Histórico
8 abril 2013El Enganche

Málaga: La realidad contra los sueños

Málaga Champions 2013

Por Fran Alameda (@Fran_Alameda)

El poder de los sueños influye de manera determinante sobre la voluntad. Y es esta, con una dosis de talento que hay que pulir, la que da rumbo a la vida. La que moldea el barro del día a día para que el resultado sea una escultura perfecta. Es el trabajo el que pule la escultura y distingue a unos de otros. Y luego, lo que algunos llaman suerte, que yo prefiero llamar causalidad. Los sueños, la fe, la insistencia, las sensaciones. Todo tan intangible como real. El Málaga Club de Fútbol se refundó el 29 de junio de 1994 como Sociedad Anónima. Comienza en tercera división y no llega a primera con tal nomenclatura hasta la 1999-2000. Trece años en los que padeció el síndrome ascensor aun sin excesiva aspereza. Desde la 2007-2008 el Málaga permanece en primera no sin sufrimiento hasta que en la 2010-2011 se produce la llegada del jeque Al-Thani, el verdadero giro en el timón del equipo blanquiazul.

Esa primera temporada se salda con una salvación casi milagrosa merced a Pellegrini y el enchufadísimo final de Baptista. No es un crecimiento fulgurante, pero sí contiene una magia que unió a la masa. Masa que se dedicaba mayoritariamente a ver canastas antes que porterías. Málaga sonreía y miraba con una sonrisa tonta al futuro. Como el que está a punto de besar a la mujer que siempre le había encantado en el instituto, pero estaba con aquel chico de dos años más. Diecinueve años después de su refundación, cinco después de su vuelta a primera y a la tercera de Al-Thani, el Málaga jugará, con series opciones de avanzar, unos cuartos de final de la Champions League.

Nunca cuatro palabras dejaron en menos algo tan gigante como los sueños desde que Calderón de la Barca dijo aquello de: “Los sueños, sueños son”. A pesar de la célebre frase, el Málaga genera una especie de fe para creer que un equipo con tal superioridad técnica como el Dortmund puede caer derribado. Fe traducido al andaluz es debutar con 3-0 ante el Zenit, golpear al Madrid en liga o hacer bailar al Milan en su competición, la Champions, donde vistiendo la rossonera se han paseado desde Maldini a Ibrahimovic. Porque el Málaga, por encima de cualquier virtud, compite, golpea, amedrenta. Esa sensación se multiplica cuando expone menos que su rival a nivel ofensivo.

En la mente contraria se deduce: “Otra vez Willy, otra vez sin marcar. Llegarán y nos marcarán, ya verás”. Y pasa. No existe relación matemática, pero pareciera tal que así: a mayor miedo en el cuerpo, mayor miedo genero al rival. Klopp sabe que las sonrisas alimentan los sueños. Y una sonrisa de Isco vale una eliminatoria sin apenas haber asomado la cabeza al área. Es cuestión de fe. Cuestión de sensaciones. De resultados o antecedentes, si se quiere. Pero no son solo sueños.

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