Histórico
1 mayo 2013Jose David López

Bayern: Mario Gómez, hostelería del gol

Mario Gómez Bayern

El ‘BK Bus’ atraviesa todo el pueblo pero la ruta, por falta de costumbre, aún no está automatizada en sus labores diarias. Tendrá que acostumbrarse a ello rápidamente. A levantarse a las seis de la mañana, a llegar a tiempo a la parada y a organizar los consistentes desayunos que tomarán puntualmente los trabajadores de Backnanger antes de acudir a sus puestos de trabajo. Mientras sirve galletas, tostadas y cafés a los tempraneros obreros de la zona, los más noctívagos vuelven a casa con los bolsillos debilitados tras una noche de alegría y las justas dosis de alcohol como para que sean otros los que tengas que levantar la actividad laboral. En Backnanger Town House, esta nunca encuentra descanso.

El edificio más representativo de la coqueta y no mal adinerada Backnanger (ciudad dormitorio de Stuttgart, a quien otorga mano de obra y residencia para sus empresarios a partes iguales), Backnanger Town House, ha sufrido una drástica renovación. Construida por Henry Schickhardt, uno de los arquitectos de la corte germana, en 1625, fue cuartel general, residencia de los duques Vogts Württemberg , sufrió un incendio que casi lo destruye y fue posteriormente reconstruido y ensanchado como casa imperial de correos. Sin embargo, su finalidad iba a dirigirse hacia la hostelería y, fruto de un lavado de cara completo, el edificio más histórico del pueblo es hoy uno de los más singulares restaurantes de toda Alemania. Allí, esta noche celebrarán una nueva jornada de Champions League esperando los goles de su jefe, el goleador intachable al que todos quieren derrocar , Mario Gómez.

El delantero del Bayern de Múnich y de la selección alemana, compró en 2008 el edificio estrella del casco antiguo de la pequeña comarca donde su familia logró sacar adelante sus vidas en momentos turbios. Y es que fue en Backnanger donde José Gómez y Torcuata García, sus abuelos, naturales del pueblo granadino de Albuñán, encontraron posibilidades de trabajo en época de escasez. En 1966, cansados de una vida sin futuro en España, encerrados en un pueblo de la Sierra Nevada con apenas 500 habitantes y con la única meta de pasar los días entre amigos en el bar ‘El Cordobés’, decidieron cambiar de aires y desafiar los problemas partiendo hacia el ‘gigante’ alemán, que necesitaba mano de obra para su crecimiento industrial en torno a algunas de sus principales ciudades. Un vivero, fue la salvación de la familia andaluza, que debido a la mayor oferta laboral de la zona, acabó emigrando en masa a los alrededores de Stuttgart.

Allí se criaron los hijos de José, pero también sus nietos. Uno de ellos, Mario Gómez, habitual compañero de veranos en la sierra granadina durante su adolescencia, pasó mucho tiempo con su abuelo, conociendo su historia, entendiendo los sacrificios de una familia que no tenía nada y que encontró solidez a sus penurias muy lejos de casa. Ahora, esos sentimientos, mucho más optimistas con el paso de los años, están fielmente representados con una foto enorme de la época, a la entrada del majestuoso Backnanger Town. Después de una profunda restauración de más de dos años, solicitar permisos y mantener la esencia de tan singular epicentro hostelero, el elocuente edificio se convirtió en el centro social para todos sus habitantes. Porque en esas paredes vivieron opulentos personajes, artistas acomodados y ricos inversores, pero hoy, allí reside el sentir de la familia Gómez, a medio camino entre el negocio, la tranquilidad de Albuñán y lo mediático del foco que volverá a cubrir de goles a su ‘hijo predilecto’.

Y es que pese a ser el ‘nueve’ más poderoso del pasado año en toda Europa (marcó 41 goles y como ‘nueve puro’, nadie acanzó dichas estadísticas) y de haber consolidado su caché con la selección alemana (existían dudas hace un par de años porque sus registros y progresión estaban estancados), el delantero hispano-alemán es un previsor consumado. El mismo que ahora lucha encarnecidamente por recuperar su rol en un Bayern donde una lesión a principios de curso le privó de poder competir con un creciente Mandzukic. A eso, además, se le une un nuevo enemigo, la más que probable llegada de Lewandovski y el cada vez más potente rumor de su venta en cuanto Pep Guardiola aterrice en Baviera. Mientras, Uli Ferber, su manager particular, asegura que la idea de haber adquirido, restaurado y abierto las puertas del restaurante, habla claramente de la planificación post-fútbol que pretende ejercer Mario. Su sueño, una vez deje de vivir de sus goles, ya tiene destino, dedicación y sentimientos, el de gratificar a la ciudad de Backnang la ayuda prestada hace ya medio siglo. Los Gómez no olvidan, agradecen.

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