Histórico
9 abril 2013Francisco Ortí

Galatasaray: Terim, el ‘Imparator’ del alma

Si hay un lugar idóneo en el que creer en los milagros ese es Estambul. Le sobran dioses para obrarlos. Su posición geográfica, a caballo entre Asia y Europa, convierte a la ciudad turca literalmente en un puente entre dos mundos, un cónclave de culturas y religiones. Estambul reza en mezquitas, sinagogas e iglesias, tanto católicas como protestantes. Y esos rezos escapan hacia distintos cielos, pero con un mismo fin: presenciar un milagro en el Türk Telekom Arena. Después de que el Real Madrid venciera por 3-0 en el partido de ida de los cuartos de final de la Liga de Campeones, el Galatasaray necesita protagonizar una proeza histórica para alcanzar las semifinales, necesita una ayuda que trasciende lo puramente terrenal. Afortunadamente, el conjunto turco cuenta con el hombre ideal para lograrlo: Fatih Terim.

Si en Estambul hay un hombre idóneo con el que creer en los milagros ese es Fatih Terim. Le sobran palabras para pedirlos. Le sobran méritos para demostrarlo. En una ciudad en la que conviven sacerdotes, rabinos e imanes, Terim ha logrado congregar más seguidores que cualquier otro. Es el entrenador de los milagros, el hombre que invita a creer en ellos armado con palabras, pero avalado por los hechos. Bajo su ‘mandato’ tanto el Galatasaray como la selección de Turquía han protagonizado momentos incomprensibles desde el plano deportivo que sólo entienden buscando respuestas ajenas a la lógica. El curriculum de Fatih Terim esta repleto de ese tipo de historias, que impiden a los aficionados del Galatasaray rendirse ante el imposible reto de remontar su eliminatoria ante el Real Madrid. Con Terim todo es posible. Es apodado ‘el emperador’ por poseer un busto de Napoleón en su habitación, pero está alejado de ser estratega de tiza y pizarra. Terim es un entrenador del alma, el emperador de los milagros.

Sus métodos ratifican esa idea. Sus palabras también. Antes de cada partido grita una misma frase a sus jugadores: “Que Dios os ayude“. Una inyección de fe de última hora que personifica sus virtudes como técnico. “Es un ganador y un gran motivador. Nunca da un partido por perdido. Es capaz de cambiar el rumbo de los encuentros con sus cambios y con sus charlas en el descanso“, explica Nihat Kahveci, quien coincidió con Fatih Terim en la selección de Turquía durante su segunda etapa como seleccionador. Arda Turan, a quien le entrenó en el Galatasaray,  le describe como un padre. Didier Drogba, por su parte, asegura que el técnico turco está muy cerca de los jugadores e intenta sacar lo mejor de cada uno cuidando el factor emocional.

Con ayuda divina o no, lo cierto es que el Fatih Terim entrenador es sinónimo de éxito. El jugador, en cambio, no lo es tanto. Durante su etapa como futbolista fue incapaz de proclamarse campeón de liga pese a militar durante diez temporadas consecutivas en el Galatasaray. Tuvo que conformarse con levantar dos copas turcas y dos supercopas. Como técnico, sin embargo, se ha redimido, ganando cinco ligas con el equipo de Estambul, cuatro de ellas consecutivas entre los años 1996 y 2000. Aunque su condición de ‘técnico milagro’ no se construyó con títulos ligueros, sino con dos hazañas épicas. La primera puso fue la victoria en la la final de la Copa de la UEFA frente al Arsenal en Copenhague, convirtiendo al Galatasaray en el primer equipo turco de la historia en ganar un título europeo. La segunda, fue en realidad una sucesión de milagros que llevó a la selección de Turquía hasta las semifinales de la Eurocopa 2008.

Aquella selección turca sobrevivió una y otra vez a situaciones límite en las que estaba prácticamente eliminada, mientras que su Galatasaray coronó con aquella Copa de la UEFA un lustro espectacular en el que se había convertido en uno de los equipos más potentes del continente (meses después ganaría la Supercopa de Europa al Real Madrid con Lucescu en el banquillo) y consagró a Fatih Terim como entrenador. El técnico turco emigró a Italia, un país en el que sus doctrinas religiosas chocaron con creencias estrategas de la Serie A. Dios no le ayudó ni en la Fiorentina, donde los conflictos con su presidente le pasaron factura, ni en un Milan huérfano de referentes en el que no le dejaron acabar la temporada. Su paso por el Calcio fue, por lo tanto, breve y sin milagros con los que alimentar su curriculum.

Pese a todo, diez años después de su fracaso en Italia, Terim no ha cambiado y sus viejos métodos han traído nuevos aires al Galatasaray. El nuevo presidente del club otomano Ünal Aysal soñó con construir un nuevo Galatasaray milagroso y decidió contratar de nuevo al hombre indicado para el puesto. El éxito ha sido inmediato. Su regreso al club inyectó ilusión y fe desde el primer momento, y eso se tradujo en resultados. El equipo es líder de la liga turca y se encuentra en cuartos de final de la Liga de Campeones. La locura en la ciudad es total hasta el punto de no perder la fe en la remontada frente al Real Madrid y el discurso de Terim gira entorno a su condición de milagrero. “Lucharemos para conseguir el milagro“, aseguró. El Galatasaray necesitará ayuda divina para remontar y, como siempre, Terim la reclamará antes del encuentro. “Que Dios os ayude“, gritará Terim con la esperanza de que alguien le escuche. En Estambul sobran dioses para hacerlo…

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