Histórico
23 mayo 2013El Enganche

Champions: El fútbol adora a Alemania

Por Fran Alameda (@Fran_Alameda)

Este sábado Bayern Múnich o Borussia Dortmund darán validez, sin temor a equivocarse, a la frase de Lineker. La alegoría en sí tiene su aquel porque siempre se ha estereotipado a la población alemana entre términos de máquina bruta y obsesos del método. Reflejo es algo tan, a priori, lejano del fútbol como los paseos que daba Kant a las doce del día y servía para que sus vecinos de Königsberg conocieran la hora. Y no al revés, que sería un español. El fútbol alemán quiso el método para sí. Encajó que su físico posee una potencia intrínseca que probablemente no tenga otro país europeo. Físico, método y repetición. Hasta la obsesión, hasta el éxito.

Y a toda la maquinaria, Dortmund y Bayern han sumado el talento. Un bien que podría considerarse en parte como externo, tal y como insiste Pep Guardiola  sobre el producto Barça: comprar fuera algo que dé el matiz distinto y despierte a los que son de la casa. La diferencia se llama Ribery o Robben en el equipo de Heynckes –alemán también, por cierto– y Reus, Götze o Lewandowski en el de Klopp –quizá más alemán aún que su homólogo–. Los del Dortmund, alemanes y polaco.

Parte del renacimiento con aire desenfadado del fútbol alemán. El mismo que dedica sus esfuerzos a la gente. A divertir, gustar y hacer felices. Probablemente, Alemania será ahora el paradigma del bielsismo más profundo: la necesidad de hacer feliz por encima del deber de ganar. Aunque esto último solo es válido en un romántico. Y probablemente que solo también en un argentino. Pero creo que por esto el fútbol debería estar agradecido a Alemania. Por los factores que se quiera, la cultura alemana está girando. Y su fútbol puede ser uno de los máximos exponentes: se busca la sonrisa, la genialidad, el ritmo, el entretenimiento y la competición. Y se apuesta por la gente en los estadios. O sea, se apuesta por el fútbol.

Ese es el éxito de Alemania en referencia al resto: han conseguido aunar talento y competitividad con producto propio, giro en la cultura deportiva y matices extraordinarios. Y han convertido los estadios en fiestas y los partidos en ceremonias religiosas de celebración que alcanzan el éxtasis cuando la cosa redonda pasa la línea. Y así. El fútbol, al fin y al cabo, es básico en su esencia, aunque, como la vida, tiene su dosis de dificultad: siempre intentamos (y debemos) disfrutarlo.

También te interesa: Bundesliga: Once Ideal del curso 2012-2013

Síguenos también desde TwitterFacebook

Contacta con El Enganche




Nuestras redes sociales

 

Contacta con nosotros

Puedes ponerte en contacto con El Enganche a través de este formulario.

Envíanos tus consejos, dudas, quejas o sugerencias para ayudarnos a mejorar. Rellena el formulario y haznos llegar tu mensaje. #yosoyenganche