Histórico
19 marzo 2013El Enganche

Real Madrid: Raphael Varane, la madurez precoz

Varane - Real Madrid

Por Alberto Piñero (@pineroalberto), periodista cobertura diaria Real Madrid

De los centrales siempre se ha dicho en el fútbol que tienen una vida más larga que el resto de sus compañeros de otras posiciones. Que como el buen vino, envejecer no es sinónimo de echarse a perder, sino todo lo contrario más bien. El central ya maduro tiene más experiencia, una personalidad más fuerte, mayor arraigo para con sus compañeros, más tablas, más recursos aprendidos contra los delanteros, mayor serenidad, más peso en el juego. Todo ello cualidades muy estimadas en un jugador que es uno de los pilares básicos de todo equipo, vértebra ineludible de una columna que no puede permitirse fragilidad alguna. Un central debe ser seguro, y como en todos los órdenes de la vida, la experiencia, la repetición y los años aportan esa seguridad necesaria.

Es por ello que son ciertamente extraños los casos de centrales de corta edad consolidados. Casi utópico. Al menos en lo que se refiere a las citas y los equipos más grandes del fútbol moderno. De ahí que la explosión de Raphael Varane haya cobrado semejante dimensión. Indudablemente, por las prestaciones que le da al Real Madrid, pero también por su insultante juventud. Por un lado, a nadie se le escapa que hablar del galo es hacerlo de un central con buena colocación, potente en el juego aéreo, rápido al corte, lo que le permite cometer muy pocas infracciones, con mucha seguridad y tranquilidad, tanto a la hora de robar como de generar juego desde atrás. No abarca sólo una de las cualidades deseables en un defensa, sino que es más que notable en prácticamente todas ellas. Era lo que se escuchaba decir de él sotto voce desde que se le fichó. Ahora ha dado el salto para demostrarlo no sólo en un Lens, en las categorías inferiores del combinado del gallo, o en los entrenamientos del Real Madrid, sino que lo ha hecho a lo grande: ante el Barcelona y ante el Manchester United, en el Santiago Bernabéu, el Camp Nou y Old Trafford, en lo que ha sido la culminación a una lenta pero constante progresión desde que llegara a Concha Espina.

Hasta el punto de que, a día de hoy, a nadie le extraña que haya podido quitarle el sitio incluso a Pepe, ubicado como mediocentro en hasta dos ocasiones desde que reapareciera de su lesión para así poder sumar minutos de alguna manera. Porque con similares características para la defensa y seguridad sobre el campo, tiene mayor claridad a la hora de jugar el balón. Porque tiene la confianza de haber rendido a gran nivel durante los últimos partidos, y eso es un pecado obviarlo para un zaguero, como bien me comentaban recientemente conocedores de la situación como Paco Pavón o Álvaro Mejía, que también abordaron la defensa merengue a una edad muy temprana. Pero sobre todo, porque con Pepe habiendo llegado a la treintena, la proyección que tiene Varane a sus 19 años es única. Y una necedad no alimentarla toda vez el propio jugador ha explotado.

Varane - Real Madrid 2013Es ahí precisamente donde se cimenta otra gran parte de la fascinación que suscita Varane, un chico que no estaba ni siquiera en este mundo cuando Ryan Giggs ya había debutado con el Manchester United, pero con una planta y una solidez sobre el césped como la que puede tener el galés. Madurez y precocidad, que vienen comportándose como agua y aceite al intentar combinarse, maridan a la perfección al tratarse del central francés. Y apenas es necesario echar un vistazo al currículum de algunos de sus compañeros de equipo y posición para aprehender la exclusividad de esta situación.

A la edad que Raphael Varane ha explotado en el Real Madrid, con 19 años en la temporada que cumple los 20, Pepe todavía estaba en el Marítimo. Carvalho aún no había debutado ni en el Oporto. Albiol acababa de aterrizar en el Getafe, en la que era su primera aventura en Primera. Y con respecto a los últimos centrales que pasaron por el Real Madrid, el hoy pretendido por el ManU Ezequiel Garay ni siquiera había dado el salto a Europa, Gabriel Heinze encaraba su primera temporada en España -en el Valladolid-, y el Balón de Oro Cannavaro debutaba con el Nápoles jugando apenas dos partidos en toda la liga.

Sólo Sergio Ramos se acerca de alguna manera a la precocidad de Varane, pues con 20 años ya jugaba habitualmente para el Real Madrid después de haber deslumbrado en el Sevilla. No obstante, también se trata de uno de los mejores defensas de los últimos tiempos, el listón que ya se le coloca al propio Varane. Paolo Maldini, ídolo de la infancia, de la juventud y la madurez del defensa de Camas, y otro de los zagueros referentes mundiales de los últimos tiempos también fue precoz. Uno de los que más quizás, pues a sus 20 años llevaba ya tres temporadas en el Milan jugando regularmente. Lo que ni siquiera habían conseguido Laurent Blanc y Fernando Hierro, los modelos a los que más se recurre en el caso de Varane. Con 20 años, el francés encaraba su segunda temporada en el Montpellier, mientras que el malagueño hacía lo propio en el Valladolid. Lejos aún de lo que terminaron demostrando ambos en el fútbol. Lo que asombra y asusta a partes iguales al mirar el expediente del propio Varane, un defensa maduro lustros antes de ser veterano.

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