Histórico
7 marzo 2013Francisco Ortí

Levante: El legado de Preciado en Kazán

Manolo Preciado se marchó sin avisar, sin decir adiós. El pasado 6 de junio a las 23.15 horas su castigado corazón decidió apagarse para no volver jamás. Haciendo honor a la humilde elegancia que le había caracterizado en vida, Preciado eligió el momento más discreto para marcharse: una noche de verano, con la atención del país monopolizada por la Eurocopa de Polonia y Ucrania. Se marchó el hombre, pero quedó el mito. Un mito que creíamos únicamente español, de carácter local. Sus características así lo hacían pensar: bajito, simpático y bigotón. Sin embargo, su legado es internacional.

La semilla balompédica de Manolo Preciado se ha extendido más allá de nuestras fronteras hasta llegar a Kazán, donde todavía resuenan los ecos de sus doctrinas: “he vivido momentos inolvidables con Manolo Preciado. Me acuerdo de él a diario, y le recordaré esta noche seguro“. Estas palabras pertenecen al preparador físico del Rubin Kazan, Raúl Ruiz, quien fue la mano derecha del técnico cántabro durante gran parte de su trayectoria. Juntos estuvieron en el Racing de Santander y juntos llegaron en 2003 al Levante. Diez años después Raúl Ruiz regresa al Ciutat de Valencia sin la compañía de Manolo Preciado, pero sí con los recuerdos del año mágico que vivieron en Valencia.

Este jueves Raúl Ruiz se encontrará a un Levante que disputa los octavos de final de la Europa League, que se ha acostumbrado a pelear en la zona noble de la Liga BBVA y saneado económicamente. En 2003, por el contrario, se encontró un Levante muy diferente. Aquel Levante era como un enfermo terminal que tras escapar de la muerte milagrosamente había decidido disfrutar de la vida día a día. Aquel Levante había vagado por las catacumbas del fútbol español sin rumbo ni plan durante las dos últimas décadas y no conocía la Primera División desde 1964. A aquel Levante llegaron Preciado y Raúl Ruiz con un reto: lograr el ascenso a Primera División.

Después de haber escapado de la teocrática gestión de Dmitry Piterman en Santander, convirtieron el Ciutat de Valencia en su casa y cumplieron su palabra. Los goles de Reggi y Rivera en Chapín contra el Xerez el 5 de junio de 2004 culminaba el ascenso.  Apenas un año después de su llegada de ambos el Levante volvía a ser equipo de la máxima categoría del fútbol español. El gato subió a la palmera, como se cuenta en Valencia. Un día épico para el Levante, el cuarto ascenso en la carrera de Preciado y, contra todo pronóstico, el final de su etapa en el Ciutat de Valencia. Tras lograr el ascenso, Preciado y el Levante separaron sus caminos.

Para Raúl Ruiz, sin embargo, su trayectoria en el barrio de Orriols no había hecho más que comenzar. Preciado se marchó al Real Murcia, mientras que Ruiz se quedó en el Levante, integrándose en las categorías inferiores del club, hasta convertirse en el entrenador del conjunto filial, al que llevó hasta Segunda División B. Ruiz continuó en el conjunto granota hasta 2008 cuando se desvinculó para iniciar una exótica aventura en el Rubin Kazan. Junto él se encuentra otro técnico con pasado granota como Álex Pallarés, quien fue entrenador del Juvenil División de Honor.

Este jueves (21h05), en los octavos de final de la Europa League, se reencontrará con el Levante y con algunos de los jugadores que tuvo en el filial granota. “A Héctor Rodas y a Iborra los tuve yo en el filial y el juvenil, verles esta noche enfrente es muy gratificante, comprobar cómo han crecido y cómo están ahora“, recuerda Raúl Ruiz. El partido será la noche más histórica (de momento) del Levante, pero también un homenaje -discreto como él- para Manolo Preciado, un técnico local con eco internacional.

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