Histórico
17 abril 2013Francisco Ortí

Wigan: La semilla de ‘Bob’ Martínez

A veces el éxito se esconde en los lugares más inhóspitos. Para Roberto Martínez lo encontró en los vestuarios del CF Balaguer, un club catalán que compite en el Grupo 5 de Tercera División. Allí se enamoró del fútbol cuando era un niño que se acercaba a ver jugar a su padre y allí se encontraba cuando siendo ya adulto conoció a Dave Whelan, el hombre que cambiaría su vida en el verano de 1995. En ese momento, Roberto, quien había debutar en Primera División con el Zaragoza dos años atrás, militaba en el humilde equipo ilerdense y hacía tiempo que se había apagado el sueño de triunfar como futbolista. Sin embargo, todo cambió cuando conoció a aquel empresario que se encontraba en España para abrir una tienda de deportes.

Whelan había hecho fortuna durante la época del ‘Thatcherismo’ y tras vender su cadena de supermercados (Whelan’s Discount Stores) invirtió sus millones en JJB Sports, que pronto se convertiría en la segunda cadena de productos deportivos más potente del Reino Unido. Durante el verano de 1995 viajó a España con la intención de expandir su negocio en el país, pero regresó habiendo realizado una compra muy diferente. Y es que JJB Sports no era la única ocupación de Whelan. En su tiempo libre, también ejercía como mandamás de un modesto equipo de fútbol de la Third Division (la actual League Two, cuarta división de Inglaterra), el Wigan Athletic. Así que aprovechó su estancia en España para cerrar los fichajes de Jesús Seba, Isidro Díaz y Roberto Martínez.

A partir de ahí la historia no oculta ningún secreto. El impacto de los ‘Three Amigos” (así se bautiza al trío de futbolistas españoles) en Inglaterra es inmediato. Esa temporada el Wigan se proclamaría campeón de la Third Division, mientras que Roberto Martínez sería incluido en el once ideal del año y votado como mejor jugador por los aficionados latics. Allí estuvo seis años (en 2005 sería elegido como el mejor jugador de la historia del club) y posteriormente pasaría por el Motherwell, el Wallsall, el Swansea y el Chester City, donde acabaría su carrera. “Tenía 33 años, me encontraba muy bien físicamente y con fuerza para seguir, pero me surgió una oportunidad irrechazable y colgué las botas“, explicó. Esa oferta irrechazable procedía del Swansea. El conjunto galés le reclamaba para sustituir en el banquillo a Kenny Jackett, el hombre que pocos meses antes le había descartado de la primera plantilla de los swans. Así que, en las últimas jornadas de la temporada 2006-2007 asumía las riendas de un Swansea hundido en la League One, pero logró la salvación.

La temporada siguiente se proclamó campeón de la categoría, logró el ascenso a Championship y fue nombrado mejor entrenador del año. Ya en la categoría de plata del fútbol inglés, se quedó a un paso de disputar los play-offs de ascenso a la Premier League. Su buen trabajo llamó la atención del Wigan y del Celtic de Glasgow. Dave Whelan volvía a cruzarse en su camino y previo pago de dos millones de libras, Bob Martínez regresaría al DW Stadium como entrenador. Su éxito volvió a ser inmediato, y logró la permanencia en Premier League durante tres temporadas consecutivas, pese a que los Latics cuentan con uno de los presupuestos más bajos de la categoría y una de las plantillas más débiles. Pero más allá de los resultados estadísticos, el mayor triunfo del ‘Roberto Martínez entrenador’ es el legado que ha dejado en los dos equipos que ha dirigido.

Tanto Swansea como Wigan están marcados por la seña de identidad de Roberto Martínez. Ambos creen en un fútbol inusual en Inglaterra, y más todavía en las divisiones inferiores. “Se creía que era imposible jugar a este fútbol en Inglaterra y mi reto era demostrar que no era así“, asegura el técnico español. Objetivo cumplido. Roberto Martínez logró inocular el fútbol de toque, de transición y pausa en las Islas Británicas a través de Swansea y Wigan, quienes hoy recogen los frutos. Entre su legado también se encuentran nombres propios como los de Ángel Rangel, Andrea Orlandi o Jordi Gómez. Jugadores desconocidos, abandonados en las categorías inferiores del fútbol español que Roberto Martínez rescató para encontrarles un hueco en la élite. Un técnico, definido por todos como un adicto al trabajo (“no veo esto como un trabajo así que no necesitó un día libre”, dice) que ha cambiado la forma de entender el fútbol en Inglaterra.

Debemos ser realistas, tener paciencia y trabajar para mantenernos en Premier League. Ese es el primer paso. Luego ya podremos soñar. Y el sueño es que algún día la ciudad de Wigan juegue en Europa“, declaró Roberto Martínez el día de su presentación como técnico de los Latics. Ese sueño se hará realidad la próxima temporada. El Wigan participará en la Europa League tras clasificarse para la final de la FA Cup (donde se enfrenta al Manchester City). También lo hará el Swansea, el otro proyecto con la firma del técnico español. El éxito sorprendió a Roberto Martínez en un vestuario de un equipo de Tercera División aquel verano de 1995. Casi 20 años después disfruta de la culminación de su trabajo. Su semilla ha germinado en dos proyectos exitosos. Good work, Bob.

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