras cualquier duda de adaptación o complicación que hiciera peligrar su caché. Y no fue fácil, pues el mediocentro acabó cediendo de inico ante el gran momento que estaba atravesando Luiz Gustavo. Solo una lesión del brasileño facilitó que Heynckes acabara confiando en el español para esas pretensiones y, desde entonces, nunca hubo dudas. Una vez que el mes de febrero apareció en el calendario, el internacional español se hizo gigante. Abarcando campo, limando espacios, evitando líneas de pases rivales y robando más balones que nadie para incluso dar libertad en esa zona a su compañero, un Schweinsteiger que le estará eternamente agradecido. En la final, su rol fue tan clave como que el Bayern estaba siendo superado hasta que reaccionó y empezó a romper al Dortmund con su presencia física. Campeón de todo. Un coleccionista de títulos.

Matt Hummels: Hace menos de un año, a la pregunta sobre qué central es el que ficharías para tu equipo, el 90% de los analistas encuestados, hubiera respondido el nombre del zaguero alemán. Pero entre problemas físicos, imposibilidad de tener regularidad y debilidades concretas, ese rol y caché se ha reducido notablemente. La noche de la final fue un auténtico calvario. Pérdidas de concentración, excesivas dudas por falta de contundencia y pérdida de posición constante frente a la velocidad de los atacantes bávaros. Todo fue peor incluso cuando, a esas muestras de flaqueza, sumó varias salidas de balón erróneos y pérdidas desde atrás. ¿Qué responderíamos hoy a esa misma pregunta sobre el central que ficharíamos?

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